Los últimos informes del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) muestran el estado en el que se encuentra la educación en gran parte de los diferentes países, es el caso de los países de América latina en donde los resultados reflejan retrocesos significativos en cuanto a las áreas de lectura y matemáticas.
Naturalmente el panorama de la educación no es alentador, toda vez que los resultados en cuanto a las áreas antes mencionadas han caído significativamente. Por otro lado, la ausencia de Bolivia en estas mediciones internacionales abre el debate sobre la necesidad o no de participar en estos escenarios de evaluaciones.
PISA es una evaluación aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se realiza desde el año 2000. Se aplica a estudiantes de 15 años. Se evalúan las áreas de ciencias, matemáticas y lectura. La finalidad de estas pruebas no está en saber cuánto contenido sabe un estudiante, sino fundamentalmente en identificar la capacidad y/o habilidad del estudiante para utilizar lo aprendido y resolver situaciones de la vida cotidiana.
Los países que encabezan la lista con buenos resultados son en un gran porcentaje del continente asiático, Singapur, China, Japón, Corea. América Latina, participo con varios países en donde el común denominador de los resultados es preocupante, ya que todos se sitúan por debajo de los promedios de la OCDE. Bolivia no figura entre los países participantes de estas evaluaciones PISA.
Las razones reales por las que Bolivia no participa en estas evaluaciones se desconocen, aunque hace algún tiempo atrás durante el gobierno de Evo Morales, un ex ministro de educación de esta administración, Edgar Pary, justifico esta postura señalando razones de soberanía nacional, de cultura y que además decía que el sistema de educación nacional tiene sus propias normas como la ley 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez y que también cuenta con su propio observatorio plurinacional de calidad educativa (OPCE).
¿Será que los países que participaron de estas mediciones perdieron su soberanía? Al contrario, los resultados que se obtuvieron de estas valoraciones les sirvieron como punto de referencia para identificar sus debilidades e implementar políticas nacionales destinadas a la mejora de la educación en esos países.
Pero qué hicieron estos países apenas conocieron sus resultados. Perú, informó que en todas las escuelas públicas y privadas se dedicará una hora diaria a la lectura. Chile, prohibió el uso de celulares en todos los niveles de su sistema educativo. Ecuador, lanzó su plan nacional para fortalecer el aprendizaje de sus estudiantes enfocado en las áreas de lectura, matemática y ciencias. La prohibición del uso de celulares ya se aplica en Francia, y Dinamarca anuncio que lo hará de la misma manera. Paraguay implementara la evaluación computarizada. Argentina llevara a cabo programas agresivos de alfabetización. Uruguay reforzara su programa de mejora de su infraestructura educativa. Costa Rica sostuvo que blindara su presupuesto destinado a educación.
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Lo cierto es que, si bien Bolivia no participa de estas mediciones no nos hace más o menos soberanos. Sin embargo, resulta necesario señalar que los estándares de medición que se maneja en las evaluaciones PISA ofrecen al final resultados altamente importantes al tratarse de parámetros que permiten medir las capacidades y habilidades de estudiantes con jóvenes de cerca de 100 países.
Lo que no sucede con las evaluaciones llevadas a cabo por el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE), coordinada por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la UNESCO de la que Bolivia ha participado en gestiones pasadas. En esta se evalúa a estudiantes de 3 y 6 de primaria. Las áreas que se miden son; lectura, matemáticas, escritura y ciencias naturales.
Generalmente y muy rara vez, la calidad educativa, ocupa el centro del debate en Bolivia. Al contrario, los temas frecuentes y motivos de discusión y atención se reducen a salarios, calendarios escolares, desayuno escolar y otros. Estas situaciones nos obligan a preguntar ¿qué aprenden nuestros estudiantes y cuáles son los resultados? Absolutamente, sin evaluaciones pertinentes, periódicas y transparentes, el debate queda sujeto a solamente consignas, a intereses de sectores y a simples percepciones.
Si bien los gobiernos de turno ensayaron varias reformas, sin embargo, a ninguna de estas se les dio la continuidad, formalidad y la atención suficiente, menos se la considero como un proyecto serio nacional. Expertos en el área de educación sostienen que la Ley 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez sirvió para profundizar la ideologización del sistema de educación y el adoctrinamiento en lugar de ser un referente normativo promotor de escuelas formadoras de ciudadanos críticos.
Resulta imperativo una profunda reforma en el sistema de educación nacional y considerar además como necesidad, la participación de Bolivia en estos tipos de mediciones, como son las evaluaciones PISA. Si bien la incursión en estos ámbitos de valoraciones no resolverá la crisis educativa, pero servirá como un punto de inflexión para ver hacia adentro del sistema educativo sus deficiencias y fortalecer la formación de nuestros jóvenes estudiantes.
En consecuencia, participar de las mediciones PISA sirve para saber entender y enfrentar la realidad. Sirve para pensar en la importancia de implementar y programar metas educativas. Sirve para preparar de una mejor manera a nuestros jóvenes y dotarles de herramientas necesarias que les permita competir óptimamente y acceder sin mayor dificultad a mercados laborales globalizados.
Sirve para poder conocer el atraso de la educación en los estudiantes. Sirve para identificar la brecha entre la educación privada, fiscal, y entre las zonas urbanas y rurales. Sirve para obligar al estado en la inversión de recursos económicos para la mejora de infraestructura, equipamiento escolar, tecnología y capacitación docente donde realmente se necesite. Todo esto sirve para dejar de sostener y defender discursos políticos.
Es más, evaluar a jóvenes de 15 años con altos estándares de medición como las que tiene PISA no debilita de ninguna manera la identidad cultural ni el modelo de educación.
*Es Abogado – Politólogo
