En este tiempo en el que nos consumen las noticias sobre política, o, mejor dicho, los chismes sobre los políticos, sus enredos, sus equivocaciones, ese cúmulo de miserias se han convertido en un placebo para no sentir el dolor que causa el toparse cara a cara con la realidad de un país tan deteriorado en toda su institucionalidad, tan golpeado en su economía, tan apabullado por sus carencias.
Al mismo tiempo esa seudo información nos ha alejado de temas como el de la educación en el país. Hubo un tiempo en el que el debate fue al menos interesante, fomentó también la discusión en los hogares, en la calle. Hoy la charla está banalizada permeada de información falsa, que suele tener como única fuente las redes sociales.
La semana pasada se conoció el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) a nivel mundial. El resultado no es bueno para nadie, pero particularmente para América Latina ha sido devastador porque países como Argentina, que históricamente contaba con buenos niveles, hoy son de un gran retroceso. La situación más o menos es igual en los casos de Chile, México o Colombia. Los peores resultados se dieron en lectura.
Bolivia no participa de esta prueba mundial que se aplica en estudiantes de 15 años, por tanto, no contamos con datos sobre la situación de los adolescentes en cuanto a sus niveles de lectura, matemáticas o ciencia. En su momento, El Gobierno de Bolivia rechazó participar en la prueba arguyendo que esta prueba va en contra de la soberanía del sistema educativo regulado por la Ley 070 (Avelino Siñani-Elizardo Pérez). ¿Cuáles serían los resultados? Unos dirán que serían devastadores, mejor no saber. Seguramente hay quien opina que es mejor conocer la realidad por mucho que duela porque serviría para establecer políticas educacionales fundamentadas en datos.
A esta altura también podemos preguntarnos si tenemos un sistema de educación soberano. También podemos cuestionar el aislamiento que puede representar el no ser parte de un sistema mundial de medición en educación a la hora de preparar estudiantes que ingresen en universidades donde los evalúan bajo esas normas.
Aunque la mayoría de los países que participaron de la evaluación se decepcionaron con los resultados inmediatamente adoptaron medidas que cambien esa situación. Perú impuso una hora diaria de lectura. Chile consensuó con el 59% de establecimientos escolares para prohibir por completo el uso de celulares. Ecuador ha implementado diseños propios que en forma obligatoria refuerce el aprendizaje alumnos rezagados. Mientras que Dinamarca y Francia han dispuesto la prohibición total de los dispositivos móviles en el aula y un mayor control del uso de redes sociales.
El aceptar que los estudiantes de 15 años sean evaluados en su nivel de aprendizaje no nos hace más o menos soberanos. Nos confronta con la realidad. Nos sirve para programar metas educativas. También podría servir de incentivo para que los estudiantes busquen leer más.
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