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“La fotoprotección debería integrarse de manera rutinaria en actividades preventivas y en la atención de pacientes con factores de riesgo”

Juan León García
En un contexto donde el sistema sanitario avanza desde el tratamiento cuando aparece la enfermedad hacia su prevención, una de las medidas más costo-efectivas y sencillas para la población tiene que ver con la fotoprotección que, recuerdan las Dras. Rosa Senan Sanz y María del Mar Ballester Torrens, integrantes del grupo de trabajo de Cirugía Menor y Dermatología de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), “no debe entenderse únicamente como una medida estética o estacional”.

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Además, es una intervención que se debe mantener a lo largo de la vida. Con especial hincapié durante la infancia, donde los hábitos adquiridos condicionan gran parte del daño solar acumulado a lo largo de la vida, explican las especialistas en medicina familiar y comunitaria en el Centro de Atención Primaria Clot (Barcelona) y en el Centro de Atención Primaria Ramón Turro-10 (Barcelona), respectivamente.

Las Dras. Senan y Ballester, también parte del grupo de trabajo de Dermatología de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic), son autoras de una formación específica como parte del ciclo APDay 2026 de la sociedad científica. Dar a conocer las claves y novedades en fotoprotección a los especialistas de la atención primaria ofrece una “oportunidad privilegiada para promover una cultura” en esta medida preventiva “basada en la educación sanitaria, el consejo individualizado y la prevención desde edades tempranas”, que reduce el cáncer de piel, el fotoenvejecimiento y múltiples dermatosis fotosensibles.

¿Cómo calificarían el nivel de formación de los especialistas en medicina familiar y comunitaria respecto a la fotoprotección? ¿En qué aspectos perciben un mayor desconocimiento?
La formación de los especialistas en medicina familiar y comunitaria en fotoprotección ha mejorado en los últimos años, pero sigue existiendo margen de mejora.

“Los profesionales de atención primaria deben conocer la composición, propiedades y correcta utilización de los fotoprotectores para ofrecer un consejo individualizado y basado en la evidencia”

La mayoría de los profesionales conocen las recomendaciones generales, aunque persisten dudas en aspectos más específicos, como la elección del fotoprotector según el perfil del paciente, las diferencias entre filtros físicos y químicos, la protección frente a la radiación UVA y la luz visible, los posibles efectos adversos de algunos filtros o las recomendaciones en situaciones especiales como la fotosensibilidad, el vitíligo, el albinismo o la inmunosupresión.

Los profesionales de atención primaria deben conocer la composición, propiedades y correcta utilización de los fotoprotectores para ofrecer un consejo individualizado y basado en la evidencia.

¿Hasta qué punto es habitual que un paciente acuda a consulta para resolver sus dudas en cuanto a la fotoprotección? ¿Cómo creen que se debería introducir esta cuestión de manera espontánea, si ha acudido al centro de salud por otro motivo?
No es habitual que la fotoprotección constituya el motivo principal de consulta, salvo en pacientes con antecedentes dermatológicos, lesiones cutáneas, fotosensibilidad o dudas sobre productos concretos. Sin embargo, la consulta de atención primaria ofrece múltiples oportunidades para abordar este tema de forma oportunista.

La fotoprotección debería integrarse de manera rutinaria en actividades preventivas y en la atención de pacientes con factores de riesgo: personas con fototipos claros, numerosos nevus, antecedentes de cáncer cutáneo, trabajadores al aire libre, pacientes que reciben fármacos fotosensibilizantes o personas con enfermedades dermatológicas que empeoran con la exposición solar. La educación sanitaria y el consejo estructurado desde atención primaria son herramientas fundamentales para reducir el impacto de la radiación UV sobre la salud.

“La mayoría de los profesionales conocen las recomendaciones generales, aunque persisten dudas en aspectos más específicos”

Ante la alta prevalencia que vincula la radiación UV con los cánceres de piel, ¿qué rol asume o debería asumir la atención primaria para reducir ese impacto? ¿Qué estrategia sería la más efectiva, desde su punto de vista?
La atención primaria desempeña un papel clave en la prevención del cáncer cutáneo. La radiación UV es responsable de entre el 50% y el 90% de los cánceres de piel, por lo que la intervención precoz mediante educación sanitaria resulta esencial.

La estrategia más efectiva es combinar el consejo preventivo continuado con la promoción de hábitos saludables desde la infancia. Las medidas conductuales como evitar la exposición solar en las horas centrales del día, buscar sombra, utilizar ropa protectora, sombreros y gafas homologadas, estas son las más coste efectivas y deben constituir la primera línea de prevención. El uso adecuado de fotoprotectores complementa estas medidas, pero no debe sustituirlas.

En esta época del año, con el grado de radiación solar más fuerte, ¿qué medidas básicas de fotoprotección debería tomar cualquier persona? ¿Y durante el resto del año?
Durante los meses de mayor radiación solar recomendamos una serie de medidas. La primera, evitar la exposición solar entre las 10:00 y las 16:00-17:00 horas; si hay que salir a la calle, buscar sombra siempre que sea posible; utilizar ropa que cubra la piel, sombrero de ala ancha y gafas con filtro UV.

Asimismo, aplicar un fotoprotector de amplio espectro (UVA y UVB), preferiblemente SPF 30 o superior para uso habitual y SPF 50 en exposiciones intensas o en personas de riesgo. Y hacerlo en cantidad suficiente. Hará falta reaplicarlo cada 2-3 horas o tras el baño o la sudoración.

“En niños pequeños se recomienda priorizar los filtros físicos, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, por su mejor tolerancia”

Durante el resto del año estas medidas siguen siendo importantes, especialmente la fotoprotección diaria en zonas fotoexpuestas, ya que la radiación UVA está presente durante todo el año, atraviesa los cristales y contribuye tanto al fotoenvejecimiento como al desarrollo de cáncer cutáneo.

Hacen hincapié además en la importancia de la fotoprotección en grupos especialmente vulnerables, como niños o pacientes con situaciones especiales (vitíligo o albinismo, entre otras). ¿Qué pautas ha de recomendar el médico de familia en estos casos?
En estos grupos es necesario reforzar las medidas de fotoprotección y adaptarlas a cada situación.

En la infancia, los menores de seis meses deben mantenerse fuera de la exposición solar directa. La primera medida protectora debe ser la sombra y la ropa con factor de protección ultravioleta (UPF). En niños pequeños se recomienda priorizar los filtros físicos, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, por su mejor tolerancia.

En pacientes con vitíligo, albinismo, enfermedades fotosensibles, inmunosupresión, queratosis actínicas o antecedentes de cáncer de piel, se aconseja una fotoprotección estricta y diaria con SPF 50+, además de ropa protectora, sombreros y evitación de la exposición solar intensa.

Asimismo, los pacientes con lupus, fotosensibilidad inducida por medicamentos y otras dermatosis fotosensibles deben extremar las medidas de protección frente a la radiación UVA y adoptar hábitos de fotoprotección constantes.


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