Anuario iSanidad 2025
Dr. Pedro Zapater Hernández, presidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC)
La farmacología clínica es la ciencia que se centra en estudiar los efectos de los medicamentos en humanos, abarcando su descubrimiento, desarrollo y uso en el tratamiento de enfermedades. Integra principios de farmacología, medicina e investigación clínica que la hacen una ciencia traslacional clave para el desarrollo y uso seguro y eficaz de los medicamentos.
Estamos viviendo en la farmacología clínica una época de cambios vertiginosos, impulsados por numerosos avances tecnológicos y por una mejor comprensión de la biología de la enfermedad.


Uno de estos avances lo ha representado la irrupción de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Esto ha revolucionado el proceso de descubrimiento y desarrollo de los fármacos, hasta el punto de que el Foro Económico Mundial predice que para 2025 el 30% de los nuevos fármacos que se descubran lo serán gracias a la IA.
Un segundo y no menos revolucionario e importante avance lo representa la llegada de la medicina de precisión, que está transformando de una manera radical muchos de los fundamentos en los que se basaba la farmacoterapia clásica.
Estamos viviendo en la farmacología clínica una época de cambios vertiginosos, impulsados por numerosos avances tecnológicos y por una mejor comprensión de la biología de la enfermedad
En estos momentos, para algunas enfermedades ya se disponen de avances en genómica y de biomarcadores que nos ayudan a seleccionar el fármaco más adecuado en cada momento para cada paciente, maximizando la eficacia y minimizando los efectos adversos.
Sin duda, todas estas mejoras en el conocimiento de la enfermedad, en una mayor disponibilidad de medicamentos con mecanismos de acción novedosos y dirigidos selectivamente a ciertas dianas moleculares, y la llegada de tecnologías revolucionarias están cambiando el tratamiento de enfermedades para las que anteriormente no existían opciones terapéuticas reales. En este entorno, la experiencia y el conocimiento de los farmacólogos clínicos resultan clave en el proceso de trasladar todos estos avances científicos a los pacientes.
También debemos tener en consideración que, aunque la IA o la medicina personalizada ofrecen numerosos beneficios, su implementación no está exenta de riesgos y desafíos, como la necesidad de acceso indiscriminado a datos de la historia electrónica de los pacientes, pudiendo comprometerse su confidencialidad; o la necesidad de disponer de algoritmos terapéuticos y biomarcadores confiables y validados en el entorno clínico.
En este entorno, la experiencia y el conocimiento de los farmacólogos clínicos resultan clave en el proceso de trasladar todos estos avances científicos a los pacientes
Por todo ello, hay que contemplar estas herramientas como complemento de la experiencia clínica, garantizando siempre la supervisión y responsabilidad humana en las decisiones finales. En este sentido, la formación y las habilidades de los farmacólogos clínicos nos permiten desempeñar un papel relevante en el proceso de supervisión y toma de decisiones sobre el adecuado uso del medicamento en el nuevo entorno tecnológico que se está desarrollando.
Por otro lado, la gran complejidad inherente al desarrollo moderno de los fármacos implica desde intrincados trámites regulatorios hasta altas tasas de fracaso en los ensayos clínicos, pasando por la necesidad de una mayor transparencia de los datos de los ensayos clínicos y las dificultades para trasladar dichos datos a la asistencia diaria de los pacientes.
Esto exige de una colaboración estrecha entre las autoridades y los profesionales sanitarios, la academia y los investigadores científicos, la industria y los pacientes. El perfil del farmacólogo clínico, dada su formación en medicina clínica con conocimientos de farmacología, regulación y ensayos clínicos, le convierte en un agente clave para dinamizar estas colaboraciones.
Exige de una colaboración estrecha entre las autoridades y los profesionales sanitarios, la academia y los investigadores científicos, la industria y los pacientes
Estoy convencido de que la Sociedad Española de Farmacología Clínica tiene que desempeñar un papel indispensable para afrontar todos estos desafíos promoviendo los más altos estándares de investigación, docencia y atención al paciente. Entendemos que la colaboración con los demás actores involucrados en el mundo del medicamento será fundamental para nuestro éxito.
En un mundo cada vez más interconectado, debemos colaborar más allá de las disciplinas y las fronteras para abordar los complejos desafíos sanitarios de nuestra época. La SEFC seguirá buscando y cultivando alianzas con otras organizaciones profesionales, instituciones académicas y profesionales sanitarios para impulsar nuestros objetivos comunes.
De igual manera, resulta prioritario para nuestra Sociedad el apoyo a la próxima generación de farmacólogos clínicos, que son el futuro de nuestra disciplina. Es nuestra responsabilidad brindarles el apoyo, los recursos y las oportunidades que necesitan para prosperar y convertirse en un futuro próximo en actores fundamentales en todo lo referido al uso de los medicamentos en humanos.
Permítanme mirar con optimismo el futuro de la farmacología clínica. Los retos son reales, pero también lo son las oportunidades. Juntos, como una sociedad unida y comprometida, podremos impulsar la innovación, mejorar los resultados para los pacientes y construir un futuro más saludable para todos.





