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Zanubrutinib demuestra beneficio sostenido en pacientes mayores de 80 años con leucemia linfocítica crónica tras seguimiento de 6,5 años

Redacción
Presentado en el Congreso de la European Hematology Association (EHA) 2026, los resultados de un amplio conjunto de datos de fase 3 en pacientes de 80 años o más con leucemia linfocítica crónica o linfoma linfocítico de células pequeñas (LLC/LLCP) han sido satisfactorios con un beneficio sostenido con zanubrutinib (Brukinsa) tras casi 6,5 años de seguimiento. Los principales resultados del análisis subgrupos del ensayo Sequoia destacan una supervivencia libre de progresión a 72 meses del 63,8% de los participantes, una supervivencia global a 72 meses del 75,8%, y un 36,8% de los pacientes continúa en tratamiento con el fármaco. Respecto al perfil de seguridad establecido en el seguimiento a largo plazo, el fármaco ofrece un perfil consistente con una tolerabilidad que respalda el tratamiento prolongado en pacientes de edad avanzada.

La LLC es una enfermedad que afecta, principalmente, a personas de edad avanzada. La mediana de edad en el diagnóstico es de 70 años con, aproximadamente, un 69% de nuevos casos diagnosticados en pacientes de 65 años o más y un 36% en personas de 75 años o más. Pese a esta realidad demográfica, los adultos de 80 años o más han estado históricamente infrarrepresentados en los ensayos pivotales de LLC, lo que ha generado incertidumbre sobre el manejo óptimo de los pacientes que los clínicos se tratan con mayor frecuencia en la práctica diaria.

El fármaco zanubrutinib ofrece una supervivencia global a 72 meses del 75,8% en personas mayores de 80 años

Estos datos demuestran que el beneficio duradero del tratamiento se extiende también a pacientes de 80 años o más, incluidos aquellos con características de alto riesgo. Además, las bajas tasas de fibrilación auricular observadas, tanto en ensayos clínicos como en estudios en vida real, refuerzan su perfil favorable de tolerabilidad en la población de edad avanzada”, añade el Dr. Amit Agarwal, Chief Medical Officer de Hematología de BeOne Medicines.

En palabras de la Dra. Alessandra Tedeschi, consultora en Hematología y directora médica del Departamento de Hematología del Niguarda Cancer Center de Milán (Italia), “lo más relevante de este análisis de Sequoia es la durabilidad del tratamiento observada en pacientes mayores tratados, incluidos aquellos con características de alto riesgo, así como su perfil de seguridad manejable”. Así lo refleja el análisis por subgrupos con los datos a 78 meses de Sequoia, que muestra una supervivencia libre de progresión a 78 meses del 71,8% para zanubrutinib frente al 31% para bendamustina-rituximab.

Entre los principales hallazgos comparativos se observa una supervivencia libre de progresión ajustada por covid-19 a 78 meses del 74,6% frente al 31,4%, así como diferencias relevantes según el estado de IGHV: con una supervivencia libre de progresión del 70,4% frente al 17,4% en pacientes con IGHV no mutado y del 81,8% frente al 45,1% en pacientes con IGHV mutado. En un análisis adicional, la supervivencia libre de progresión a 78 meses fue del 81,3% frente al 74,4%, y la supervivencia libre de progresión 2 ajustada por covid alcanzó el 84,7% frente al 76,4%.

En cuanto a la evolución posterior, de los pacientes tratados con el fármaco de BeOne que progresaron (26 de 241), aproximadamente la mitad recibió tratamiento de rescate basado en inhibidores de BCL2, y el 69,2% no había progresado tras más de tres años de seguimiento. Asimismo, el tiempo hasta el siguiente tratamiento fue favorable para el fármaco de BeOne en comparación con bendamustina-rituximab. En términos de seguridad, los resultados fueron consistentes con estudios previos y no se observaron nuevas señales de seguridad.

Uso del inhibidor de iBTK

Además de las actualizaciones del estudio Sequoia, BeOne ha presentado datos de nuevos análisis en vida real que incluyen a más de 250.000 pacientes y que muestran beneficios consistentes y significativos del uso de su inhibidor de iBTK frente a otras alternativas. En un análisis en vida real realizado en 10.523 pacientes de Medicare diagnosticados de LLC/LLP y tratados en primera línea con un inhibidor de iBTK, los pacientes que recibieron este tratamiento presentaron un riesgo significativamente menor de muerte, de progresión a la siguiente línea de tratamiento o de interrupción del tratamiento en comparación con aquellos tratados con ibrutinib o acalabrutinib, observándose resultados similares en los distintos subgrupos de edad.

A 78 meses, la supervivencia libre de progresión es del 71,8% para zanubrutinib frente al 31% para bendamustina-rituximab

Asimismo, en otro análisis en vida real basado en datos administrativos sanitarios de la base de datos Komodo, que incluyó a 16.788 pacientes con LLC no tratada previamente, el fármaco de BeOne mostró un mayor tiempo hasta el siguiente tratamiento y una mayor supervivencia global. Por último, un análisis retrospectivo de 233.362 pacientes recién diagnosticados de LLC que iniciaron tratamiento con un inhibidor de iBTK mostró que la tasa de fibrilación auricular a un año fue menor con zanubrutinib, con un 11%, frente al 13% con acalabrutinib y el 16% con ibrutinib.

Decisiones de tratamiento en primera línea

Basado en un análisis semántico mediante inteligencia artificial, un análisis en vida real examinó 44.451 mensajes online de 2.699 pacientes con LLC en Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido, publicados entre enero de 2020 y diciembre de 2025, con el objetivo de identificar los factores que los pacientes asocian con mayor frecuencia a la toma de decisiones sobre el tratamiento de primera línea. Entre los principales hallazgos destacan que las decisiones terapéuticas estuvieron generalmente guiadas por los hematólogos, mientras que la toma de decisiones compartida sigue siendo limitada, ya que solo un 7% de los pacientes en Reino Unido y un 11% en Alemania declararon haber participado explícitamente en la elección de su tratamiento.

En las conversaciones analizadas, la seguridad fue uno de los factores más citados por los pacientes, apareciendo en el 22%–42% de los casos, seguida del perfil clínico o la gravedad de la enfermedad, mencionado en el 9%–25%, y la eficacia, referida en el 11%–15% de las ocasiones en los cinco países estudiados. En este contexto, los pacientes entendían la eficacia como un control observable de la enfermedad, que incluía la remisión, la rapidez de respuesta y la durabilidad del efecto, aspectos que permitían en muchos casos retomar la vida cotidiana.

Por el contrario, la duración del tratamiento, entendida como el tiempo que los pacientes permanecen en terapia, fue uno de los factores menos mencionados como elemento de influencia en la elección terapéutica, con presencia en menos del 5% de las conversaciones en todos los países.

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