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Las supuestas pérdidas económicas por los bloqueos

Hasta el hartazgo los empresarios y voceros del gobierno nos repiten que, en 53 días de bloqueos de caminos, se han perdido millones y millones en dinero… pero nunca dirán, que parte de esos empresarios “perjudicados” y sus allegados también fueron los más aprovechadores. Capitalistas que lucraron muy bien, mediante formas de especulación abierta, bajo el nombre de “emergencia y crisis”.

Por ejemplo, los especuladores en la venta de carne de pollo. La razón del envío de algún familiar del interior a otro en la ciudad de La Paz, se fue convirtiendo en la masiva especulación aceptada. Recuerdo una frase, cerca de las filas inmensas “un familiar puede enviarte una vez, pero que duerman para mandar y mandar ya no se puede creer, sino es mero negocio”. Aquí hay que hacer otras reflexiones, lo que se constató es la profunda dependencia de la carne de pollo, de los empresarios de este rubro.

Nos convertimos en polleros dependientes. Antes de la crisis, la carne de res ya era (y es) casi inaccesible por el alto costo. Mucha gente, cerca de los mercados decían “¿seguiremos así? hay que comer menos carne”. Mediante las redes sociales, muchos jóvenes decían “sí es posible comer menos carne y hay que buscar su sustituto”. Posiblemente, las personas mayores se acostumbraron al consumo intenso de la carne de pollo y será más difícil que puedan dejar de hacerlo, pero en la vida todo es posible si hay voluntad de cambiar

Otro escándalo es el desvío de las donaciones de varios gobiernos, que enviaron miles de toneladas de productos alimenticios y medicamentos. Hay que recordar la denuncia de la diputada Sandra Rivero, del aprovechamiento de algunos militares, del desvío de las donaciones. No sabemos si la diputada Rivero terminó con la investigación. Aparecieron algunos spots del gobierno, donde supuestamente la primera dama ha entregado las donaciones recibidas, la gran pregunta es ¿fue así? ¿a quiénes entregaron?

El gremio de los transportistas y particularmente los que prestan servicio urbano, fueron también los grandes ganadores, aunque irradiaron la idea de “han hecho muchos días fila para conseguir combustible para sus autos”. Pero en la realidad, la práctica del “trameaje” alcanzó el tope e incluso subieron los precios y fue fatal para los vecinos, todo con el justificativo de que no hay combustible.

Pero, en los 53 días de bloqueo, hubo otras lógicas económicas que siguieron funcionando. En muchos barrios populares de la ciudad de La Paz y El Alto, nunca estuvieron totalmente desabastecidos de alimentos, aunque la escasez fluctuaba. Lo más interesante, es la relación de vendedoras y clientes (los caseros/as), que, a pesar de las dificultadas, las caseras guardaron productos para sus clientes, decían “tengo clientes y es para ellos”, bajo esta práctica está la lógica de la reciprocidad andina, pues una larga relación ha tejido una interacción social cuasi familiar, más allá del vendedor-comprador.

La lógica contraria, a lo dicho, fue el proceder en los supermercados. Aquí primó la frialdad del mercado capitalista, no importa a quién vendes, lo que incumbe es ganar y punto. Pero en varios supermercados oí decir a los clientes, “¿porque no traen alimentos si les compramos siempre?”, “¿porque no pueden traer vía aérea los productos que necesitamos?”. El buen empresario, no sé si el termino cabe, velaría por sus asiduos clientes, que no falte nada, pero tenemos pinches capitalistas que no piensan y sólo les interesa lucrar y lucrar. Y no faltaron frases como “no saben tratar a sus clientes y me hace dudar que sean empresarios, parece que son simples contrabandistas”

Algunas lecciones importantes aprendidas. La ciudad de La Paz y El Alto, tienen que ser verdaderamente autónomos, como son a nivel jurídico. La importancia de los productos agrícolas es vital y éstos no son producidos por empresarios, sino por comunidades andinas. Supone a futuro tejer una interacción y relación intercultural sólida. En los últimos días se ha escuchado hablar de generar agricultura urbana, es decir, fomentar producción agrícola urbana en las casas. Gran reto y toca a los gobiernos municipales llevar adelante las acciones más específicas para consolidarla.

Hay que seguir apostando por los productos andinos secos, como el chuño, el charque, entre otros, que permite almacenar por mucho tiempo para no llegar a la histeria por falta de alimentos. Ch’axwawi urunakanxa wali manq’añ juyranakawa chhaqtañ munawayi. Ch’uñu, ch’arkhi juk’am juyranakasamtixa jakaskakiñaniwa.

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