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Parabas Barba Azul y Frente Roja en peligro crítico de extinción

La paraba Barba Azul y la paraba Frente Roja, aves emblemáticas de la fauna boliviana, están en peligro crítico de extinción y su conservación requiere el compromiso de las instituciones y la población.

El biólogo encargado del programa de Educación y Turismo del Zoológico de Santa Cruz, Abraham Rojas, explicó que ambas especies son endémicas de Bolivia, es decir, habitan de manera natural únicamente en territorio boliviano. Sin embargo, sus poblaciones se han reducido considerablemente.

Se estima que quedan aproximadamente 350 ejemplares de la Barba Azul en estado silvestre y unos 1.200 de la Frente Roja, según un boletín.

La paraba Barba Azul habita en los Llanos de Moxos, en el departamento del Beni, principalmente en las islas de bosque, donde encuentra alimento y refugio. Entre sus principales amenazas están los incendios forestales, la destrucción de su hábitat y las actividades ganaderas sin planificación.

En el caso de la paraba Frente Roja, se encuentra en los valles secos interandinos de Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí. Esta especie construye sus nidos en las grietas de los farallones rocosos de algunos ríos.

La supervivencia de esta ave también está amenazada por la captura y el tráfico ilegal para su comercialización como mascota, además de la pérdida de su hábitat y las sequías, que reducen su fuente de alimentos naturales.

“La escasez de frutos de árboles nativos obliga a estas aves a acercarse a los cultivos de maíz y maní, donde se generan conflictos con los agricultores y aumenta el riesgo de captura”, explicó Rojas.

En cuanto a las acciones de conservación, se han desarrollado campañas de educación ambiental y trabajos coordinados entre instituciones y organizaciones, según ABI.

En el caso de la Barba Azul, el tráfico ilegal se ha reducido considerablemente, con una disminución estimada cercana al 98%. Mientras que para la Frente Roja todavía persisten los problemas de captura y comercialización.

Asimismo, destacó la participación de municipios como Mairana, Vallegrande, Aiquile y Saipina, además de las iniciativas de conservación en áreas protegidas, que contribuyen a resguardar los espacios donde habitan estas especies.

El biólogo considera que todavía existe esperanza de evitar su desaparición, siempre que se fortalezcan las medidas de protección de sus hábitats, la instalación de nidos artificiales y la educación ambiental.

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