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Legislativo: Paz logra consensos coyunturales, pero no una mayoría estable

Con la aprobación de la ampliación del estado de excepción y del crédito del Fondo Monetario Internacional, el Gobierno logró respaldo legislativo; sin embargo, analistas coinciden en que no hay una mayoría oficialista y se trata de consensos coyunturales.

La aprobación del estado de excepción y del crédito del FMI puede abrir una nueva etapa en la relación entre el Ejecutivo y la Asamblea, pero también pone al Gobierno ante la obligación de cumplir los compromisos que ayudaron a construir esa mayoría.

Desde el inicio de la gestión, el Ejecutivo debió negociar cada iniciativa con una oposición que, hasta ahora, había mostrado posiciones divergentes y, en varios casos, abiertamente críticas al Gobierno.

El analista Andrés Gómez apuntó a que en realidad el Gobierno no logró consensos, sino votos.

“Una cosa es tener consensos y otra, muy distinta, tener votos. Además, distinguiría entre consenso y coincidencia de intereses. Los 100 votos que consiguió el Gobierno para ampliar el estado de excepción muestran que Paz puede construir mayorías en la Asamblea, pero todavía no necesariamente que haya construido un consenso legislativo estable”, dijo a La Razón.

Hipótesis

Gómez apuntó a que tiene cuatro hipótesis, que incluso pueden combinarse. Y detalló:

Primero, la enorme fragmentación de la Asamblea: “muchos parlamentarios pueden estar privilegiando sus intereses particulares por encima de la disciplina partidaria”. Segundo, está la denuncia de Nadia Beller sobre supuestos pagos a legisladores. “Es una acusación que debe probarse y que los parlamentarios señalados han negado”.

Tercero, están las denuncias de la senadora Ana María Crispín sobre beneficios o cargos para familiares de algunos legisladores. “Si eso se comprobara, estaríamos ante una forma de construcción de lealtades basada en intereses particulares.” Y cuarto, existe un cálculo político muy simple. “Algunos parlamentarios pueden pensar que, si cae Paz, también puede caer el espacio de poder que ellos acaban de conquistar”.

“Por eso, más que decir que Paz ya tiene una coalición legislativa, yo pienso que ha demostrado que puede reunir mayorías coyunturales”, dijo. En ese contexto, indicó que el problema para el Gobierno empieza ahora, pues una mayoría coyuntural no necesariamente se convierte en mayoría reformista.

“La Asamblea es muy volátil y cada proyecto puede modificar el mapa de alianzas. Por eso, el Gobierno tendrá que negociar reforma por reforma, voto por voto y coyuntura por coyuntura”, explicó.

Y alertó que el riesgo es que, si la fórmula utilizada para conseguir respaldo se basa fundamentalmente en intereses particulares, “cada nueva reforma pueda exigir una dosis mayor de incentivos”.

Acuerdos estables

“Dicho coloquialmente: si el Gobierno acostumbra a algunos parlamentarios a recibir pequeños ‘shutes de dopamina política’ cada vez que respaldan una medida, llegará un momento en que necesitará dosis mayores para mantenerlos motivados”.

Asimismo, Gómez considera que una reforma de Estado no puede depender permanentemente de ese mecanismo. “Necesita acuerdos políticos más estables, públicos y programáticos”.

“Da la impresión de que el Gobierno ya descubrió algo sobre cómo funciona esta Asamblea: no necesariamente necesita controlar a los partidos; necesita encontrar las teclas que mueven a cada parlamentario”, argumentó.

Teclas emocionales

Explicó, además, que esas teclas pueden ser distintas: la ambición personal, los intereses particulares, el temor a perder el poder, la posibilidad de acceder a espacios de decisión o, en algunos casos, la convicción de que hay que apoyar al Gobierno por razones de interés nacional.

“Por eso, todavía no diría que Rodrigo Paz logró un gran consenso político. Pero creo que sí descubrió una fórmula para construir mayorías. No tengo la certeza sobre la fórmula. ¿Es un acuerdo programático? ¿Es negociación política? ¿Son intereses individuales? ¿Son incentivos? ¿O es una combinación de todo eso?”.

El analista consideró que, si Paz descubrió cómo tocar las teclas “emocionales y políticas de los asambleístas, ya tiene una herramienta para gobernar. Pero si esas mayorías dependen exclusivamente de incentivos coyunturales, cada reforma será más difícil que la anterior”. “Paz quizá todavía no tiene consensos en la Asamblea, pero tiene algo más interesante y también más peligroso. Parece haber aprendido qué botón apretar en cada asambleísta para conseguir votos”.

 

Operación política

Al respecto, la analista Susana Bejarano dijo a La Razón que el Gobierno hizo una “operación político parlamentaria” para romper las bancadas y considera que algunos parlamentarios cometieron “transfugio”.

Y no descartó las denuncias que hizo la abogada Nadia Beller sobre pagos que recibirían algunos legisladores. “De otra manera no explicas, si tu jefe de bancada de Libre y Unidad dijeron que sus parlamentarios actuarían de una manera y lo hacen de otra, evidentemente hay acuerdos personas con miembros del Gobierno”.

Reconoció que hay esta situación muestra que las bancadas están partidas y que el Ejecutivo tiene una fuerza de operación política que no es nueva.

“El Gobierno tiene fuerza parlamentaria y ha tenido la capacidad para conseguir las mayorías. En tanto la fuerza esté de su lado, el Gobierno irá funcionando en función de sus requerimientos. La Asamblea le está respondiendo al Gobierno, las razones, cuáles sean es otra cosa”, dijo.

Sin embargo, dice que esa respuesta hacia el Ejecutivo puede llevar a otros problemas en la calle. “El Gobierno está teniendo respuesta institucional para hacer las reformas que quiere, pero la calle se está crespando, había sectores que apoyaban la salida del MAS y hoy están de espaldas. Las modificaciones están descomponiendo y la gran pregunta es si el Gobierno podrá sostener esos cambios y hasta cuándo Rodrigo Paz podrá sostenerse”, indicó.

Bejarano mostró su extrañeza por los resultados de las votaciones en el Legislativo, pues dijo que “se supone que esas bancadas opositoras no han votado por Rodrigo Paz y diversos estudios muestran que mucha gente está en contra del manejo, principalmente económico, que hace el actual Gobierno.

“Eso eleva las sospechas de que hay algún tipo de acuerdos para conseguir estos votos dentro de la Asamblea Legislativa”, acotó.

Coyuntura

En tanto, el analista Ricardo Paz dijo que el apoyo que recibió el presidente Rodrigo Paz del Legislativo tiene que ver con los temas que se trataron, en este caso la ampliación del estado de excepción y el crédito del FMI.

“Eran temas que necesitan de consenso porque eran de interés general, más allá del interés partidario”, explicó a este medio.

Y consideró que será así en adelante. “No es que va a ver una mayoría de levanta manos que aprobaban sea lo que sea que venga del Gobierno o lo rechazaban. Va a depender siempre de la temática que se esté tratando”, indicó.

Paz recordó que la gente estaba acostumbrada a pensar que el apoyo del Legislativo era incondicional y dependía del partido; mientras que ahora hay discusión, debate y dijo que “eso se está recuperando, el carácter democrático de debatir las cosas en función del interés colectivo y de la comunidad”.

Asimismo, dijo que, de aquí en adelante, el Ejecutivo debe “convencer” y dar buenos argumentos para que las bancadas debatan y voten sin pensar si lo hacen porque están o no a favor del Gobierno.

Coincidencia pragmática

En tanto, Reymi Ferreira consideró que la aprobación en tiempo récord de la ampliación del estado de excepción y el crédito del FMI muestran un posible acuerdo parlamentario y alguna coincidencia programática entre el programa del Gobierno y los que tenían Unidad Nacional y Libre. “Hay una coincidencia programática entre lo que plantea Libre y Doria Medina y lo que está haciendo el Ejecutivo ir en la dirección de la propuesta de ambos. La propuesta de Paz es afín a esas propuestas y expresa ese apoyo”, dijo el analista.

Ferreira no ve una mayoría absoluta, pero suficiente para aprobar medidas. “Me llama la atención la capacidad de reposicionamiento del Gobierno. Hace tres días que daba la impresión que naufragaba y asombrosamente tiene capacidad de regeneración y hoy el nivel de gobernabilidad le permite tomar una medida durísima”, dijo refiriéndose a la eliminación del subsidio al precio del diésel.

‘Tenemos una política líquida’

Para el analista Carlos Saavedra, la política es, en términos coloquiales, como el cacho, lo que se ve se anota y en esta semana hubo dos temas que muestran un apoyo del Legislativo al Ejecutivo, “que puede ser frágil,  pero apoyo para dos temas centrales: estado de excepción y FMI”.

El analista consideró que esos consensos no son definitivos y calificó la actual política como “líquida”. “Es decir no hay una consistencia de bancadas que no responden a un liderazgo, todas son muy fragmentadas, son muy partidarias y nadie un control sobre ellas”, dijo a La Razón.

Asimismo, dijo que los consensos tienen que renovarse permanentemente y dependen de cómo la política vaya fluyendo.

Consultado sobre si ese respaldo del Legislativo al Ejecutivo sea definitivo, sino que lo duda y aseguró que habrá que estar pendientes de su renovación en cada uno de los temas.

“Tenemos una política bien líquida, con bancadas que no tienen una sola dirección, están multifragmentadas y esos fragmentos van apoyando o no al Gobierno en determinadas cuestiones”, remarcó.

Y puso como ejemplo la censura de la Asamblea Legislativa al exministro Gabriel Espinoza, donde hubo mayoría para castigar a un hombre de confianza del Presidente.  “Estamos en escenarios no de fragilidad sino de reforzamiento de los apoyos en las distintas dimensiones y una de ellas es la parlamentaria”, acotó.

Paz todavía no tiene una mayoría propia, pero consiguió articular un apoyo circunstancial alrededor de una medida que inicialmente generaba resistencia. El siguiente desafío será determinar si esa capacidad de negociación puede extenderse a la agenda de reformas del Gobierno.

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