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las plataformas quirúrgicas robóticas potencian la precisión y seguridad de los pacientes en el quirófano

<strong>Redacción
La cirugía robótica se ha consolidado como una de las áreas de mayor desarrollo dentro de la innovación quirúrgica. En España, la incorporación de nuevas plataformas robóticas y la ampliación de sus indicaciones clínicas están impulsando cambios en la práctica asistencial, con aplicaciones que abarcan desde la cirugía general hasta la especializada.

La robótica aporta más valor allí donde la anatomía es compleja, el espacio quirúrgico es reducido y la precisión influye directamente en los resultados funcionales y oncológicos”, comenta el Dr. Miguel Sánchez Encinas, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos. Asimismo, esta tecnología ha supuesto un avance relevante en el tratamiento de múltiples patologías, al facilitar intervenciones más precisas y ofrecer beneficios asociados a técnicas menos invasivas para los pacientes. Los últimos robots quirúrgicos, como Da Vinci, ROSA y Mazor X, transforman los movimientos del cirujano en impulsos de máxima precisión, eliminando el temblor humano y ofreciendo una visión 3D de alta definición según la anatomía de cada paciente. Gracias a esta infraestructura de última generación, se potencia la precisión quirúrgica y optimiza la recuperación funcional y la seguridad de los pacientes.

La práctica asistencial está viviendo una transformación con la implementación de los sistemas de cirugía robótica

En este contexto, el grupo Quirónsalud ha reforzado su posicionamiento en este ámbito mediante la incorporación de nuevos sistemas, la ampliación de su red tecnológica y el impulso de iniciativas formativas centradas en cirugía robótica. En 2012, el programa de cirugía robótica del Hospital Universitario Rey Juan Carlos integró el sistema Da Vinci, “que ya supuso un salto importante frente a la cirugía convencional, pero tenía limitaciones técnicas que hoy hemos superado”, señala el Dr. Sánchez Encinas. Actualmente, el grupo cuenta con 21 robots Da Vinci en diferentes hospitales, siendo una de las plataformas más precisas para la cirugía robótica general.

En palabras del urólogo, “la incorporación progresiva del nuevo modelo Da Vinci Xi ha permitido cirugías más versátiles y eficientes: facilita el cambio de campos quirúrgicos sin interrupciones, esencial para algunas intervenciones como el cáncer de colon; una mejor movilidad de los brazos y una visión más avanzada del campo operatorio”. A finales de 2025, el grupo incorporó además tres equipos Da Vinci 5 (DV5), los primeros de esta generación instalados en el país, destinados al Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, el Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo y el Hospital Universitario Rey Juan Carlos.

La cirugía robótica ha permitido aumentar la seguridad quirúrgica gracias a la integración de tecnologías como la visualización de la vascularización y perfusión de los órganos mediante fluorescencia, junto con nuevos dispositivos de sellado vascular y endograpadoras.

El elevado volumen de cirugías robóticas llevadas a cabo en el conjunto de sus hospitales ha contribuido a desarrollar experiencia clínica y científica en este campo, y cuentan con más de 1.000 profesionales en el grupo acreditados para manejar esta plataforma robótica, que aporta beneficios en múltiples especialidades, teniendo una especial incidencia en patologías urológicas (sobre todo, próstata y riñón), del aparato digestivo, cáncer de pulmón o del ámbito ginecológico.

Aplicaciones clínicas en expansión

La cirugía robótica también dispone de sistemas diseñados para procedimientos más específicos, como cirugía ortopédica y traumatológica de rodilla y cadera. Es el caso del Robotic Surgical Assistant (ROSA), utilizado en diez hospitales del grupo, que proporciona al especialista información sobre la anatomía y el movimiento articular antes y durante la intervención, con el objetivo de aumentar la precisión en la colocación de las prótesis y optimizar los resultados quirúrgicos.

Da Vinci, Rosa o Mazor X son algunas de las plataformas quirúrgicas robóticas que utilizan en la práctica clínica diaria la red hospitalaria de Quirónsalud

El sistema ROSA contribuye a reducir el dolor postoperatorio, disminuir la estancia hospitalaria y reducir complicaciones, reingresos y reintervenciones. Además, el sistema está indicado para la mayoría de los pacientes que requieren una prótesis primaria de cadera o rodilla y no precisa pruebas diagnósticas adicionales previas a la intervención. “Nos permite una mejor planificación previa a la cirugía; mientras que durante la intervención el robot calcula el tipo y el tamaño de la prótesis más adecuada para el paciente y la mejor posición de colocación dependiendo del movimiento de la rodilla y de la tensión de los ligamentos”, explica el Dr. José Tabuenca, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo.

ROSA tiene la capacidad de adaptarse a las características propias de la rodilla de cada paciente. “Esta personalización se traduce en que los cortes en la tibia y en el fémur son mucho más precisos, permitiendo modificaciones de 0,5 mm en cualquiera de los planos del espacio para buscar una mejor adaptación posible y conseguir una correcta tensión de los ligamentos”, añade.

El equipamiento quirúrgico robótico de Quirónsalud se complementa con el sistema Mazor X, especialmente diseñados para tratar patologías de la columna vertebral. En palabras del Dr. Pablo Clavel, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Quirónsalud Barcelona, “la plataforma robótica Mazor ha ayudado a mejorar la precisión y la exactitud en la colocación de implantes en la columna vertebral. En estas intervenciones la precisión es fundamental. En este tipo de operaciones estamos trabajando muy cerca de estructuras nerviosas que son muy sensibles y el brazo robótico nos aporta una gran seguridad en este sentido, ya que elimina completamente cualquier posibilidad de error por un temblor o un movimiento inadecuado del cirujano”.

Formación en cirugía robótica

El crecimiento de la cirugía robótica ha ido acompañado de una mayor necesidad de formación especializada. Con este objetivo, Campus Quirónsalud y la Universidad Rey Juan Carlos han puesto en marcha la Cátedra de Cirugía Robótica, destinada a impulsar nuevas líneas de trabajo en investigación, docencia y divulgación científica.

La iniciativa nace de la colaboración entre ambas instituciones y busca aprovechar tanto la experiencia clínica acumulada como el conocimiento académico para fomentar la capacitación de profesionales y el desarrollo de nuevos proyectos relacionados con esta área tecnológica. Las actividades previstas dentro de la cátedra se centrarán en programas de investigación y formación aplicados a varias especialidades médicas. Entre ellas, figuran la urología, la cirugía general y digestiva, la ginecología, la cirugía torácica y la otorrinolaringología, áreas donde la cirugía robótica tiene una presencia creciente.

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