De una buena salud cerebral va a depender la salud física

Patricia Durán Carrasco
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay más de 250 millones de personas que tienen alguna enfermedad cerebral, mientras que en España hay entre 21 y 24 millones de personas (el 43% de la población) que padecen algún trastorno neurológico. Estos datos demuestran que “el cerebro es uno de los retos más complejos de la biomedicina”, ha señalado Sara Montero, directora general de Lundbeck Iberia, durante la inauguración del I Seminario de periodistas de neurociencia, titulado ‘El cerebro, la última frontera’, que se ha celebrado en Sitges.

“La salud del cerebro no es solo hablar de medicina, sino de cómo vivimos”, ha matizado Montero. El auge de las enfermedades cerebrales son consecuencias como del impacto del estrés crónico, los cambios de hábitos de vida y las patologías. En este sentido, Montero ha destacado que “hay que entender el cerebro desde una visión más amplia y holística, más transversal y humana”. Por ello, para avanzar en la salud del cerebro se necesita la ciencia, ya que “la investigación es la única manera de resolver las enfermedades del cerebro. Las nuevas tecnologías están ayudando a conocer cómo funciona el cerebro y nos impulsa a tener conversaciones basada en la evidencia”, ha concluido.

El estilo de vida y las patologías van a determinar la salud cerebral de cada individuo

Durante el evento, se ha mantenido la idea de que no se puede hablar de salud sin salud cerebral, ya que el cerebro es el encargado de mantener todas las funciones biológicas, capacidades cognitivas, emociones y relaciones interpersonales. “De una buena salud cerebral va a depender la salud física”, ha comentado la Dra. Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y jefe de sección del Hospital San Carlos de Madrid, durante su ponencia ‘El cerebro, la asignatura pendiente. El órgano que más enferma y menos se entiende’.

Dentro de la salud cerebral, la Dra. Díaz-Marsá ha recalcado que la importancia de la salud mental. En este sentido, el estado de bienestar no es solo tener una felicidad continua, sino también saber sobrellevar las emociones negativas y del estrés de la vida. Por ello, el concepto de capital cerebral coge mayor relevancia. Este concepto combina la salud cerebral con las habilidades cognitivas, inteligencia emocional, creatividad y capacidad social, al tiempo que favorece el aprendizaje, la innovación y la adaptación.

Un problema a nivel europeo y nacional

Los problemas relacionados con el trastorno cerebral afectan, a nivel europeo, a más del 50% de las personas, siendo el ictus, la demencia, la epilepsia, el párkinson, la esclerosis múltiple, las cefaleas, los trastornos del sueño y los tumores cerebrales los trastornos neurológicos más frecuentes. Asimismo, cada año se registra entre el 25% y el 30% de la población europea con signos de trastornos mentales, cuya principal causa es la discapacidad psiquiátrica. Según la Dra. Díaz-Marsá, “los problemas psicológicos suelen aparecer en edades tempranas”. Los datos reportan que más de 800.000 suicidios anuales en el mundo corresponden a jóvenes de entre 15 y 29 años. De hecho, los suicidios están aumentando cada año, situándose en casi 4.000 muertes por esta causa, considerándose una de las principales causas de muerte externa y de las primeras causas de fallecimiento entre los jóvenes.

En el caso de España, el 43% de la población tienen un trastorno neurológico, de los cuales el 29% es un trastorno psiquiátrico, un 2% más que en el resto de Europa. En palabras de la Dra. Díaz-Marsá, “el coste de las enfermedades cerebrales es igual a la suma de la diabetes, de las enfermedades cerebrales y del cáncer”. En España, los trastornos neuronales más frecuentes son migrañas y otras cefaleas, ictus, alzhéimer, párkinson, epilepsia, esclerosis múltiple, ELA y enfermedades neuromusculares.

Más de 800.000 suicidios anuales en el mundo corresponden a jóvenes de entre 15 y 29 años

La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría también ha puesto el foco en la vejez, como otro factor que deteriora la salud cerebral, ya que el deterioro cerebral supone un mayor incremento de la discapacidad y, por ende, una mayor necesidad de cuidados de larga duración.

Para luchar contra el deterioro cerebral, el Consejo Español del Cerebro ha publicado una hoja de ruta del Plan Español del Cerebro, que se compone de cinco ejes estratégicos: acceso al conocimiento a una infraestructura que conecta biobancos, inteligencia artificial (IA), bancos datos abiertos y cohortes; atención equitativa y centrada en el paciente para dar una mejor asistencia; impulsos de investigación; promover la salud cerebral desde políticas públicas; y empoderamiento del paciente.

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