Redacción
La boca seca, conocida clínicamente como xerostomía, es un problema de salud bucal mucho más frecuente de lo que se suele pensar y que continúa infradiagnosticado. Más allá de la sensación de sequedad en la boca, puede tener consecuencias relevantes sobre la alimentación, el descanso, la salud bucal y la calidad de vida de quienes la padecen.
Uno de los principales factores asociados a la boca seca es la medicación. Se estima que más de 500 fármacos, entre ellos antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos o tratamientos para enfermedades cardiovasculares, pueden provocar sequedad bucal como efecto secundario. Por este motivo, la boca seca es especialmente frecuente en personas mayores, donde la polimedicación es habitual: uno de cada tres personas mayores de 60 años presenta síntomas de boca seca, una cifra que puede elevarse en personas polimedicadas.
Colectivos especialmente vulnerables: más allá de las personas mayores
Aunque la edad es un factor relevante, la boca seca no es un problema exclusivo de las personas mayores. Existen otros colectivos con un riesgo elevado de padecerla, entre los que destacan personas en tratamiento oncológico, especialmente aquellas que reciben radioterapia en cabeza y cuello o quimioterapia, ya que estos tratamientos pueden dañar las glándulas salivales y alterar la calidad/cantidad de la saliva que se produce; y pacientes con enfermedades sistémicas como diabetes, Parkinson o síndrome de Sjögren, en las que la boca seca forma parte del cuadro clínico o aparece asociada a la medicación; mujeres en menopausia, debido a los cambios hormonales, que pueden influir en la secreción salival y en la sensación de confort oral.
En todos estos grupos, la boca seca puede afectar de forma directa a funciones básicas como hablar, masticar o tragar, y favorecer la aparición de caries, infecciones orales, halitosis, alteraciones del gusto o molestias persistentes en las mucosas, impactando de manera clara en la vida cotidiana. No siempre se identifica fácilmente, ya que muchas personas la normalizan, y la atribuyen al paso del tiempo o a situaciones puntuales. Algunos signos frecuentes incluyen la necesidad constante de beber agua, sensación de lengua áspera o pegajosa, dificultad para tragar alimentos secos, ardor bucal, mal aliento o problemas para llevar las prótesis dentales o para hablar durante periodos prolongados.
Personas en tratamiento oncológico, pacientes con enfermedades sistémicas y mujeres en menopausia figuran entre los colectivos con mayor riesgo de sufrir sequedad bucal
Como herramienta divulgativa, el equipo de profesionales de Dentaid ha elaborado una infografía de autodiagnóstico para reconocer estas señales: «¿Tienes la boca seca con frecuencia?«, «¿Necesitas beber agua para hablar o tragar?«, «¿Se te pega la lengua al paladar o está áspera?«, «¿Notas cambios en el gusto, mal aliento o ardor?«, «¿Te cuesta usar la prótesis o hablar mucho rato?«.
En caso de responder afirmativamente a tres o más, se podría hablar de tener boca seca. Además, la infografía incluye el «mini test de la cuchara«: colocar una cuchara de postre en el interior de la mejilla; si «se pega», podría indicar boca seca. Los expertos recomiendan prestar atención a estos síntomas y consultar con un profesional sanitario si la sequedad es persistente, ya que una detección precoz permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.
Aspectos clave para el manejo de la boca seca
La boca seca no debe normalizarse. Aunque en muchos casos no puede eliminarse la causa de origen, como determinados tratamientos médicos, sí es posible aliviar los síntomas y reducir su impacto mediante un abordaje adecuado. Entre las principales estrategias de manejo se encuentran: mantener una hidratación adecuada a lo largo del día; evitar factores que empeoran la sequedad, como tabaco, alcohol o cafeína; complementar la rutina de higiene bucal con pastas, colutorios, geles, sprays bucales o comprimidos para chupar que estimulen la secreción natural de saliva e hidraten la cavidad bucal; cuidar el entorno (por ejemplo, evitando ambientes excesivamente secos); y adoptar rutinas específicas de cuidado bucal adaptadas a personas con boca seca, que ayuden a proteger dientes y mucosas.
Expertos de Dentaid recuerdan que la boca seca no debe normalizarse y plantean estrategias eficaces para aliviarla y prevenir complicaciones
«La boca seca no es una molestia menor ni una consecuencia inevitable del envejecimiento o de ciertos tratamientos. Reconocerla a tiempo y abordarla correctamente es clave para preservar la salud bucal y mejorar el bienestar general de las personas», señala el Dr. Víctor Gil Manich, director del Máster de Gerodontología, Pacientes Especiales y Medicina Oral de la Universidad Internacional de Cataluña, que subraya la importancia de informar y concienciar a la población sobre un problema frecuente, infradiagnosticado y manejable, cuya detección precoz permite prevenir complicaciones y mejorar el bienestar de las personas.
