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La formación sobre sistemas híbridos de asa cerrada mejora el control glucémico y el tiempo en rango en niños y adolescentes con diabetes tipo 1

Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)

“Los sistemas de infusión automatizada o asa cerrada han revolucionado el tratamiento de la diabetes tipo 1”. Con esta afirmación, la Dra. Patricia Enes Romero, especialista en el servicio de Endocrinología Pediátrica en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, pone en valor la aportación de estos sistemas al abordaje de la enfermedad durante este episodio del vídeopodcast de iSanidad, realizado en esta ocasión gracias al apoyo de mylife Diabetes Care. Y es que, como explica la especialista, estos sistemas de asa cerrada “han conseguido por primera vez en muchos años mejorar el control glucémico, aumentar el tiempo en rango, así como reducir la hipoglucemia y la variabilidad, mejorando la calidad de vida de los pacientes”.

La Dra. Enes destaca que con los sistemas híbridos de asa cerrada, como myLoop powered by CamAPS FX, se reducen las molestias para los pacientes logrando mejores resultados. “Sobre todo por las noches, que eso es muy difícil de ver, y más en niños pequeños”. En este sentido, agrega que a esto se suma la cuestión de la calidad de vida, “que es lo que marca la diferencia respecto al tratamiento convencional con múltiples dosis”.

Conectividad entre elementos

Tal y como se recoge en la guía ‘myLoop powered by CamAPS FX en población pediátrica’, de la que la Dra. Enes es coautora, la conectividad entre todos los elementos (sensor, bomba y aplicación móvil) es clave. “Los resultados en control glucémico van en paralelo al tiempo que el sistema se mantiene funcionando en modo automático y, para ello, la conectividad entre componentes es fundamental”. Siguiendo este hilo, la especialista remarca que es necesario asegurarse de que el dispositivo móvil sea compatible con la App, que se realizan las actualizaciones pertinentes y que la conexión bluetooth funciona adecuadamente.

“Otro aspecto fundamental es conectar el sistema a internet al menos una vez al mes y, además, se ha observado que por la noche, tener la bomba más o menos a la misma altura que el móvil aumenta los resultados de conectividad”, agrega la Dra. Enes. Con todo ello, según la doctora, se podrá conseguir que el sistema se mantenga en modo automático más del 95% del tiempo, optimizando los resultados.

Formación sobre el sistema

Al empezar a utilizar este sistema pueden darse dos situaciones: que los usuarios estén debutando con diabetes tipo 1 o que vengan de utilizar otro diferente. En ambos casos, la formación es imprescindible. A través de un programa estructurado en tres sesiones, se explica el funcionamiento general del sistema híbrido de asa cerrada, atendiendo a aspectos tales como la manera en que el algoritmo ajusta la insulina en función de las lecturas del sensor cada 8–12 minutos y las limitaciones en la automatización de la ingesta, lo que requiere la introducción de hidratos de carbono para el cálculo del bolo por parte de los usuarios. También, la ratio insulina-hidratos de carbono, el factor de corrección, el objetivo glucémico y la insulina activa, así como el manejo de la glucemia postprandial.

Por otra parte, se trabaja el uso de la App, la configuración de la bomba, los distintos modos y el cambio de catéter. Además, se instruye a pacientes y familias en la identificación de fallos, especialmente relacionados con la infusión o la insulina, y en la actuación ante hiperglucemias mediante la medición de cuerpos cetónicos, la administración de insulina con pluma y el cambio del equipo de infusión, medidas sencillas pero fundamentales para resolver incidencias de forma precoz.

En las sesiones formativas sobre myLoop se explica el funcionamiento general del sistema, así como aspectos más técnicos y posibles incidencias para que pacientes y familias sepan cómo actuar en cada momento

Asimismo, apunta la doctora, “se pone la bomba individualmente a cada familia hablando de detalles o peculiaridades de cada niño o adolescente, por ejemplo, qué hacer de cara al ejercicio físico, ya que no es lo mismo que practique natación o fútbol”. Para ello, se explican el uso de funciones como Ease-off (para controlar hipoglucemias) o Boost (si se dan hiperglucemias) en casos de infección leve u otras situaciones que lo requieran. Siempre, especifica, utilizándolas en su justa medida. “Una de las peculiaridades del sistema es que tiene capacidad de aprender, no responde siempre igual y se adapta en base a la información sobre glucosa que recopile”, precisa. Por ello, resalta la importancia de intervenir lo menos posible, sobre todo los primeros días o semanas.

También, porque en base a este aprendizaje, “el sistema en modo automático, sin hacer nada adicional, va a prevenir la mayoría de hiperglucemias o hipoglucemias al tener un margen de actuación fijado. Por ello, aunque se dan consejos como ingerir pequeñas dosis de glucosa en los casos que baje de unos umbrales, dejar actuar al sistema es esencial para no provocar una hiperreactividad.

La Dra. Enes explica que funcionalidades como Ease-off o Boost tienen utilidad en momentos concretos, pero que han de utilizarse en su justa medida

La Dra. Enes comprende que estas situaciones pueden generar miedos, también porque en casos como los de hipoglucemia derivada del ejercicio físico puede durar horas o incluso días. “En estos casos, si activamos el modo Ease-off sí que damos una información relevante al sistema para ayudar a evitar siguientes hipoglucemias, ya que se le transmite que eres más sensible a la insulina ante determinadas situaciones”. “El modo Boost actúa de forma similar pero en espejo: cuando lo activamos, el sistema administra entre el 30-35% más de insulina que en condiciones normales porque hay más resistencia; esto se puede dar cuando hay fiebre o en determinados momentos del ciclo menstrual”, detalla.

Control de la glucemia postprandial

No obstante, la Dra. Enes remarca que es fundamental configurar bien los aspectos básicos y, luego, controlar fenómenos como la glucemia postprandial. “Un aspecto diferencial es que es muy conveniente que no se den picos postprandiales, siendo un poco más estrictos al decidir qué umbral de glucemia postprandial es aceptable”. Aquí, la pediatra apunta que, si se controla bien este punto, el sistema va a tener que realizar menos correcciones y, por tanto, habrá menos variabilidad glucémica. Luego, además de las funciones mencionadas, la aplicación ofrece opciones como ‘agregar comida tentempié’ o ‘comida de absorción lenta’ para ajustarse a las situaciones del día a día manteniendo el control de los niveles.

Continuando con la glucemia postprandial, la Dra. Enes resalta que para que el sistema trabaje lo mejor posible, se puede optar por fijar objetivos bajos en función de las características de cada paciente y según se vea cómo el paciente lo tolera. “Empezamos con objetivos un poco más conservadores en el proceso de aprendizaje del sistema y progresivamente los vamos bajando para que el sistema funcione cada vez mejor y se le saque el máximo partido”.

El control de la glucemia posptrandial es esencial en diabetes tipo 1, por lo que se dan consejos adaptados para lograrlo mediante un correcto uso del sistema
En definitiva, tanto respecto a este punto como al funcionamiento del sistema en general, la Dra. Enes indica que si se siguen bien todas las instrucciones, se reduce mucho la carga de la enfermedad sobre los pacientes. “Según va pasando el tiempo, el sistema aprende, mejora y afina sus determinaciones y, además, la familia va cogiendo más confianza”, concluye.

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