Aseica y SEOM reclaman la implementación progresiva de la biopsia líquida en oncología

Fátima del Reino Iniesta
La Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) han reclamado avanzar en la implantación progresiva de la biopsia líquida en el Sistema Nacional de Salud (SNS), una herramienta que, a juicio de ambas sociedades científicas, ya ha superado la fase de promesa tecnológica para empezar a consolidarse como una opción con valor clínico real en determinados tumores y escenarios asistenciales.

La petición se ha producido con motivo del Día Mundial de la Innovación en Cáncer 2026, en el que ambas entidades han presentado una batería de recomendaciones para incorporar esta tecnología de forma ordenada, basada en evidencia y con criterios de equidad. La biopsia líquida se basa en el análisis de ADN tumoral circulante en sangre y permite acceder a información molecular del tumor mediante una prueba mínimamente invasiva. Su principal atractivo es que ofrece una visión más dinámica y global de la enfermedad que la biopsia convencional, con la posibilidad de monitorizar la evolución tumoral, detectar mecanismos de resistencia y anticipar recaídas antes de que estas sean visibles con pruebas de imagen.

«El desarrollo de herramientas como la biopsia líquida nos sitúa ante una oportunidad única para avanzar hacia una Oncología verdaderamente personalizada»

«El desarrollo de herramientas como la biopsia líquida nos sitúa ante una oportunidad única para avanzar hacia una Oncología verdaderamente personalizada, en la que podamos adaptar el tratamiento en función de la evolución molecular de cada paciente», ha subrayado el Dr. Javier de Castro, presidente de SEOM. A su juicio, la incorporación progresiva de esta tecnología a la práctica clínica permitirá «tomar decisiones más ágiles y precisas, anticiparnos a la progresión de la enfermedad y mejorar los resultados en salud».

El presidente de SEOM ha insistido además en que la biopsia líquida está adquiriendo cada vez más protagonismo en el diagnóstico de última generación del cáncer. En su opinión, disponer de mejores herramientas diagnósticas es clave para poder ofrecer a los pacientes las opciones terapéuticas más innovadoras, tanto con intención curativa como en aquellos casos en los que el objetivo pasa por cronificar la enfermedad y preservar la calidad de vida.

Una técnica menos invasiva

La biopsia líquida ofrece una alternativa menos invasiva que la biopsia convencional y puede repetirse con mayor facilidad a lo largo de la evolución del paciente. El Dr. Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de SEOM, ha explicado que «se trata de una herramienta que nos permite rastrear la huella molecular del cáncer de forma rápida, repetible y prácticamente sin molestias para el paciente, superando además limitaciones como la heterogeneidad tumoral».

Las sociedades científicas defienden su uso para detectar resistencias a tratamientos y monitorizar la evolución del tumor en tiempo real

El Dr. Sánchez-Bayona ha detallado que esta técnica permite detectar fragmentos de ADN o células tumorales circulantes en sangre y procesarlos con técnicas específicas para extraer información genética del tumor. Frente a la biopsia tradicional, que obliga a obtener tejido de una localización concreta, la biopsia líquida puede ofrecer una visión más amplia del conjunto de la enfermedad y de cómo esta va cambiando con el tiempo. También puede ayudar a entender qué clones celulares desarrollan resistencia durante la evolución tumoral.

Otro de los aspectos destacados por el especialista es el factor tiempo. Segúnha señalado, la información diagnóstica puede estar disponible en dos o tres semanas, un plazo inferior al de la biopsia convencional, que en algunos casos requiere varias semanas para completar el proceso. A ello se suma la posibilidad de repetir la prueba con menor carga para el paciente, algo especialmente relevante en enfermedad avanzada o metastásica.

La evidencia clínica se consolida en algunos tumores

La Dra. Noelia Tarazona, vocal de Aseica, ha puesto el foco en la evolución que ha vivido la biopsia líquida en los últimos años. Aunque no se trata de una tecnología nueva, ha defendido que en el último periodo se ha producido un avance importante en la demostración de su utilidad clínica. «Hoy contamos con evidencia que demuestra que la detección de ADN tumoral circulante aporta información pronóstica relevante y puede ayudarnos a tomar mejores decisiones clínicas», ha señalado.

Uno de los ejemplos más sólidos es el cáncer de colon en estadio II, donde la biopsia líquida ya ha demostrado capacidad para identificar qué pacientes pueden beneficiarse de tratamiento adicional tras la cirugía y cuáles pueden evitar terapias innecesarias.

La biopsia líquida está ganando terreno en tumores como el cáncer de mama y pulmón, mejorando la personalización del tratamiento

Además del colon localizado, la biopsia líquida también gana peso en otros escenarios. Entre ellos figuran la enfermedad avanzada de pulmón, el cáncer de mama metastásico y el cáncer de vejiga avanzado, donde puede resultar útil para detectar alteraciones moleculares accionables en tiempo real, guiar tratamientos dirigidos o facilitar el acceso a ensayos clínicos. También, han recordado, por ejemplo, que en cáncer de mama avanzado esta herramienta ha permitido detectar mutaciones de resistencia en el gen ESR1 antes de la progresión radiológica y adaptar el tratamiento de forma precoz, con impacto en la supervivencia libre de progresión.

La idea que han trasladado los expertos es que la biopsia líquida no debe presentarse como una solución uniforme para todos los tumores desde el primer momento, pero sí como una tecnología que ya tiene aplicaciones concretas con respaldo suficiente para comenzar a integrarse en la asistencia.

Sin embargo, para su implementación generalizada, que aún no se ha producido en ningún país hasta la fecha, los expertos afirman que son necesarios estudios de coste-efectividad. La implementación de la biopsia líquida «depende de las Consejerías de las comunidades autónomas», y se enfrenta al reto de justificar su valor no solo desde la eficacia clínica, sino también desde una perspectiva económica. «El coste es de alrededor de 3.000 euros la primera muestra y 2.000 euros las muestras sucesivas», ha informado Tarazona.

Aseica y SEOM reclaman estudios de coste-efectividad para justificar su incorporación al SNS, destacando el coste de la prueba y los beneficios a largo plazo

No obstante, ha insistido en que, aunque estos costes puedan parecer elevados, la medida podría ser eficiente, ya que los costes indirectos del cáncer, como los relacionados con hospitalizaciones, tratamientos adicionales y la reducción de calidad de vida, podrían reducirse significativamente con el uso de esta herramienta. Esto, añadió, es crucial a la hora de evaluar su impacto real en el sistema sanitario y su viabilidad a largo plazo.

Del avance científico a la práctica asistencial

El Dr. Rafael López López, presidente de Aseica, ha resumido el momento actual explicando que «el avance de la biopsia líquida en los últimos años ha sido muy significativo. Estamos en un momento clave para impulsar su incorporación progresiva, ordenada y basada en la evidencia dentro del Sistema Nacional de Salud».

Durante su intervención también ha destacado la distancia entre la rapidez con la que avanza la investigación y la lentitud con la que muchas innovaciones logran incorporarse a la práctica asistencial. A su juicio, existe una necesidad clínica de conocer mejor el tumor para tratar mejor a los pacientes. En ese contexto, ha defendido que la biopsia líquida será previsiblemente una herramienta útil en diferentes etapas del cáncer y apuntó también al potencial que puede tener en la detección de enfermedad residual tras la cirugía, un campo en el que todavía persisten importantes necesidades no cubiertas.

No obstante, el propio especialista ha advertido de que, aunque la prueba pueda parecer sencilla desde el punto de vista del paciente, la tecnología que la hace posible es compleja y exige un aprendizaje importante. Por eso, una de las ideas compartidas durante la jornada ha sido que «no necesariamente debe implantarse con la misma intensidad en todos los hospitales desde el inicio», pero sí garantizar que los pacientes puedan acceder a ella en todo el país mediante circuitos organizativos eficaces.

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