reacción de niño salvó vidas

Una mujer canadiense murió y otras 13 personas extranjeras, de distintas nacionalidades, resultaron heridas luego de que un hombre armado abriera fuego el lunes 19 de abril en la zona arqueológica de las pirámides de Teotihuacán, en el Estado de México, según informaron las autoridades.

De acuerdo con el reporte oficial, hacia las 11:20 a. m. (hora local) la Secretaría de Seguridad del Estado de México recibió la alerta sobre “una persona armada amenazando a civiles en el centro ceremonial, específicamente en la Pirámide de la Luna”, informó el coronel Cristóbal Castañeda Camarillo, titular de la entidad.

Tras la llegada de unidades de la Guardia Nacional, el hombre abrió fuego contra los uniformados. En respuesta, los agentes repelieron el ataque y lograron herir al agresor en una pierna, dejándolo posteriormente acorralado por las autoridades.

En medio de la emergencia, Simón Zuluaga y Sebastián Arango, integrantes de una familia de siete personas, relataron en La FM cómo vivieron el tiroteo. Según su testimonio, permanecieron varios minutos en el suelo mientras el atacante disparaba contra los turistas en la cima de la pirámide.

La influencia de un niño en el suceso

Los testigos indicaron que permanecieron en el suelo mientras el atacante continuaba disparando. “Ya éramos pocos (…) él empezaba a disparar como a la deriva”, relataron. En ese contexto, describieron la incertidumbre del momento: “Uno parecía esperando un turno, esperando a ver a quién le iba disparando”.

También afirmaron que consideraron reaccionar: “Si este man en un momento se viene a matarnos a todos, pues tocará hacer algo”, dijeron. Sin embargo, señalaron que la situación no permitía moverse con facilidad.

Simón Zuluaga indicó que observaba constantemente al agresor: “Yo lo veía una persona loca (…) yo detallaba mucho la bolsa, tenía una bolsa llena de balas”.

Por su parte, Sebastián Arango relató que el hombre les decía: “No me miren, a la muerte no se le mira la cara”, y explicó que decidió no apartar la vista: “Yo no me voy a quedar esperando a que este man me pegue un tiro”.

Agregó que el atacante recargaba el arma y se alejaba: “Soltaba el revólver (…) lo descargaba y lo volvía a cargar”, lo que generaba momentos en los que evaluaban la posibilidad de reaccionar. También indicó que el hombre portaba un cuchillo y reproducía una canción relacionada con la masacre de Columbine.

Sobre la salida del lugar, explicaron que aprovecharon un momento en el que el atacante descendía. “Yo le dije a mi familia, corran (…) y arranqué a correr”, relató Arango, quien indicó que posteriormente buscó a sus familiares en medio de la confusión.

Describió que algunos de ellos descendieron por zonas no habilitadas: “Les tocó saltar desde la parte alta (…) mi papá se cayó”, mientras se escuchaban “tiros, sirenas y policía”.

En cuanto al desenlace del atacante, señaló: “Yo sí podría decir que él se suicidó”, y mencionó que su comportamiento estaba relacionado con lo que había expresado previamente durante el ataque.

Así mismo, destacaron la intervención de un menor durante el hecho. “El niño empezó a gritar ‘por favor no me mate’ (…) eso le quitó mucho tiempo”, afirmaron, y añadieron que este hecho influyó en el desarrollo de la situación mientras el atacante se mostraba alterado.

¿Cómo ocurrió el tiroteo en la pirámide de Teotihuacán?

Según los testimonios, el episodio duró cerca de 15 minutos. “Fueron aproximadamente 15 minutos muy difíciles (…) se sentían como días enteros”, afirmaron. Indicaron que un hombre comenzó a disparar mientras las personas se encontraban tomándose fotografías en la parte alta del sitio.

“Empezó a dispararle a unos turistas (…) la gente empezó a correr, a tirarse al suelo”, señalaron. En ese momento, explicaron que no pudieron escapar debido a su ubicación: “Nosotros no pudimos escapar (…) quedamos en el suelo en ese momento como rehenes”.

Relataron que no identificaron previamente al atacante. “No lo vimos de ninguna manera (…) eso es un río de gente”, dijeron, y añadieron que los disparos se percibieron inicialmente como “estruendos” debido al eco del lugar.

Durante el hecho, el hombre emitía mensajes. “No me miren, esto es algo planeado (…) lo planeé por 3 años”, recordaron. También mencionaron que el agresor hablaba de “sacrificios” y cuestionaba la presencia de los visitantes en el sitio.

Sobre las condiciones de ingreso, afirmaron: “La seguridad absolutamente nula (…) no nos requisaron ni un escáner ni nada”, y señalaron que el acceso se realizó únicamente mostrando los boletos.

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