Nieves Sebastián Mongares
La Fundación IDIS ha impulsado el ‘Estudio de posicionamiento del sector sociosanitario para mayores’, con el objetivo de ofrecer una radiografía sobre el escenario actual y las necesidades de estos recursos en España. En este se ha evaluado, además de los retos en cuanto a plazas o infraestructuras, la calidad de la atención que perciben los usuarios o las perspectivas de futuro de estos centros teniendo en cuenta el envejecimiento de la población. Ignacio Vivas Soler, vicepresidente de la Fundación IDIS, explica algunas de las conclusiones que recoge este documento.


A rasgos generales, ¿cuáles diría que son las principales conclusiones del ‘Estudio de posicionamiento del sector sociosanitario en España’?
Del ‘Estudio de posicionamiento del sector sociosanitario para mayores’ hay varios datos reveladores. Es revelador, por ejemplo, que los ciudadanos otorguen una valoración de 8,5 sobre 10 a la contribución de los servicios sociosanitarios para mejorar la calidad de vida de los mayores y sus familias. Esto demuestra que son considerados esenciales y que es fundamental que lleguen a todas las personas que los necesitan.
El estudio también señala que el apoyo de las administraciones públicas a estos servicios es percibido como insuficiente, con una puntuación media de 5,8 sobre 10. En esta prospección a la población que tiene mayores a su cargo, se observa también que el 75% de las personas que tienen un mayor a su cargo utiliza algún servicio sociosanitario, siendo la ayuda a domicilio y la teleasistencia son los más utilizados. Cuando el nivel de dependencia se incrementa y los cuidados en el domicilio son insuficientes la opción elegida es la residencia donde lo más valorado son la atención profesional (75%) y un mayor control médico (71,5%).
“Se observa también que el 75% de las personas que tienen un mayor a su cargo utiliza algún servicio sociosanitario, siendo la ayuda a domicilio y la teleasistencia son los más utilizados”
En base a la información que aporta el documento, ¿cuáles cree que son los principales aspectos que refleja el informe en cuanto a la necesidad de recursos para atender a personas con discapacidad derivada del envejecimiento?
El perfil mayoritario de los usuarios de las residencias es el de personas con un elevado perfil sanitario y grados de dependencia moderada y severa. Además, con el aumento de la longevidad, cada vez hay más personas con enfermedades crónicas que tienden a agravarse con la edad. Estas personas necesitan asistencia sanitaria y, afortunadamente, en España contamos con unas 450.000 plazas residenciales que permiten atender a una parte muy importante de ellas.
En este sentido, es clave dotar a las residencias de recursos sanitarios, ya que las personas que son atendidas en estos centros son personas con necesidades sanitarias muy específicas, con pluripatologías, enfermedades crónicas y altos niveles de dependencia. Si no se cuenta con unos servicios residenciales adecuados a la evolución de la demografía, longevidad y cronicidad el sistema sanitario tendrá dificultades para atender a este colectivo cada vez más numeroso.
¿Qué queda por hacer desde las administraciones públicas para fortalecer el respaldo que se da a estas personas desde los diferentes recursos destinados para ello?
Los resultados del informe inciden en la necesidad de aumentar la financiación e implicación del Estado, así como la colaboración público-privada. Lo esencial es que los servicios estén disponibles, que las personas puedan acceder a ellos a tiempo, y que no haya listas de espera, porque muchas veces las situaciones de dependencia surgen de forma repentina —una caída, una fractura de cadera— y requieren respuesta inmediata.
“Los resultados del informe inciden en la necesidad de aumentar la financiación e implicación del Estado, así como la colaboración público-privada”
Necesitamos que haya un proceso ágil, comprensible y humano. Que cuando encuentras que un familiar o tú mismo tienes necesidad de estos servicios, obtengas una respuesta. Porque la atención a una persona mayor dependiente no es algo puntual, sino un camino largo que puede durar 10 o 15 años, empezando con una dependencia leve y evolucionando hacia una gran dependencia. Y ahí es donde los servicios sociales y sociosanitarios deben estar presentes: acompañando, orientando y resolviendo los problemas cuando aparecen.
Haciendo una radiografía general, en las residencias existentes en la actualidad, ¿cuáles diría que son las principales carencias o necesidades por cubrir para dar una asistencia correcta a las personas con discapacidad?
Las personas mayores atendidas en las residencias requieren de forma simultánea cuidados sociales y cuidados sanitarios, por lo que reforzar la atención sanitaria en las residencias debería ser una prioridad estratégica. Desde la Fundación IDIS también hemos hecho hincapié en la necesidad de incrementar la oferta de atención residencial y de camas de media estancia para hacer frente al reto de envejecimiento de la población.
La diversificación de profesionales dentro de las residencias y el apoyo en la tecnología son ámbitos que también trabajamos mucho ya que si, gracias a esa tecnología, el profesional puede dedicar más tiempo al cuidado del mayor, optimizamos y nos dedicamos a nuestro verdadero cometido, que no es otro que el cuidado.
“Las personas mayores atendidas en las residencias requieren de forma simultánea cuidados sociales y cuidados sanitarios, por lo que reforzar la atención sanitaria en las residencias debería ser una prioridad estratégica”
En el informe también se aborda la situación de otros países. ¿Qué aprendizajes o buenas prácticas se podrían extraer para ofrecer una asistencia óptima y de calidad a las personas con discapacidad que habiten en residencias?
En los países europeos de nuestro entorno la financiación de las residencias obedece a tres tipos de servicios y tres financiadores: el sistema sanitario financia los cuidados médicos; los servicios sociales financian el apoyo a la dependencia; y los usuarios, normalmente, financian el alojamiento y la manutención.
Hay casos de buenas prácticas en todos los países, incluido el nuestro, pero es verdad que la financiación de los cuidados médicos por parte del sistema de salud es algo que sí vemos en los países europeos analizados, y de lo que podríamos tomar ejemplo.
Es una reivindicación del sector sociosanitario el que la atención sanitaria en las residencias se financie a través de una aportación del sistema nacional de salud. No puede ser que solo se financie por la parte de servicios sociales y de los propios usuarios, cuando las necesidades de estos mayores son en buena parte de asistencia sanitaria.
Con todo lo anterior, ¿cuáles cree que son los principales desafíos en España para avanzar en la atención a personas con discapacidad en las residencias?
Desde la Fundación IDIS hemos puesto de manifiesto que reforzar la atención sanitaria en los centros residenciales es una prioridad estratégica. Según los datos de nuestro informe, una mayor dotación de profesionales sanitarios en las residencias reduce hasta un 30% las hospitalizaciones y un 11% las visitas a urgencias.
“Los datos evidencian una carencia de plazas residenciales en España, que cuenta con 13,6 por cada 100 mayores de 80 años, por debajo de las 17 recomendadas por la OMS”
Asimismo, los datos evidencian una carencia de plazas residenciales en España, que cuenta con 13,6 por cada 100 mayores de 80 años, por debajo de las 17 recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). No podemos olvidar que en los próximos 10 años el numero de personas mayores de 80 años se incrementará en 900.000 personas con lo que si no empezamos a trabajar ya, este ratio empeorara considerablemente.
Por otra parte, otro de los grandes retos es, no solo dónde nos van a cuidar, sino quiénes nos van a cuidar. Tenemos que formar, atraer y retener a los profesionales necesarios, sanitarios y no sanitarios, para prestar los servicios de calidad que pretendemos ofrecer.
Por último, otro de los retos en los que está trabajando el sector es la disposición de un Conjunto Mínimo de Datos del Residente, a similitud del CMBD hospitalario, para garantizar la continuidad asistencial. Hemos de disponer de datos homogeneizados e interoperables, para garantizar la seguridad de nuestros residentes.





