Redacción
El Hospital Gregorio Marañón ha realizado el primer ensayo clínico del mundo que emplea células T reguladoras del timo (thyTreg) en niños sometidos a un trasplante cardiaco. Esta estrategia podría abrir una nueva vía para prevenir el rechazo inmunológico.
Esta investigación, que se inició en 2019, ha sido desarrollada por el Laboratorio de Inmunoregulación del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón (IiSGM) y el Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Materno Infantil Gregorio Marañón.
Una única administración de esta terapia celular aplicada pocos días después del trasplante, permite mantener durante meses una mayor reserva de células T reguladoras (Treg) encargadas de favorecer la tolerancia inmunológica al nuevo órgano, según indican los resultados preliminares del estudio. Además, ninguno de los pacientes tratados que ya ha completado dos años de seguimiento ha mostrado signos de rechazo.
Pese a que los investigadores han destacado que la ausencia de rechazo todavía no puede atribuirse exclusivamente a esta terapia, los datos apuntan a que el refuerzo de las células T reguladoras contribuye a disminuir el riesgo de rechazo agudo en la etapa más crítica después del trasplante.
Los datos apuntan a que el refuerzo de las células T reguladoras contribuye a disminuir el riesgo de rechazo agudo en la etapa más crítica después del trasplante
El ensayo evaluó una estrategia basada en células T reguladoras, esenciales para mantener el equilibrio del sistema inmunitario y evitar respuestas inmunológicas descontroladas. El descubrimiento de estas células fue reconocido con el Premio Nobel de Medicina 2025.
La principal innovación del estudio está en el origen de las células empleadas. Por primera vez, los investigadores han aprovechado tejido tímico extraído durante la cirugía cardíaca pediátrica, que hasta ahora se desechaba, para obtener células Treg con una elevada estabilidad y capacidad reguladora. Los investigadores aíslan y procesan estas células antes de administrarlas al propio paciente para reforzar su capacidad natural de aceptar el órgano trasplantado.
Hasta el momento, diez menores de dos años han recibido esta terapia celular y seis de ellos ya han completado el seguimiento clínico de dos años tras el trasplante. Durante los seis primeros meses posteriores a la cirugía, considerados el periodo de máximo riesgo de rechazo agudo, los pacientes tratados mantuvieron niveles significativamente superiores de células Treg en sangre respecto a pacientes que no recibieron esta terapia.
Hasta el momento, diez menores de dos años han recibido esta terapia celular y seis de ellos ya han completado el seguimiento clínico de dos años
En algunos casos, estos niveles se mantuvieron incluso por encima de los valores previos al trasplante durante dos años. Además, ninguno de los pacientes desarrolló anticuerpos específicos frente al donante, uno de los principales desencadenantes del rechazo inmunológico.
El rechazo continúa siendo uno de los principales desafíos del trasplante de órganos. Aunque los inmunosupresores han permitido mejorar la supervivencia de los órganos trasplantados, su uso prolongado puede provocar importantes efectos secundarios, especialmente en niños. Es por ello que las terapias celulares con Treg se perfilan como una de las líneas más prometedoras de la medicina de precisión aplicada al trasplante.
Aunque los inmunosupresores han permitido mejorar la supervivencia de los órganos trasplantados, su uso prolongado puede provocar importantes efectos secundarios
El equipo liderado por el doctor Rafael Correa, director del Laboratorio de Inmunorregulación del Marañón, junto con las doctoras Manuela Camino y Nuria Gil y especialistas de cirugía cardíaca infantil, prepara ya nuevos ensayos clínicos.
El objetivo será evaluar si dosis adicionales de thyTreg permiten mantener la protección frente al rechazo y reducir progresivamente la necesidad de inmunosupresores sin comprometer la estabilidad inmunológica del paciente.
De forma paralela, los investigadores trabajan en el desarrollo de estrategias con células thyTreg alogénicas, lo que podría ampliar la aplicación de esta terapia a pacientes adultos y a niños en los que no sea posible disponer de tejido tímico.
Los resultados ya han despertado el interés de instituciones internacionales como Harvard University y Massachusetts General Hospital, así como de diversas sociedades científicas relacionadas con el trasplante y la cardiología pediátrica.




