Este modelo se articula en tres ejes fundamentales: la capacidad del paciente para gestionar su tratamiento, su motivación para adherirse a las pautas terapéuticas y las oportunidades que ofrece el sistema sanitario para facilitar una atención adecuada. Esta estructura permite adaptar la intervención farmacéutica a la complejidad de la esclerosis múltiple, una enfermedad de curso variable que requiere un seguimiento continuo y personalizado.


Ángel Arévalo, coordinador del grupo del Grupo Español de Atención Farmacéutica en Enfermedades Neurodegenerativas (Geafen), ha subrayado la relevancia de esta adaptación al señalar que «porque es una guía única en nuestro entorno que nos va a permitir optimizar, sistematizar y estandarizar la atención farmacéutica a los pacientes con una enfermedad de curso tan variable como la esclerosis múltiple adaptando dicha atención a las necesidades y características de cada paciente».
El Dr. Ramón Morillo ha destacado que esta guía «va a permitir optimizar, sistematizar y estandarizar la atención farmacéutica a los pacientes con una enfermedad de curso tan variable como la esclerosis múltiple»
El documento también pone el foco en la integración de herramientas digitales para mejorar el seguimiento. El Dr. Francisco Toja, del Servicio de Farmacia del Hospital Clínico Universitario de Santiago, ha explicado que «la atención farmacéutica dual en esclerosis múltiple permite mejorar el seguimiento de los pacientes al integrar el uso de aplicaciones móviles para registrar síntomas, adherencia y calidad de vida».
Además, agrega que «estas herramientas optimizan la toma de decisiones clínicas y reducen la necesidad de desplazamientos innecesarios. Sin embargo, la brecha digital dificulta su implantación, ya que no todos los pacientes tienen acceso o conocimientos suficientes para utilizarlas. Es imprescindible desarrollar estrategias de capacitación y accesibilidad que aseguren que todos los pacientes puedan beneficiarse de una atención más eficiente, personalizada y adaptada a sus necesidades».
La adaptación del modelo CMO a la esclerosis múltiple pretende dar respuesta a la complejidad de esta patología mediante una atención farmacéutica más proactiva y centrada en el paciente. Entre sus objetivos se encuentran la mejora de la adherencia, la optimización de los tratamientos y la reducción de recaídas, aspectos clave para mejorar la calidad de vida.
Este enfoque también contribuye a reforzar el papel del farmacéutico hospitalario dentro del equipo asistencial, impulsando una atención más coordinada y basada en la evidencia. Asimismo, abre la puerta al desarrollo de nuevos proyectos de investigación que permitan evaluar el impacto real de este modelo en la práctica clínica.


