J.P.R.
La resonancia magnética (RM) abierta de bajo campo podría resolver hasta el 80% de las pruebas que actualmente se realizan en España, especialmente las relacionadas con patologías musculoesqueléticas y de columna lumbar, con un coste de gestión hasta diez veces menor que el de los equipos de alto campo. Así se ha puesto de manifiesto durante el Foro de Innovación en Resonancia Magnética organizado por Fujifilm Healthcare en Madrid, donde radiólogos y gestores sanitarios analizaron el papel que esta tecnología puede desempeñar en la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.
El Dr. Kai Vilanova, radiólogo y director de Resonancia Magnética de Clínica Girona, explicó que el grueso de las resonancias que se realizan actualmente en España podrían resolverse mediante equipos abiertos de bajo campo. “Las resonancias de rodilla y lumbares representan una gran parte de la actividad y son estudios que se pueden resolver perfectamente con esta tecnología”, defendió. Además, subrayó que la evolución tecnológica y la inteligencia artificial han mejorado notablemente la calidad diagnóstica de estos equipos. “Los antiguos equipos daban muy mala calidad, pero tecnológicamente han avanzado mucho y hoy aportan imágenes perfectamente válidas”, apuntó.
El 80% de las resonancias magnéticas que se realizan en España podrían resolverse con equipos abiertos de bajo campo, especialmente las de columna lumbar y aparato musculoesquelético
Los participantes coincidieron en que uno de los principales obstáculos para la implantación de esta tecnología sigue siendo la resistencia de parte de los profesionales. “El gran hándicap primero es el radiólogo, que no se siente cómodo informando con una calidad de imagen inferior a la del alto campo porque ha sido formado con otro tipo de imágenes”, señaló el Dr. Vilanova. A ello se suma la percepción de algunos clínicos, especialmente traumatólogos, acostumbrados también a interpretar imágenes de alta resolución.
En este sentido, el Dr. Alfonso García Rosa, coordinador de Programas Asistenciales del Servicio Cántabro de Salud y especialista en cirugía general y aparato digestivo, aseguró que la incorporación de estas tecnologías no puede plantearse “como un acto de fe”, aunque defendió que el sistema sanitario debe apostar por un uso racional de los recursos. “El Ferrari tiene que estar para los largos desplazamientos, pero no para comprar el pan todos los días”, ejemplificó para ilustrar que no todos los estudios requieren necesariamente equipos de 1,5 o 3 teslas.
El mantenimiento de una resonancia de bajo campo supone alrededor del 10% del coste de un equipo de alto campo y su consumo eléctrico puede ser hasta diez veces inferior
La sostenibilidad económica y energética fue otro de los grandes ejes del debate. Según los datos aportados durante el encuentro, las resonancias abiertas de bajo campo consumen entre cinco y diez veces menos electricidad que los equipos de alto campo, además de reducir drásticamente los costes de mantenimiento. “El mantenimiento supone aproximadamente el 10% de lo que cuesta una resonancia de alto campo y una avería tiene un coste muy inferior”, explicó el Dr. Pedro García, radiólogo y director ejecutivo de Clínica Molinón.
Por su parte, Vicente Mendoza, ingeniero y subdirector de Gestión y Servicios Generales del Complejo Asistencial Universitario de León, recordó el impacto económico que tienen las paradas técnicas de los grandes equipos hospitalarios. “Cuando una resonancia de alto campo tiene que detenerse durante una semana por mantenimiento, debemos derivar decenas de estudios diarios a otros centros o a la sanidad privada”, indicó. El responsable leonés detalló que una resonancia de alto campo puede superar el millón de euros de inversión inicial y requerir costes de mantenimiento cercanos a los 120.000 euros anuales si se incluyen periféricos, sistemas de refrigeración y mantenimiento eléctrico.
