El valor combinado de las 50 mineras más grandes del mundo subió en $us 357.000 millones en agosto. Se trata de la mayor ganancia mensual registrada desde que el portal Mining.com comenzó a publicar su ranking Top 50 en 2019. El repunte devolvió al grupo por encima de los $us 2,5 billones, un nivel que no se veía desde febrero, cuando el oro cotizaba unos más de $us 1.000 por encima de los precios actuales.
El metal amarillo fue el motor. Arrancó el mes en $us 4.043 la onza y llegó a rozar los $us 4.660 el 25 de agosto, su nivel más alto desde mediados de mayo. Luego, un discurso de tono duro del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en Jackson Hole, y nuevos ataques de EEUU contra Irán le quitaran impulso. Aun con esa corrección, el oro cerró el mes con un alza cercana al 10%.
El oro por delante
Las mineras auríferas, que suelen quedar rezagadas respecto al propio metal que producen, esta vez acompañaron la subida. Entre oro, plata y regalías aportaron $us 183.000 millones del avance total. Newmont sumó $us 34.000 millones, la mayor ganancia individual de la tabla, y Agnico Eagle otros $us 29.000 millones. Ambas superaron por primera vez el umbral de los $us 100.000 millones de valorización, que ahora reúne a siete compañías frente a cuatro el mes anterior.
El cobre tuvo su propio capítulo. Southern Copper tocó un máximo histórico de $us 220,78 por acción. Llegó a rozar los $us 183.000 millones de valor bursátil, a un paso de desbancar a Rio Tinto del segundo lugar del ranking que ambas ocupan desde hace décadas. El cierre de mes restableció el orden: $us 176.400 millones contra $us 177.000 millones, una diferencia de apenas $us 600 millones.
Mineras países en movimiento
El repunte también movió el mapa. Australia, sede de BHP, Rio Tinto, Fortescue y South32, superó a Canadá como el país con más valor minero concentrado. Sus $us 538.000 millones se impusieron contra los $us 534.000 millones de Canadá, pese a que esta última aporta doce compañías al ranking frente a siete de Australia. Rusia, en cambio, quedó relegada a $us 39.000 millones tras el desplome de Polyus, que perdió $us 5.300 millones de valor luego de suspender sus dividendos hasta 2030 para financiar nuevos proyectos.
El oro, que fue el principal catalizador del avance, mostró su clásica dualidad. Sube como refugio ante tensiones —como los ataques de Estados Unidos contra Irán— pero también cae cuando la Reserva Fed eral de EEUU adopta un tono restrictivo, como lo hizo Warsh en Jackson Hole, lo que fortalece al dólar y encarece el metal para inversores internacionales. Esta dependencia de factores externos deja a las mineras auríferas expuestas a los giros bruscos de política monetaria.
