La agencia Moody’s Ratings elevó este miércoles la calificación crediticia de Bolivia de Caa3 a Caa2 y mantuvo la perspectiva positiva, al considerar que disminuyó de manera significativa el riesgo de un incumplimiento de pagos en el mediano plazo.
La calificadora atribuyó la mejora principalmente a la operación de gestión de pasivos realizada en marzo, que redujo los pagos de deuda externa previstos hasta 2030 y otorgó mayor margen para avanzar en el ajuste fiscal y externo.
Moody’s también destacó el retorno de Bolivia a los mercados internacionales de capitales en mayo, mediante la emisión de un bono por $us 1.000 millones con vencimiento en 2031, además del avance hacia un programa respaldado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según la agencia, estos factores ampliaron las fuentes potenciales de financiamiento externo del país y redujeron el riesgo de un evento crediticio a corto plazo.
La calificadora resaltó además la transición hacia un régimen de tipo de cambio flexible, el paso de la cuenta corriente hacia un superávit y el aumento del componente de divisas dentro de las reservas internacionales.
Moody’s señaló que las reservas internacionales brutas alcanzaron $us 4.290 millones en agosto, mientras que las reservas en divisas aumentaron de $us 148 millones en marzo a $us 745 millones.
En el ámbito fiscal, la agencia valoró las medidas adoptadas por el Gobierno, entre ellas la eliminación del subsidio al diésel, la reducción del gasto primario y el cese del financiamiento del Banco Central hasta julio.
La calificadora proyecta que el déficit fiscal primario se reduzca a 8,8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, frente al 12,3% registrado en 2025, y prevé una reducción adicional en los siguientes años.
También destacó la intención del Gobierno de reorganizar o cerrar empresas estatales insolventes como una medida que, de concretarse, podría contribuir al ajuste fiscal.
Sin embargo, Moody’s advirtió que Bolivia mantiene un riesgo elevado de incumplimiento. Entre los principales factores de vulnerabilidad mencionó las instituciones y la gobernanza débiles, las reducidas reservas líquidas en moneda extranjera y una deuda pública superior al 100% del PIB, con una elevada exposición a moneda extranjera.
La agencia también alertó sobre la resistencia social y política que podría enfrentar la continuidad de las medidas de ajuste.
La perspectiva positiva refleja la expectativa de Moody’s de que una aplicación sostenida de las políticas permita reducir las vulnerabilidades fiscales y externas. En particular, considera clave la aprobación e implementación de un eventual acuerdo con el FMI, la continuidad del tipo de cambio flexible, la consolidación fiscal y una mayor acumulación de reservas.
Moody’s advirtió, no obstante, que la mejora de la calificación dependerá de que el ajuste económico sea duradero y no responda únicamente a las actuales presiones de liquidez.
De manera paralela, la agencia elevó los techos país de Bolivia en moneda local y extranjera a B3 y Caa1, respectivamente.
Pese a la mejora, la calificación Caa2 mantiene a Bolivia dentro de una categoría de riesgo crediticio considerable. Moody’s señaló que la elevada deuda, las debilidades institucionales y la dependencia de factores externos continúan limitando la capacidad financiera del país.
