Mateo Salvatto creció viendo a su madre trabajar con niños con discapacidad. De ahí, dice hoy, viene casi todo lo demás: tres startups, una empresa madre y una manera muy particular de entender qué es innovar. «Para mí lo más obvio era que lo que hay que hacer en la vida es, al menos, ponerse en los zapatos del otro y tratar de dar una mano. Crecí con eso», cuenta el emprendedor argentino, que esta semana visitó Santa Cruz de la Sierra por primera vez, invitado a la Feria de Innovación & Emprendimiento, en cuyo marco se desarrolla el VCILAT.
Fundador y CEO de Asteroid Technologies, Salvatto llegó a la ciudad con un currículum que combina impacto social y negocio. Es creador de Háblalo, cofundador de Grondplek y de Apgreid. LLeva una década de trayectoria destacada en el ámbito de las startups como «emprendedor serial», según se define él mismo. «No me puedo quedar quieto, siempre estoy haciendo cosas con tecnología», sintetiza.
Tres apuestas
Asteroid es la empresa que reúne el trabajo de Salvatto en tecnología para accesibilidad y es, además, la dueña de Háblalo, su proyecto más conocido. Esta es una aplicación de comunicación aumentativa que es utilizada por medio millón de personas con discapacidad en todo el mundo. El modelo de negocio invierte la ecuación habitual de una app. «Es gratuita para el usuario y las empresas pagan por usarla para atender mejor a sus clientes», puntualiza.
A partir de ahí, Salvatto fue diversificando. Grondplek es, según su propia descripción, «la primera compañía en Argentina que hace impresión 3D de hormigón», con impresoras de gran escala. Son capaces de levantar puentes, casas e infraestructura. Apgreid es una plataforma de educación digital impulsada por inteligencia artificial. Tres rubros distintos —accesibilidad, construcción y educación— unidos por una misma lógica de fondo: identificar un problema concreto y resolverlo con tecnología.
Inspiración y filosofía
Salvatto no oculta que hay una motivación de negocio en cada proyecto —»obviamente uno quiere ganar dinero y hacer sus empresas», admite—, pero insiste en que eso no agota la ecuación. «Trato, siempre que hago algo, de dejar un granito de arena. Soy un fiel creyente de que todo lo que uno da eventualmente le regresa», explica. Es una filosofía que atraviesa sus tres emprendimientos y que, según cuenta, tiene menos de estrategia que de costumbre heredada. «Lo que más natural me sale es pensar en el problema que tiene una persona y cómo podríamos hacer para dar una mano con eso».
Consultado sobre los pasos que llevaron al éxito de sus tres compañías, Salvatto es categórico: no existe una fórmula. «Mucha gente que dice tener la fórmula del éxito de una compañía. En general, están mintiendo o te quieren vender algo», advierte. Lo que sí identifica es un rasgo común en los emprendimientos de base tecnológica: el desafío de ofrecer algo que el mercado todavía no sabe que necesita. Cita a Henry Ford: «si le hubiera preguntado al público qué quería, le habrían dicho un caballo más rápido, no un auto». Así explica por qué ese tipo de innovación exige, a su juicio, un proceso «lento, iterativo e incremental» y mucha capacidad de escucha.
Para Salvatto, la variable que termina inclinando la balanza no es la inteligencia sino la constancia. «Creo que quien logra tener éxito con una compañía como esta es el más resiliente, no el más inteligente», afirma. Compara el oficio de emprender con practicar un deporte. «Si uno juega diez años al tenis, no sé si va a ser Rafael Nadal, pero seguramente algún torneo local gane jugando todo ese tiempo. Es lo mismo: creo que es una cuestión de perseverancia y constancia».
El futuro de las startups
Sobre el momento que atraviesa el ecosistema regional, Salvatto es optimista. Cuenta que en la feria se anotaron más de cien emprendedores de todo el país, un número que hace una década habría sido difícil de reunir. Lo atribuye a una democratización del acceso. «Cualquiera, desde Bolivia, sin tener los medios económicos para irse a estudiar a otro país, con una conexión a internet, puede generar valor, aportar valor. Puede generar emprendimiento y economía, y llevarlo al mundo desde acá».
La combinación de esa conectividad con la inteligencia artificial disponible, sostiene, va a acelerar un fenómeno que recién empieza. «Vamos a empezar a ver cada vez más emprendedores bolivianos, argentinos, uruguayos y chilenos haciendo cosas espectaculares sin moverse de su casa».
