Nieves Sebastián Mongares
En un contexto de envejecimiento progresivo de la población y el consiguiente aumento de pacientes con patologías crónicas, surgen nuevos desafíos en el ámbito de la nutrición hospitalaria. Así, es necesario atender a las características de estos pacientes de edad avanzada en los que conviven la fragilidad, desnutrición y alteraciones metabólicas, lo que puede complicar la evolución clínica en muchos casos. Con todo esto y en el marco de una jornada organizada por Fresenius Kabi, el Dr. Juan José López Gómez, especialista en endocrinología y nutrición clínica y presidente de la Sociedad Castellano Leonesa de Endocrinología, Diabetes y Nutrición, fue el encargado de la conferencia Un paso más en el control glucémico en nutrición clínica, abordó los desafíos y avances en este campo.
A rasgos generales, ¿cuáles son, a día de hoy, los principales avances y retos en el manejo de la glucosa en pacientes que reciben soporte nutricional?
El manejo de la glucosa en el paciente que recibe tratamiento médico nutricional, en especial, en aquellos pacientes con fórmulas enterales es complejo. Existe una delicada “balanza” terapéutica: una fórmula nutricional estándar puede inducir hiperglucemia posprandial, mientras que una restricción excesiva de carbohidratos puede generar un déficit anabólico indeseable.
Los avances más relevantes se orientan hacia la nutrición de precisión, incorporando perfiles de carbohidratos de absorción lenta y perfiles lipídicos enriquecidos en grasas monoinsaturadas (MUFA), con el objetivo de optimizar la respuesta metabólica, y no sólo optimizar el control glucémico, sino mejorar el aprovechamiento de la energía a través de un entorno metabólico más adecuado.
“Los avances más relevantes se orientan hacia la nutrición de precisión, incorporando perfiles de carbohidratos de absorción lenta y perfiles lipídicos enriquecidos en MUFA, con el objetivo de optimizar la respuesta metabólica”
¿Cuáles fueron los principales aspectos que se abordaron durante la conferencia “Un paso más en el control glucémico en nutrición clínica”, tanto por usted como por el resto de especialistas que participaron?
Las sesiones científicas del encuentro se organizaron en cuatro conferencias consecutivas, cada una aportando una perspectiva esencial para actualizar el abordaje nutricional en Endocrinología y Nutrición.

La primera conferencia abordó el envejecimiento desde las nuevas perspectivas científicas, revisando los avances en biología del envejecimiento, los mecanismos que condicionan la pérdida de funcionalidad y las estrategias emergentes orientadas a preservar la salud metabólica y la masa muscular en etapas avanzadas de la vida.
La segunda sesión profundizó en el papel de la inflamación como criterio central de valoración nutricional, analizando su impacto en el metabolismo, su interacción con la desnutrición y la utilidad de biomarcadores para estratificar riesgo y orientar decisiones terapéuticas.
La tercera conferencia se centró en la interrelación entre diabetes, desnutrición y tratamiento nutricional, destacando la importancia tanto de la cantidad como de la calidad del soporte nutricional.
Finalmente, la cuarta sesión trató sobre la comunicación en el contexto actual de la inteligencia artificial, la desinformación y los bulos, subrayando la necesidad de desarrollar competencias comunicativas sólidas para transmitir información fiable, combatir narrativas erróneas y mantener la confianza del paciente en un entorno saturado de mensajes contradictorios.
En este sentido, ¿qué importancia tienen la edad, fragilidad e inflamación y su impacto en el estado metabólico de cara a determinar el estado de cada paciente?
Estos factores son especialmente relevantes si consideramos que el 70,6% de los pacientes mayores de 65 años presenta riesgo de desnutrición, acompañado con frecuencia de una pérdida significativa de masa muscular compatible con sarcopenia.
“El 70,6% de los pacientes mayores de 65 años presenta riesgo de desnutrición, acompañado con frecuencia de una pérdida significativa de masa muscular compatible con sarcopenia”
En este contexto, algunos autores han propuesto la existencia de una posible “diabetes tipo 4” asociada al envejecimiento, vinculada a resistencia a la insulina mediada por la acumulación de células Treg senescentes. No obstante, se trata de un concepto aún teórico y poco extendido en la literatura científica, que requiere mayor evidencia antes de considerarse una entidad clínica establecida. Por otra parte, la inflamación de bajo grado y el estrés oxidativo característicos del envejecimiento contribuyen a la apoptosis y necrosis celular, acelerando la pérdida de función muscular y favoreciendo la progresión hacia la fragilidad y la sarcopenia.
En un escenario de progresivo envejecimiento de la población y un consiguiente aumento de comorbilidades al haber más pacientes con edad avanzada, ¿qué aspectos han de tenerse de cara a optimizar la nutrición clínica teniendo en cuenta este control glucémico?
Es fundamental asegurar una elevada densidad proteica —superior al 20% de la energía total— para frenar la progresión de la sarcopenia y favorecer la repleción proteica, sin comprometer el control de la glucemia en ayunas.
El soporte nutricional debe adaptarse a la cronicidad de la diabetes, ya que una evolución superior a 10 años se asocia con un 79% más de riesgo de no alcanzar los requerimientos proteicos, reflejando la mayor resistencia anabólica y las limitaciones metabólicas propias de la larga duración de la enfermedad.
¿Qué consecuencias negativas puede tener un mal control glucémico en pacientes con desnutrición?
Un mal control metabólico favorece la elevación de la glucemia y el exceso de azúcares circulantes, lo que activa el receptor RAGE y promueve la formación de Productos Finales de Glicación Avanzada (AGEs). Este proceso contribuye a la fibrosis muscular y al aumento del estrés oxidativo, acelerando el deterioro tisular.
“Un mal control metabólico favorece la elevación de la glucemia y el exceso de azúcares circulantes, lo que activa el receptor RAGE y promueve la formación de AGEs”
Desde el punto de vista metabólico, esta cascada se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, un incremento de las complicaciones micro y macrovasculares y una menor tolerancia a las terapias médicas, dificultando el manejo clínico global del paciente.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿qué importancia tiene un abordaje conjunto entre endocrinólogos, nutricionistas y otros profesionales implicados en este ámbito? ¿Cómo se integran las nuevas estrategias terapéuticas disponibles en este trabajo conjunto entre profesionales?
Teniendo en cuenta todo lo anterior, el abordaje conjunto entre endocrinólogos, nutricionistas y el resto de profesionales implicados resulta esencial para ofrecer una atención realmente eficaz a los pacientes hospitalizados. La complejidad clínica de estos casos, donde confluyen envejecimiento, inflamación crónica, diabetes, desnutrición y fragilidad, hace imposible que una sola disciplina pueda abarcar todas las dimensiones del problema. La integración de perspectivas permite interpretar mejor el estado metabólico del paciente, ajustar el soporte nutricional a sus necesidades reales y anticipar complicaciones que, de otro modo, pasarían desapercibidas.
En este sentido, el trabajo colaborativo no solo mejora la precisión del tratamiento, sino que también facilita decisiones más seguras y eficientes. La integración de estas estrategias permite individualizar el soporte nutricional, reducir complicaciones, optimizar recursos y, en última instancia, mejorar la recuperación funcional y la calidad de vida del paciente. En un escenario donde la desnutrición, la sarcopenia y la diabetes se entrelazan con procesos inflamatorios y cambios propios del envejecimiento, la coordinación entre profesionales deja de ser un valor añadido para convertirse en un requisito indispensable.
“El trabajo colaborativo no solo mejora la precisión del tratamiento, sino que también facilita decisiones más seguras y eficientes”
¿Cuáles diría que son las claves que han de tenerse en cuenta para que la nutrición clínica avance hacia un enfoque más personalizado e interdisciplinar en los pacientes hospitalizados?
Para avanzar hacia un enfoque verdaderamente personalizado e interdisciplinar en la nutrición de pacientes hospitalizados, las fuentes coinciden en varios aspectos clave. En primer lugar, resulta esencial aplicar una auténtica “precisión clínica”, adaptando la fórmula nutricional a las necesidades reales de cada paciente. Esto implica utilizar carbohidratos de absorción lenta como la isomaltulosa o el almidón resistente, incorporar un perfil lipídico rico en grasas monoinsaturadas que mejore la sensibilidad a la insulina, añadir fibra prebiótica y asegurar una elevada densidad proteica que ayude a frenar la sarcopenia.
Al mismo tiempo, es necesario entender que diabetes, desnutrición y fragilidad suelen coexistir y potenciarse mutuamente. En los pacientes mayores con diabetes, el riesgo de desnutrición y pérdida de masa muscular es muy elevado, y la propia enfermedad puede dificultar que se alcancen los requerimientos energéticos mínimos. Por ello, el abordaje no puede limitarse al control de la glucosa: también debe vigilar la inflamación de bajo grado y el estrés oxidativo, que aceleran el deterioro celular.
Otro elemento fundamental es lograr un auténtico “cambio de fase metabólica”, pasando de un estado catabólico, en el que el organismo pierde músculo, a uno anabólico, en el que lo recupera. Para ello se necesita un equilibrio delicado: aportar suficiente energía, incluyendo fórmulas de alta densidad calórica, para evitar el déficit anabólico, pero sin desencadenar hiperglucemia posprandial.
Este enfoque personalizado debe garantizar además la seguridad renal y metabólica, asegurando que el paciente recibe la proteína necesaria sin alterar la glucosa en ayunas y manteniendo estables parámetros como la creatinina o el ácido úrico, algo especialmente relevante en pacientes crónicos y frágiles.
“Este enfoque personalizado debe garantizar además la seguridad renal y metabólica, asegurando que el paciente recibe la proteína necesaria sin alterar la glucosa en ayunas”
Finalmente, la nutrición personalizada no solo mejora la salud del paciente, sino que también tiene un impacto directo en la eficiencia del sistema sanitario. Su implementación se asocia a una reducción notable de ingresos hospitalarios, de la estancia media y de las visitas a urgencias, lo que se traduce en un ahorro global muy significativo para el sistema.
¿Qué beneficios pueden aportar las dietas concentradas en pacientes que reciben soporte nutricional, especialmente en relación con el control glucémico y la eficiencia del tratamiento?
En relación con la composición corporal, se ha observado que favorecen el aumento de la masa magra, la fuerza muscular y la circunferencia media del brazo (MAC), al tiempo que contribuyen a reducir la masa grasa.
En cuanto al control glucémico, las fórmulas hipercalóricas con un perfil metabólico adecuado (bajo índice glucémico, enriquecido en monoinsaturados y mezcla de fibras) contribuyen a estabilizar los niveles de glucosa y reducir la variabilidad glucémica, gracias a su mayor contenido en grasas monoinsaturadas (MUFA).
Desde el punto de vista de la eficiencia económica, su utilización se asocia a un ahorro global del 65,6% en costes sanitarios, derivado de una reducción del 54,7% en los ingresos hospitalarios, un 64,1% en la estancia media y un 57,7% en las visitas a urgencias.


