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Cámara Forestal apuesta por recuperar mercados tras ‘narcomaderas’

Tras más de un mes de paralización de las exportaciones forestales por el caso de las denominadas «narcomaderas», el sector empieza a respirar. Los primeros análisis de laboratorio practicados a los cargamentos retenidos en Chile y Brasil no hallaron sustancias controladas. Para Pedro Colanzi, presidente de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), ese desenlace tiene un significado preciso. Los hechos sucedidos “constituyen un punto de inflexión para el sector forestal boliviano».

«Desde el inicio de este caso sostuvimos que era indispensable esperar el resultado de las investigaciones. Que cualquier decisión debía basarse en evidencia científica», afirma Colanzi en entrevista con Energías & Negocios, de La Razón. Los nuevos antecedentes, señala, «permiten avanzar hacia la normalización del comercio». También, «justifican revisar las medidas extraordinarias que aún mantienen paralizadas las exportaciones de aquellas operaciones que no registran observaciones técnicas o judiciales».

Perjuicio para el sector forestal

El costo del episodio fue severo. La paralización provocó «la mayor crisis exportadora que ha enfrentado el sector forestal en la historia reciente». Se registró una caída superior al 66% en las ventas externas, «alcanzando niveles incluso inferiores a los observados durante la pandemia». Durante más de un mes, la situación afectó «a más de 200.000 familias que dependen de la actividad forestal». Entre ellas, comunidades, transportistas, industrias y pequeñas empresas vinculadas al comercio legal de la madera.

El daño reputacional también pesó. Colanzi reconoce que el caso «generó inquietud entre algunos compradores internacionales» y obligó a muchas empresas a explicar una situación que aún estaba bajo investigación. El camino que plantea para revertir lo ocurrido no admite la inacción: «la confianza se recupera con hechos», sentencia. Y añade una exigencia que resume el reclamo de todo el sector: los resultados técnicos que aclaran lo ocurrido deben comunicarse «con la misma amplitud con la que inicialmente se difundieron las sospechas».

El ejecutivo recuerda que Bolivia cuenta con un sector forestal formal, con sistemas de trazabilidad y certificaciones internacionales. «Esa trayectoria es mucho más representativa del sector que un hecho aislado», subraya.

Mirando hacia adelante

De cara al futuro, la CFB propone conformar mesas técnicas entre las autoridades competentes, laboratorios especializados y el sector privado. El horizonte es fortalecer los protocolos de verificación de la madera con criterios científicos. Colanzi explica que la madera contiene compuestos naturales, como fenoles y resinas, capaces de generar reacciones distintas a las de otros materiales frente a determinados reactivos. Por esto, se requieren metodologías de análisis específica para productos forestales. «El objetivo no es reducir los controles, sino hacerlos más precisos, confiables y oportunos», puntualiza.

La prioridad, concluye, es recuperar la normalidad exportadora y la confianza de los mercados para que el sector vuelva a concentrarse «en lo que mejor sabe hacer: generar empleo, divisas y desarrollo sostenible». La mirada está en consolidar a Bolivia, dueña de uno de los mayores patrimonios forestales de la región, como proveedor confiable.

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