«Los tratamientos perioperatorios, sobre todo en fase de inducción, han demostrado un alto impacto en la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón»

Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
Teniendo en cuenta que el cáncer de pulmón ha sido una enfermedad vinculada a un mal pronóstico, la llegada en los últimos años de alternativas que van completando el arsenal terapéutico ha supuesto un punto de inflexión en el curso de la enfermedad de muchos pacientes.

Gracias a estos nuevos tratamientos, así como a las nuevas estrategias, como explica la Dra. Margarita Majem, médico adjunto Servicio de Oncología Médica en Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en esta entrevista realizada con el apoyo de BeOne se ha mejorado notablemente la supervivencia de estos pacientes. No obstante, todavía quedan retos pendientes, como la implantación de los programas de cribado en esta neoplasia para seguir mejorando las cifras en los diferentes subtipos de cáncer de pulmón.

¿Qué balance hace de los avances y retos en el cáncer de pulmón durante 2025?
El cáncer de pulmón, históricamente, ha sido una enfermedad muy agresiva y con una supervivencia muy baja. Pero es verdad que en los últimos años ha habido varios hallazgos tanto en cáncer de pulmón no microcítico (CPNM), con la aparición de las terapias dirigidas o la inmunoterapia, como en el cáncer de pulmón de célula pequeña, que es donde últimamente se han logrado más avances, sobre todo con nuevos tratamientos en primera línea en combinación con el tratamiento estándar y a la progresión del tumor.

Cabe destacar que, en CPNM donde está habiendo más desarrollo en la actualidad, es a nivel local con terapias neoadyuvantes y adyuvantes, sobre todo en pacientes con alteraciones moleculares. Luego, también con la inmunoterapia en pacientes sin mutaciones tratables.

Si tuviera que señalar una idea errónea sobre el cáncer de pulmón que todavía pesa demasiado en la sociedad, ¿cuál sería y por qué es importante desmontarla hoy?
Creo que siempre tenemos el mantra de que quien tiene cáncer de pulmón es porque se lo ha buscado. Es verdad que el tabaco es causante de una gran parte de casos de cáncer de pulmón y es un factor de riesgo fácilmente evitable. Pero también hay otro punto, y es que se podría detectar a tiempo con los programas de cribado que, de momento, no están instaurados en el sistema asistencial. Además, cabe destacar que hay un porcentaje de pacientes que no son fumadores y también han desarrollado cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón sigue diagnosticándose, en muchos casos, de forma tardía. Más allá de los síntomas clínicos, ¿qué barreras culturales, sociales o estructurales siguen retrasando el diagnóstico? ¿Cuál es su visión sobre los cribados y el impacto que podrían tener?
Por supuesto, siguen existiendo estas barreras. Muchas veces, en estos pacientes no fumadores, sus síntomas se confunden con los de infecciones respiratorias u otras afecciones. Y, como comentaba, en los pacientes fumadores, si existieran programas de cribado implantados, permitirían diagnosticar muchos casos en estadios localizados, que es cuando estos tumores son curables. Cuando se diagnostican en fases más avanzadas, difícilmente se logra la curación.

Si existieran programas de cribado implantados, permitirían diagnosticar muchos casos en estadios localizados, que es cuando estos tumores son curables

La llegada de la inmunoterapia y los tratamientos dirigidos ha transformado el manejo de la enfermedad. ¿Qué avances han supuesto un cambio más tangible en la vida diaria de sus pacientes, más allá de los datos de supervivencia?
Gracias a la inmunoterapia hay pacientes con cáncer de pulmón metastásico, incluso con metástasis cerebrales, que pueden alcanzar la curación. En concreto, hay estudios en los que se ha aplicado inmunoterapia durante dos años y, tras suspender totalmente el tratamiento, el paciente no vuelve a progresar. Luego, hay otros pacientes en que los tratamientos se administran hasta la progresión, pero llevan cinco o seis años con esta terapia y se puede decir que están curados.

En estadios localizados, aunque también en enfermedad avanzada, las terapias dirigidas han mejorado de forma muy sustancial la supervivencia, de forma que hay pacientes que tienen una supervivencia del 60% a los cinco años, con algunas alteraciones moleculares concretas, para las cuales reciben un tratamiento dirigido específico. No obstante, cabe destacar que lo importante es demostrar o encontrar esa mutación, por eso es esencial hacer estudios moleculares a nuestros pacientes.

En los casos que se pueden administrar terapias dirigidas, siguen siendo tratamientos orales, lo que quizá da más libertad al paciente porque no tiene que venir tanto al hospital, aportando además una mejora en eficacia y toxicidad, porque estas son mejor toleradas que la quimioterapia. Esto aplica tanto a enfermedad localizada como metastásica. La inmunoterapia también tiene un perfil de seguridad mucho mejor, haciendo que la calidad de vida de los pacientes que la reciben sea muy superior a la de la quimioterapia.

La inmunoterapia también tiene un perfil de seguridad mucho mejor, haciendo que la calidad de vida de los pacientes que la reciben sea muy superior a la de la quimioterapia

Cada vez hablamos más de tratar el cáncer de pulmón en fases más tempranas. ¿Qué está aportando el abordaje perioperatorio en cáncer de pulmón no microcítico y por qué este momento del proceso terapéutico es clave para cambiar el pronóstico?
Gracias a los tratamientos perioperatorios, sobre todo con la fase de inducción, se ha demostrado que esta estrategia tiene un alto impacto en la supervivencia de los pacientes. Así, aquellos pacientes que reciben una quimioinmunoterapia previa a la cirugía y una inmunoterapia tras la intervención tienen una supervivencia superior a la de los pacientes que sólo han recibido la neoadyuvancia.

Aquellos pacientes que reciben una quimioinmunoterapia previa a la cirugía y una inmunoterapia tras la intervención tienen una supervivencia superior a la de los pacientes que sólo han recibido la neoadyuvancia

También, empezamos a ver pacientes con tumores borderline en los que la resecabilidad era muy dudosa pero, gracias al tratamiento neoadyuvante, conseguimos que se pueda hacer una resección completa de los tumores, lo que también muestra una respuesta completa patológica. En definitiva, la neoadyuvancia lo que ha demostrado es un impacto en la supervivencia de los pacientes y, también, en la resecabilidad de estos tumores.

En un contexto de innovación constante, ¿cómo se equilibra la rapidez en incorporar nuevos tratamientos con la necesidad de garantizar el mejor uso posible de los recursos disponibles?
Actualmente, no se incorporan los tratamientos en España rápidamente; hay un retraso muy importante en las aprobaciones. Existen muchos tratamientos que o bien están aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o por la agencia regulatoria estadounidense (FDA), que en España todavía no están autorizados, lo que es un tema de recursos.

Entonces, las autorizaciones van llegando con cuentagotas y sí que lo que estamos viendo es que, en tratamientos con una eficacia sobre una muestra muy discreta, no llega la aprobación, porque en el cómputo global de los pacientes no compensa que sólo dos o tres puedan beneficiarse de opciones innovadoras.

Entonces, vemos que hay tratamientos con un impacto claro en supervivencia en los ensayos clínicos y un beneficio clínicamente significativo, que pueden parecer menos relevantes por este motivo y no se acaban aprobando. Los ensayos clínicos y los usos expandidos son la manera que tenemos en la actualidad de acceder a estos tratamientos en la mayoría de hospitales. Hay tratamientos con evidencia científica demostrada que no podemos utilizar si no es a través de estos mecanismos.

Los ensayos clínicos y los usos expandidos son la manera que tenemos en la actualidad de acceder a estos tratamientos en la mayoría de hospitales

Más allá del tratamiento oncológico, ¿qué aspectos del acompañamiento al paciente con cáncer de pulmón siguen estando infrarrepresentados o poco abordados en el sistema sanitario?
Diría que el más importante es el relativo a la deshabituación tabáquica. Pero también, el soporte psicológico, nutricional y el relativo al ejercicio físico. Todas ellas son medidas que han demostrado un impacto importante en la calidad de vida de los pacientes, pero también medidas como el ejercicio físico pueden tener una repercusión positiva en la supervivencia y siguen formando parte de las necesidades no cubiertas.

Muchas veces son las asociaciones las que cubren estas necesidades, como es el caso de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (Aeacap) o la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). En estas disponen de programas de psicooncología o de ejercicio físico que cubren un aspecto que supone un déficit importante.

Este último año ha sido especialmente dinámico en cáncer de pulmón. Si tuviera que definir el momento actual de la patología en España con una sola palabra, ¿cuál elegiría y por qué?

Innovación, porque cada vez tenemos más alternativas de tratamiento nuevas y creo que la innovación es lo que nos está ayudando a mejorar realmente la supervivencia de nuestros pacientes con cáncer de pulmón.

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