“Los compañeros, trabajadores y hermanos de la Orden me han aportado la ayuda necesaria para superar mis metas” 

Nieves Sebastián Mongares
El Centro Sanatorio Marítimo de Gijón, perteneciente a la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, ofrece residencia y actividades para personas con discapacidad intelectual. Uno de los residentes es Christian Salguero, quien pone en valor tanto el trabajo de los profesionales del centro, como las actividades que se impulsan para los usuarios del mismo. Además, Salguero también dedica gran parte de su tiempo a la pintura, una de sus grandes aficiones y que le ha llevado a lograr exponer en diferentes ubicaciones y, además, a vender algunos de sus dibujos.  

¿Cómo es la atención que recibe en el Sanatorio Marítimo de Gijón? ¿Qué actividades realiza en este centro?
Perfecta. De lunes a viernes realizo tareas de jardinería. Regamos las plantas de interior y exterior; también el huerto. Quitamos las malas hierbas que salen por los alrededores. Algunos días hacemos salidas. Por ejemplo, cuando se acaba la garrafa de gasolina de la segadora vamos con el monitor a la gasolinera. 

Cuando necesitamos material para el taller también salimos juntos a comprarlo, allí vemos a Ahmed. Y, algunos meses, subimos a una finca del Centro a desbrozar. La dejamos impecable. Al terminar solemos parar en un área recreativa a comer. Todos los años vamos a Agropec en el mes de septiembre. Allí vemos animales, compramos algo en los puestos de comida y tomamos algo. Es una de las salidas que más me gustan. 

Christian Salguero, residente del Sanatorio Marítimo de Gijón resalta que realizan actividades muy variadas, también con tiempo para desarrollar sus aficiones 

Por las tardes meriendo y luego salgo con mis amigos Rubén, Javi y Eiden a dar una vuelta por la ciudad, comprar algo de comer o hacer recados. Un mes sí y otro no voy a la librería de la Buroteca para comprar material de dibujo. En la ciudad soy famoso. Además, dos días a la semana voy a entrenar a la piscina hasta que me canso.

El resto del tiempo libre lo paso dibujando. Lo hago en mi habitación. Pego una lámina de dibujo con cinta de carrocero en las cuatro esquinas, para que no se mueva, y paso horas pintando. Hago retratos de compañeros, trabajadores, mascotas, animales… sobre todo dibujo mi pasión, que son los tigres. Concretamente los blancos. Aparte de eso, también estoy enganchado a dibujar Dragon Ball. 

Tengo unos rotuladores que se llaman Tombow que son de ilustrador, de acuarela, y me valen para hacer lettering y estampados. Me gusta mucho dibujar a Goku y a Vegeta. Mi compañero Javi se parece más a Goku y yo me parezco más a Vegeta porque tengo mucha frente. 

Los fines de semana, los sábados, me quedo durmiendo hasta tarde. Luego me ducho con agua casi fría porque estas semanas hace mucho calor y me ayuda a quemar grasas. Me visto y desayuno. Después me lavo los dientes y salgo con mis amigos a dar un paseo y de compras. Todos los domingos, cuando me marcho del Centro, me dan las monitoras la medicación en un sobre, cojo el autobús urbano y quedo con mi madre para ir a ver al resto de mi familia. A veces me voy a comer kebab – porque me gusta mucho – y otras veces a una cafetería en el barrio de la Calzada. 

“Cuando estoy preocupado por mi enfermedad, que me pasa por las noches, aparte de los monitores ayudarme para tranquilizarme, mi mejor amigo también está siempre ahí” 

¿Qué puntos positivos destaca de su experiencia en el Sanatorio Marítimo de Gijón? ¿Cómo es el trato con sus compañeros y los profesionales del centro?
Es maravilloso, perfecto. El mundo me ha dado un premio por haberme adoptado este centro. Lo que más me gusta del centro son los monitores y los compañeros, también las psicólogas y el resto de profesionales. De todo el Centro no me cae nadie mal. Si por mi fuera, y me tocara un dineral, lo repartiría con el Marítimo entero.  

Los monitores me ayudan y me aprecian, son muy majos conmigo. Se preocupan mucho por mí. Cuando estoy preocupado por mi enfermedad, que me pasa por las noches, aparte de los monitores ayudarme para tranquilizarme, mi mejor amigo también está siempre ahí. Él tiene problemas de visión, pero es muy valiente, se defiende muy bien.

¿Qué enseñanzas de las que aprende en los talleres o mediante la convivencia con los responsables del Sanatorio Marítimo de Gijón y sus compañeros le resultan más útiles para su vida diaria?
En el taller aprendo a cuidar y proteger las plantas. Las plantas nos ayudan, nos dan oxígeno que nos cuida y nos da energía. Si las plantas del Marítimo se mueren, no tenemos oxígeno en el Centro, como los astronautas cuando no tienen la escafandra mientras están en el espacio.  

De mis compañeros aprendo a tener más valor, a que las personas malas no se aprovechen de mí. Antes no sabía decir que no, no sabía imponerme. Pero gracias a Rubén, Javi, Dani y Eiden (compañeros), aprendí a valorarme.  

De los profesionales del centro aprendí que no tengo que emparanoiarme ni comerme la cabeza, que cuando voy a casa tengo que estar tranquilo. Al principio, cuando estaba en casa, me costaba un poco adaptarme. Además, ayudo a las personas que no ven o con problemas de movilidad, creo que soy buena persona. 

“De los profesionales del centro aprendí que no tengo que emparanoiarme, que cuando voy a casa tengo que estar tranquilo, ya que al principio me costaba un poco adaptarme.” 

¿Cuándo comenzó a pintar? ¿Qué recursos le ofrece el Sanatorio Marítimo de Gijón para realizar sus obras de arte?
Desde los tres años. Era muy pequeñito. La habilidad de dibujar me la dio mi padre. Él dibujaba muy bien y me lo transmitió a través de la sangre de los Salguero. Mi hermano Kevin también dibuja muy bien. Mis sobrinos también dibujan, pero todos tenemos un estilo diferente. A uno le encanta dibujar héroes de Marvel y personajes de Disney. 

Los compañeros y el apoyo de los trabajadores y hermanos de la Orden, me han aportado la ayuda para necesaria para superar mis metas, tener un buen rendimiento y que cuando haga retratos de personas, compañeros o monitores, no cometa errores.  

También hago muchas exposiciones. Vendo algunos dibujos. Hace poco, en 2023, gracias a la Fundación Alvargonzález expuse la primera de mis exposiciones durante 15 días. Fue un gran éxito. Me grabó la Televisión del Principado de Asturias (TPA) y la chica que habló conmigo con el micrófono me preguntó por qué me gustan tanto los tigres blancos y qué tienen de especial.

Le dije que la piel de ellos es muy preciada. Con la luna llena brillan en la oscuridad, son albinos y es más fácil que se les vea en la oscuridad, por lo que pueden morir de hambre. Me da mucha pena porque están en peligro de extinción. Cuando fui a celebrar el cumpleaños a un núcleo zoológico de aquí de Asturias, pregunté si siguen protegidos y me han dicho que sí, que la caza furtiva es ilegal.  

Hasta hace unos meses, también iba con un grupo de compañeros a representar un cuento en los colegios. Es un cuento muy bonito que habla de que todos tenemos que aceptarnos (“Jana, la princesa calva”), pero ahora ya no me apetece ir, prefiero centrarme en los dibujos.  

“Me encantaría compaginar Youtube con la jardinería. También que me contraten en una galería de Gijón para hacer retratos a bolígrafo.” 

Ya ha expuesto sus pinturas. ¿Cuáles son sus proyectos de futuro? ¿Cómo le orientan desde el Sanatorio Marítimo de Gijón para avanzar hacia ellos?
Mi futuro siempre fue trabajar de Youtuber. Grabar mis manos dibujando a cámara rápida. Subirlo a Youtube y que de ahí me ingresen dinero. Es una forma de hacerme famoso. Mis youtubers favoritos son Kembart Drawing, Demoose art, Art Diarium, Arte Master y Harold Artist. Siento mucha admiración por ellos. Me encantaría compaginar Youtube con la jardinería. También que me contraten en una galería de Gijón para hacer retratos a bolígrafo. Con la ayuda de trabajadores y compañeros me ayudan a alcanzar mis sueños, necesito su apoyo para avanzar.   

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