Redacción
La enfermería es una profesión extraordinariamente versátil. Aunque tradicionalmente asociamos su ejercicio a hospitales, centros de salud o cuidados directos al paciente, cada vez más enfermeras desarrollan su labor en entornos muy diferentes al asistencial. Espacios como la gestión sanitaria, la política, los sistemas de información, la innovación tecnológica o la gestión de recursos materiales son ámbitos en los que la mirada enfermera ha demostrado ser muy valiosa. Sin embargo, dar este paso no siempre es sencillo. Supone salir del entorno habitual, emprender nuevos lenguajes, trabajar con perfiles profesionales muy distintos e, incluso, demostrar que la enfermería puede aportar valor también en ámbitos que durante mucho tiempo parecían reservados a otras disciplinas.
Esta cuestión inspiró la celebración de la Tertulia titulada Como pez en el agua en tierra extraña, celebrada en el Córner de Innovación: Onda 36 Ande durante las 36 Jornadas de Nacionales de Enfermeras Gestoras que se celebraron en Palma de Mallorca organizadas por la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE).
En ella participaron tres profesionales desligados del ámbito asistencial, pero profundamente conectados con la mejora del sistema sanitario: Patricia Gómez Picard, diputada en el Parlamento de las Islas Baleares, enfermera y profesional con más de 40 años de trayectoria; Pep Ferriol, enfermero referente de Recursos Materiales en el Hospital Son Llàtzer dedicado a la gestión de productos sanitarios y procesos de compra en el hospital; y María Estrades Vila, enfermera referente funcional del proyecto SISN2 del Servicio de Salud de las Islas Baleares.
“En política hay que estar, porque, al final, es donde se toman las decisiones de hacia dónde vamos a ir avanzando”, defendió Patricia Gómez Picard
Durante la conversación, los tres coincidieron en que la enfermería ofrece una enorme capacidad de adaptación y una mirada transversal que permite ocupar puestos muy distintos dentro de las organizaciones sanitarias. Para Patricia Gómez Picard, una de las claves está precisamente en aprovechar las oportunidades que aparecen a lo largo de la vida profesional. En su opinión, la profesión permite explorar nuevos caminos sin renunciar a la identidad enfermera. “Podemos arriesgar todo lo que sea necesario para seguir avanzando”, afirmó con el objetivo de recordar que muchas profesionales cuentan con la seguridad de poder volver a su plaza asistencial si lo necesitan. Esa posibilidad abre la puerta a asumir retos en gestión, política o liderazgo institucional.
Uno de los grandes ejes de la tertulia fue el valor diferencial que aporta la formación enfermera en entornos no asistenciales. Gómez Picard defendió que la trayectoria de las enfermeras permite construir una mirada amplia, basada en la experiencia acumulada en distintos servicios, niveles asistenciales y realidades clínicas. A su juicio, esa amplitud se suma a una cultura profesional marcada por el cuidado, la atención al detalle y la mejora continua. “Hay que poner a una enfermera en tu vida, estés donde estés”, reivindicó.
Ferriol, desde la perspectiva de los recursos materiales, insistió en esa misma idea de transversalidad. “Somos la figura que tiene una visión más transversal”, afirmó. Según explicó, las enfermeras conocen de primera mano los productos sanitarios, saben cómo se utilizan, qué impacto tienen en el trabajo de los profesionales y cómo pueden influir en la seguridad del paciente. “Esta combinación de experiencia práctica y capacidad de adaptación permite asumir tareas complejas en ámbitos que requieren formación adicional en legislación, contratación, calidad o logística”, sostuvo.
“Pon una enfermera en tus equipos, porque es que la cosa va a mejorar”, reivindicó Gómez Picard al cierre de la tertulia sobre el papel de la enfermería fuera del ámbito asistencial
“La enfermera siempre es una persona que se adapta muy bien a estas situaciones”, sentenció Ferriol. Y añadió que la profesión tiene una tendencia natural a afrontar retos: “Somos un colectivo que nos lanzamos y lo intentamos, siempre lo intentamos”.
Estrades Vila destacó, además, una competencia que considera especialmente valiosa: la gestión emocional. A su juicio, el contacto directo con pacientes, familias y profesionales aporta una sensibilidad difícil de adquirir en otros contextos. “Esto te da una fortaleza y una empatía y podría decir mil cosas más, que igual en otros ámbitos no lo adquieres del mismo modo”, apuntó. En proyectos tecnológicos, esta experiencia permite comprender mejor los problemas reales de los profesionales y traducirlos a soluciones útiles.
Barreras existentes
La tertulia también abordó las barreras que encuentran las enfermeras cuando acceden a espacios donde históricamente su presencia ha sido limitada. Gómez Picard reconoció que, en su caso, siempre sintió apoyos importantes, pero lanzó una reflexión especialmente significativa: “A veces, pedimos demasiado permiso: por mujeres, por enfermeras, o por las dos cosas”. Para ella, ocupar esos lugares exige presencia, decisión y capacidad para participar en comisiones, órganos de decisión o espacios políticos sin esperar siempre una validación externa.
Aun así, reconoció que las enfermeras que abren camino en ámbitos nuevos siguen soportando una mirada especialmente exigente. “Sentimos todavía que nos miran mucho más, porque tenemos ahí la lupa puesta”, señaló. Una presión que, en muchas ocasiones, se traduce en una mayor autoexigencia: “Nos exigimos más. Nos autoexigimos”.
Ferriol aseguró que, en su experiencia no encontró grandes resistencias, sino más bien facilidades, especialmente porque la nueva figura de enfermera de recursos materiales permitía descargar tareas de distintas direcciones y aportar orden a procesos complejos. “Creo que la enfermería está muy valorada por todos los sectores del hospital”, afirmó.
En el caso de Estrades Vila, las barreras aparecían más por el desconocimiento que por el rechazo. “En ocasiones, quienes reciben formación sobre un programa informático esperan encontrarse con un perfil puramente técnico, y no con una enfermera. Sin embargo, precisamente esa posición es clave para conectar el lenguaje clínico con el tecnológico. Es importantísima esta posición de enfermera referente del programa”, aseguró.
La consolidación de perfiles fuera del ámbito asistencial
Otro de los temas centrales fue la necesidad de consolidar determinadas figuras profesionales. Ferriol fue claro al referirse a la enfermera responsable de recursos materiales: “Tendrían que estar en todos los hospitales, por supuesto que sí”. A su juicio, es más sencillo que una enfermera, que conoce el producto sanitario desde su formación y su práctica diaria, adquiera conocimientos de economía, logística o legislación, que esperar que otros perfiles conozcan con la misma profundidad la complejidad del producto sanitario.
La dimensión política de la enfermería ocupó una parte importante de este punto de la conversación. Gómez Picard defendió que la profesión debe implicarse más en este ámbito, no solo desde los cargos institucionales, sino también en grupos de trabajo, espacios de asesoramiento y órganos donde se definen prioridades. “En política hay que estar, porque, al final, es donde se toman las decisiones de hacia dónde vamos a ir avanzando”, afirmó. Para ella, la política, entendida desde una perspectiva noble, consiste en “tomar decisiones para mejorar la vida de las personas”.
No obstante, los participantes coincidieron en que la formación sigue siendo una asignatura pendiente. Estrades Vila consideró que la carrera prepara bien en conocimientos teóricos y clínicos, pero no tanto para ámbitos como la gestión, la política o la innovación. Ferriol fue especialmente claro al hablar de recursos materiales: “Nos falta mucho”. En su opinión, hacen falta más opciones de formación postacadémica y también más investigación para visibilizar un trabajo que, a menudo, se realiza “en la sombra”.
Una mirada optimista en el futuro
Los tres tertulianos se mostraron convencidos de que cada vez habrá más enfermeras en estos nuevos territorios profesionales. Estrades Vila lo ve especialmente claro en el ámbito tecnológico, donde la velocidad de la innovación exige perfiles capaces de conectar las necesidades asistenciales con el desarrollo de soluciones digitales.
Ferriol, por su parte, vinculó este crecimiento a la complejidad creciente de la gestión sanitaria, especialmente en áreas como la compra basada en valor. “Cuando más compleja se vuelve una cosa, yo creo que somos más necesarios”, afirmó. Y añadió: “Nosotros tenemos esa capacidad de ver todos los puntos de vista y si hay otro punto de vista lo encontraremos, seguro”.
Gómez Picard cerró la reflexión insistiendo en una idea que clave durante la tertulia: la enfermería debe estar presente allí donde se toman decisiones. En comités de ética, defensorías del usuario, direcciones generales, gerencias, proyectos tecnológicos o equipos de gestión, su aportación mejora los resultados. “Pon una enfermera en tus equipos, porque es que la cosa va a mejorar”, defendió.
La tertulia dejó una conclusión clara: la enfermería no solo tiene cabida en estos espacios, sino que resulta imprescindible para transformarlos. Su experiencia asistencial, su mirada integral, su capacidad de adaptación y su compromiso con el cuidado la convierten en una profesión clave para afrontar los retos presentes y futuros del sistema sanitario.




