Gema Maldonado Cantero
El acceso tardío a los medicamentos frente al cáncer, en concreto para el tratamiento de tumores que afectan a las mujeres, lleva a muchos oncólogos a optar por reclutar a sus pacientes para ensayos clínicos con esos fármacos que, pese a estar autorizados por la Comisión Europea, aún no están financiados en España. De esta forma, consiguen que puedan tener acceso a esos medicamentos, que son los más adecuados para ellas. ¿Es esto lo deseable? Sí y no, afirman los investigadores y especialistas que han elevado a debate esta cuestión en el marco del III Encuentro Woman Cancer Day celebrado en el Congreso de los Diputados este miércoles, bajo la organización del Observatorio de la Salud.
«Que España sea líder en ensayos clínicos en Europa y solo por detrás de Estados Unidos (sin contar China) es una buena noticia; hay muy buena red de hospitales y de oncólogos investigadores, pero ¿estamos metiendo tantas pacientes en estudio porque es mejor para ellas o porque en ocasiones no tenemos fármacos que han demostrado su eficacia, están aprobados en Estados Unidos y Europa, pero como no llegan a España tenemos esta vía para que puedan beneficiarse de ellos nuestras pacientes?». Es el Dr. Javier Cortés, especialista en cáncer de mama, presidente de la Fundación Contigo y director del International Breast Cancer Center (IBCC), quien ha lanzado la pregunta ante los parlamentarios y el resto de asistentes a la jornada.
Ana Oaknin: «Muchas veces el ensayo es la única vía para que la paciente pueda recibir un fármaco efectivo»
La realidad es que «el ensayo suple la falta de acceso a los medicamentos aprobados en la práctica diaria», ha afirmado la Dra. Ana Oaknin, jefa del Programa de Cáncer Ginecológico del Servicio de Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid. La especialista trata de «traer el mayor número de ensayos» que contienen el fármaco o los fármacos más adecuados para sus pacientes cuando estos no están financiados en el Sistema Nacional de Salud (SNS) porque «muchas veces el ensayo es la única vía para que la paciente pueda recibir un fármaco efectivo». Pero esto conlleva una inequidad, apunta Oaknin, porque «lamentablemente estos ensayos no están disponibles en todos los hospitales».


Tanto el Dr. Cortés como la Dra. Oaknin destacan que la investigación ha de ser una elección y no la única manera de acceder a fármacos. De igual modo, el Dr. Cortés considera «inaceptable» no intentar derivar a las pacientes a los hospitales donde hay un ensayo con un fármaco que ya tiene precio-reembolso en España. «Es un arma de doble filo, pero debemos intentar entre todos llevar a estudio clínico esos casos para ahorrar el fármaco al sistema, es la mejor forma de disminuir la carga presupuestaria«, ha defendido.
Solo los grandes hospitales pueden acceder al estudio de «biomarcadores que están en la categoría máxima a nivel europeo» y que aún no están en la cartera de servicios del SNS, apunta el Dr. José Ángel García
El acceso a los medicamentos ha sido uno de los temas que ha marcado la mesa de debate sobre el presente y el futuro del cáncer de la mujer. También han abordado el acceso a biomarcadores, la importancia del abordaje multidisciplinar, el valor de la enfermería oncológica y las estrategias de prevención en algunos de los tumores más desconocidos para la sociedad, como los de cérvix y ovario.
Como ocurre con los ensayos, los grandes hospitales, con una actividad investigadora significativa, suelen poder hacer la determinación molecular de los tumores sobre biomarcadores que no está aún en el catálogo disponible en la cartera básica de servicios del SNS. «Son biomarcadores que están en la categoría máxima a nivel europeo», ha apuntado el Dr. José Ángel García, oncólogo del Hospital Clínico San Carlos y miembro del Comité Ejecutivo del grupo cooperativo de investigación Geicam. Su hospital, de los más grandes en Madrid, puede hacerlo, pero «hay hospitales de menor tamaño que no, y hay necesidad de incorporar estos biomarcadores a la cartera de servicios». Sin una buena determinación molecular, las terapias dirigidas no pueden aplicarse, han señalado los médicos.
Ángeles Peñuelas defiende la presencia de la enfermería oncológica en cualquier servicio dedicado al cáncer: «La enfermera es la persona que acompaña al paciente en todo su proceso oncológico»
Enfermería oncológica y la «bienvivencia»
En el presente de la atención a los cánceres que afectan a las mujeres hay otros aspectos que son clave y que aún no se han logrado del todo. La enfermería oncológica, con competencias específicas en el abordaje de estos tipos de cáncer ha evolucionado en las últimas décadas, pero aún no hay una formación reglada que certifique esa formación. Ángeles Peñuelas, presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica, fue una de las pioneras de este tipo de consultas especializadas y defiende que «siempre tiene que estar presente en cualquier servicio de oncología», ya que la enfermera «es la persona que acompaña a la paciente en todo su proceso oncológico». En su consulta se abordan no solo cuestiones clínicas, también emocionales, «incluso sociales», ha explicado.
«La oncología del siglo XXI debería dar un paso más» para llegar a lo que la Dra. Mercedes Herrero llama «la bienvencia» de las pacientes
La enfermería forma parte del equipo que atiende a estas pacientes, que debe ser «multidisciplinar», han coincidido los ponentes. Mercedes Herrero, jefa de la Unidad de Mama en Gine4 y HM Hospitales cree que se ha avanzado en la conformación de estos equipos en la fase aguda de la enfermedad, con los comités de tumores «que han cambiado el paradigma de la asistencia». Pero en el seguimiento posterior de las pacientes, «nos queda más camino por recorrer».
La experta señala la importancia de contar con ginecólogos, y otros perfiles, como nutricionistas para esta etapa, en la que «la oncología del siglo XXI debería dar un paso más» para llegar a lo que Herrero llama «la bienvencia»: enfocarse en aspectos de calidad de vida y preocupaciones que tiene que ver con «la esperanza ante un embarazo, la maternidad, la menopausia sobrevenida por el cáncer o la vida sexual de las pacientes».


