Redacción
El presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el Dr. Francisco José Tarazona, ha advertido de que el envejecimiento de la población en España es un problema ante una implantación de la especialidad geriátrica «desigual» entre comunidades autónomas. Por ello, reclama que el envejecimiento se considere una prioridad estratégica de salud pública y ha pedido garantizar el acceso equitativo a especialistas en geriatría en todo el territorio nacional.
Actualmente, España se sitúa como uno de los países más envejecidos de Europa, con una edad media de 44,37 años. Además, el 20,4% de la población española tiene más de 65 años, lo que supone casi diez millones de personas. Las estimaciones en 2045 apuntan a que una de cada tres personas superarán esa edad.
El 20,4% de la población tiene más de 65 años, y las estimaciones en 2045 apuntan a que una de cada tres personas superarán esa edad
Por ello, la SEGG ha trasladado a las autoridades estatales y autonómicas la necesidad de garantizar el acceso equitativo a un geriatra para toda la población mayor con independencia del territorio, mejorar la coordinación sociosanitaria, implementar estrategias de prevención de la fragilidad y la dependencia antes de que aparezcan y aumentar el apoyo institucional a la investigación en geriatría y gerontología.
A su vez, el presidente de la SEGG, ha señalado que «la prevención debe empezar mucho antes de los 65 años y debe ser una política de Estado». En ese mismo sentido, ha afirmado que «la actividad física es el mejor fármaco disponible para enlentecer el envejecimiento» y que «la vejez no es sinónimo de enfermedad; es factible envejecer mejor».
El Dr. Tarazona ha señalado que «la prevención debe empezar mucho antes de los 65 años y debe ser una política de Estado»
La sociedad científica considera prioritario actuar sobre algunos de los principales factores que condicionan la salud de las personas mayores. Entre ellos destacan la fragilidad, la sarcopenia, el deterioro cognitivo y la polifarmacia, así como la soledad no deseada y el aislamiento social, que identifica como factores de riesgo susceptibles de intervención. Además, insisten en la necesidad de evitar hospitalizaciones innecesarias y avanzar hacia modelos asistenciales que estén más adaptados a las necesidades de este grupo de población.
Pese a estos desafíos, el presidente de la SEGG ha puesto en valor el posicionamiento internacional de la geriatría española. La sociedad mantiene una participación activa en las principales organizaciones científicas internacionales de la especialidad y aspira a seguir impulsando una geriatría «transversal y colaborativa», capaz de trasladar los avances de la investigación a mejoras reales en la atención y la calidad de vida de las personas mayores.
