Redacción
Problemas como las otitis recurrentes, las sinusitis, las rinitis alérgicas, la hipertrofia adenoidea o los trastornos respiratorios del sueño pueden afectar no solo a la respiración, la audición o el descanso de los más pequeños, sino también a su correcto desarrollo craneofacial y bucodental. Durante la infancia, el crecimiento de las estructuras faciales, la respiración y la función oral evolucionan de manera coordinada. Por ello, determinadas alteraciones otorrinolaringológicas mantenidas en el tiempo pueden modificar funciones esenciales como la respiración, la deglución o la postura mandibular, fundamentales durante las etapas de desarrollo.
Uno de los ejemplos más habituales es la obstrucción nasal crónica. Cuando un niño no consigue respirar correctamente por la nariz y desarrolla respiración oral mantenida, se producen adaptaciones funcionales que afectan al equilibrio muscular de la cara y la boca. Como consecuencia, pueden aparecer alteraciones en el crecimiento del maxilar y la mandíbula, paladar estrecho, mordida abierta o problemas en la alineación dental.
«Durante las primeras etapas del desarrollo, la respiración, la deglución y el crecimiento facial están estrechamente relacionados. Detectar y tratar precozmente patologías como la hipertrofia adenoidea, las rinitis alérgicas o las infecciones recurrentes permite evitar alteraciones funcionales que pueden acabar condicionando el desarrollo maxilofacial del niño», explica el Dr. Cristóbal Langdon Montero, rinólogo experto de Grupo Coromina del Centro Médico Teknon (Barcelona), en el marco del Día Mundial del Otorrinolaringólogo, que se celebró el pasado 25 de junio.
Respiración y desarrollo bucodental, una relación estrecha
La respiración nasal desempeña un papel fundamental en el desarrollo equilibrado de las estructuras faciales y orales durante la infancia. De hecho, muchos problemas ortodóncicos no se originan exclusivamente en los dientes, sino en alteraciones funcionales derivadas de patologías ORL como la obstrucción nasal crónica, la hipertrofia adenoidea, las desviaciones septales, las alergias respiratorias o la respiración oral mantenida.
Cuando estas alteraciones no se corrigen, la lengua pierde su posición natural sobre el paladar y la musculatura orofacial modifica su funcionamiento habitual. Esto puede favorecer la aparición de maloclusiones, apiñamiento dental, mordidas abiertas o paladares estrechos. Además, si únicamente se corrige la posición dentaria sin abordar la causa respiratoria subyacente, el problema puede reaparecer con el tiempo.
Varios problemas ortodóncicos no se originan exclusivamente en los dientes, sino en alteraciones funcionales derivadas de patologías ORL como la obstrucción nasal crónica. Por ello, la colaboración entre ORL y ortodoncia mejora el abordaje de los pacientes
«Cada vez vemos con más frecuencia que detrás de determinadas maloclusiones existen alteraciones funcionales relacionadas con la respiración. Por eso, es fundamental evaluar al niño de forma integral, identificando no solo las consecuencias visibles en la boca, sino también las posibles causas que las están provocando», señala la Dra. Casilda Moreno Pidal, ortodoncista de Moonz, la marca dental especializada en ortodoncia para toda la familia y odontopediatría perteneciente a Donte Group.
La colaboración entre ORL y ortodoncia mejora el abordaje de los pacientes
Con el objetivo de favorecer ese abordaje multidisciplinar, Moonz publicó la ‘Guía para padres sobre la vinculación entre enfermedades otorrinolaringológicas (ORL) y la ortodoncia pediátrica’. El documento, elaborado en formato de preguntas y respuestas, ayuda a padres y madres a comprender cómo situaciones frecuentes durante la infancia, como la respiración oral, las otitis recurrentes, la apnea del sueño o las sinusitis, pueden estar relacionadas con alteraciones del desarrollo maxilofacial y de la alineación dental, así como la importancia de una detección precoz y de una atención coordinada entre especialistas.
«Cada vez existe una mayor evidencia sobre la necesidad de que otorrinolaringólogos y ortodoncistas trabajemos de forma coordinada. Cuando identificamos y tratamos conjuntamente tanto la causa respiratoria como las consecuencias dentofaciales, mejoramos la calidad del diagnóstico y ofrecemos soluciones más eficaces para el crecimiento y bienestar de los niños», destaca el Dr. Cristóbal Langdon Montero.
Por su parte, la Dra. Casilda Moreno Pidal subraya que «en Moonz apostamos por una atención centrada en el paciente y basada en la colaboración entre especialidades. La elaboración de esta Guía para padres refuerza nuestro compromiso con la prevención, la detección precoz y el acompañamiento de las familias para favorecer un desarrollo saludable desde la infancia».
