Anuario iSanidad 2025
Dr. Luciano Sáez Ayerra, presidente de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS)
La sanidad española se encuentra en un punto de inflexión histórico. Tras décadas de avances tecnológicos, organizativos y científicos la digitalización ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una necesidad estructural.
La transformación digital del sistema de salud no se limita a incorporar herramientas tecnológicas; implica, sobre todo, redefinir el modelo asistencial, reorganizar los procesos, proteger la información y situar al ciudadano en el centro de la atención sanitaria.


Durante casi 50 años, la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS) ha impulsado la mejora continua del sistema sanitario mediante el uso de la tecnología. En este tiempo, hemos aprendido que los avances técnicos no son suficientes.
La transformación digital del sistema de salud implica, sobre todo, redefinir el modelo asistencial, reorganizar los procesos, proteger la información y situar al ciudadano en el centro de la atención sanitaria
La innovación surge cuando la tecnología se integra de forma efectiva en la práctica clínica y en la gestión de los servicios sanitarios, aportando valor real al paciente y al profesional. La actual ola de transformación digital ofrece una oportunidad única para construir un nuevo sistema asistencial, más predictivo, participativo y personalizado.
Las nuevas plataformas de historia clínica electrónica, la analítica de datos, la inteligencia artificial y la capacidad de simular comportamientos colectivos abren la puerta a una atención más precisa y preventiva.
Sin embargo, este potencial solo se materializará si garantizamos la gobernanza y la protección de los datos, así como la interoperabilidad entre los diferentes niveles asistenciales.
En este contexto es esencial la creación de espacios de datos de salud, tanto para la asistencia como para la investigación, lo cual exige un ecosistema sólido basado en los principios de ética, calidad, seguridad, eficiencia y transparencia.
Es esencial la creación de espacios de datos de salud, tanto para la asistencia como para la investigación
En el marco de la constante evolución de la salud digital en nuestro país, el Índice SEIS se consolida como una herramienta imprescindible para analizar con rigor el estado de los sistemas de información en el sistema sanitario público.
Su continuidad durante más de una década es testimonio del compromiso de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS) y de los responsables de salud digital de las CCAA y del Ministerio de Sanidad, con la transparencia, el análisis y la mejora continua de la transformación digital en sanidad.
El Índice SEIS de 2024 nos deja luces y sombras. Entre las señales de alerta destaca la reducción del presupuesto propio que las comunidades autónomas han destinado a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que ha sido un 4% inferior al año anterior. El dato más revelador es que el gasto TIC representa solo el 1,06% del presupuesto sanitario propio, el porcentaje más bajo desde 2012.
El Índice SEIS se consolida como una herramienta imprescindible para analizar con rigor el estado de los sistemas de información en el sistema sanitario público
Aunque la aportación de fondos europeos ha permitido elevar la inversión total a 1.111 millones de euros, esta dependencia externa podría poner en riesgo la sostenibilidad de los proyectos digitales una vez finalice dicha financiación.
Debemos reflexionar sobre la sostenibilidad de este impulso una vez finalicen los fondos comunitarios que actualmente lo respaldan. Es el momento de situar la salud digital en el centro de la planificación sanitaria, con financiación estructural y visión de largo plazo.
El Índice SEIS también arroja noticias alentadoras. El aumento del 14% en el personal interno y del 20% en el externo dedicado a TIC es una respuesta directa al histórico déficit de profesionales en este ámbito.
Asimismo, el uso de tecnologías digitales por parte de profesionales y ciudadanos sigue creciendo: 42 millones de teleconsultas en atención primaria, 9,5 millones en atención especializada y 2,5 millones de ciudadanos actualizando su historia clínica en línea. Además, proyectos de análisis de datos, inteligencia artificial e historia clínica digital siguen marcando la agenda como prioridades nacionales.
Es el momento de situar la salud digital en el centro de la planificación sanitaria, con financiación estructural y visión de largo plazo
Otro aspecto esencial de esta transformación es el papel del profesional sanitario y de las sociedades científicas. Ninguna herramienta digital puede desplegar todo su potencial sin la implicación activa de los clínicos, verdaderos protagonistas del proceso asistencial.
La gestión del cambio debe ser participativa, integrando desde el inicio a los equipos directivos, técnicos y asistenciales. Solo así se logrará una adopción efectiva y sostenible de las nuevas soluciones tecnológicas.
Por su parte, las sociedades científicas desempeñan una función estratégica en la canalización del conocimiento y la formación digital de los profesionales. Su capacidad para promover buenas prácticas, contribuir a la estandarización de procesos y actuar como puente entre la ciencia, la tecnología y la asistencia resulta determinante.
Las sociedades científicas desempeñan una función estratégica en la canalización del conocimiento y la formación digital de los profesionales
La salud digital no es el futuro: es el presente que debemos construir con rigor, cooperación y visión de Estado y no debe entenderse como un conjunto de proyectos aislados, sino como una estrategia de país.
Un nuevo sistema asistencial requiere visión de futuro, liderazgo compartido y un compromiso sostenido con la innovación responsable. La digitalización, bien gobernada, permitirá mejorar la accesibilidad, la equidad y la eficiencia de la atención sanitaria, eliminando barreras territoriales y burocráticas.




