“LOS BOLIVIANOS QUE HEMOS VIVIDO Y VIVEN EN EL PARAGUAY CONOCEMOS LA OTRA AGENDA ENTRE ESTOS DOS PUEBLOS HERMANOS”
El acierto del Presidente Rodrigo Paz de convocar al ex Gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a desempeñarse como Embajador de Bolivia ante la República del Paraguay, se concretará en estos días con el desembarco de nuestro flamante diplomático en Asunción.
Seis principales objetivos estratégicos marcan la agenda de Bolivia respecto del Paraguay: a) el potenciamiento de la vocación atlántica del comercio exterior boliviano a través de Puerto Busch, Canal Tamengo y la Hidrovía Paraguay-Paraná; b) el corredor bioceánico alternativo que cruce por el sur de Bolivia; c) el tramo carretero Roboré–Hito VII; d) la lucha contra las poderosas redes de delitos transnacionales; e) el aumento del intercambio comercial; y f) acelerar la adecuación para ejercer plenamente las prerrogativas como nuevo miembro del Mercosur.
Sin embargo, existe otra agenda que los bolivianos que hemos vivido y viven en el Paraguay tenemos muy presente, que trasciende la meramente estatal: la amistad y cooperación entre pueblos hermanos.
Más allá de la cercanía o lejanía de los gobiernos de turno, Bolivia y Paraguay comparten una vasta región geográfica: el Chaco boreal, que paradójicamente llegó a enfrentarlos fratricidamente pero hoy los convoca a desarrollar prosperidad en torno a sus grandes potencialidades.
Dos grandes ciudades apuntalan al Chaco boreal: por el extremo norte, Santa Cruz de la Sierra, distante apenas unos 120 km de Cabezas, histórica puerta de ingreso al Chaco boliviano; y por el sur, Asunción, desde donde basta cruzar el río Paraguay por cualquiera de sus dos grandes puentes para internarse en el Chaco paraguayo.
No por decisión de gobierno alguno, sino por los designios de la geografía, Santa Cruz de la Sierra apuntalando a Bolivia y Asunción como capital del Paraguay, desde tiempos virreinales han compartido historia y bebido de muchas tradiciones en común.
Ñuflo de Chaves mismo partió desde Asunción al mando de una gran expedición que, remontando el río Paraguay y penetrando luego por las tierras del Chaco y Chiquitos, terminaría conduciéndolo a fundar Santa Cruz de la Sierra a orillas del arroyo Sutó. Chaves había sido uno de los principales capitanes y expedicionarios del gobernador del Paraguay Domingo Martínez de Irala, quien ya había desarrollado grandes exploraciones hacia los confines orientales de Charcas.
Durante el siglo XIX, ya como Repúblicas independientes, el primer agreste camino para conectar Santa Cruz de la Sierra y Bolivia con el río Paraguay, Asunción y la salida al Atlántico, fue finalmente impulsado por la “Sociedad Progresista de Bolivia” para llegar hasta Corumbá. Luego, con el estallido de la Guerra de la Triple Alianza y bloqueado el flujo fluvial paraguayo desde el Atlántico por parte de las fuerzas aliadas, aquella vía fue entonces vital para abastecer al Paraguay desde Bolivia con ganado, charque, azúcar, café, armas, municiones y otras mercancías.
Podemos continuar con los múltiples episodios de honorabilidad y grandeza vividos por ambos pueblos incluso durante la sangrienta Guerra del Chaco, cuando dos profesionales sanitarios bolivianos, Napoleón Bilbao Rioja y Gabriel Arze Quiroga, desobedecieron y sabotearon el plan para contaminar biológicamente una laguna destinada a abastecer al ejército paraguayo; o el mutuo auxilio que como prisioneros de guerra se brindaron el capitán boliviano Manchego y el teniente paraguayo Velázquez, hasta terminar ambos amigos enterrados en una tumba conjunta en las mismas arenas del Chaco.
En suma, ante la historia y geografía que unen a Bolivia y Paraguay, más allá de las ineludibles agendas gubernamentales, el terreno más fecundo en que nuestro nuevo Embajador podrá incidir es poniendo nuevamente en valor y fomentando la amistad, cooperación e integración entre los propios pueblos boliviano y paraguayo, que desde larga data han sabido forjarse mejores días pese a las enormes adversidades que ambos han debido atravesar. ¡Sin duda, después de tantos años de paz, ha llegado el tiempo de convertirla también en integración y prosperidad compartida!
