Santiago Gómez Díaz, vicepresidente primero Asociación Nacional de Cáncer de Próstata (Ancap)
El día que recibes una llamada en la que te dicen que tienes cáncer, el mundo se detiene. Todo lo demás pasa a un segundo plano. Las palabras se quedan suspendidas y, durante unos segundos, cuesta incluso entender lo que acabas de escuchar. Soy superviviente de un cáncer de próstata. Y, si hoy puedo escribir estas líneas, es por una razón muy concreta: me lo detectaron a tiempo.
Se repite muchas veces en oncología que el diagnóstico precoz salva vidas. Pero en el cáncer de próstata esa frase tiene una dimensión especialmente dura: cuando mejor es el pronóstico, cuando más posibilidades existen de curación, el cáncer de próstata no duele. No avisa. Es una enfermedad que puede avanzar años en silencio mientras la vida continúa con aparente normalidad.
A ese silencio se suman otros. El miedo. El desconocimiento. El pudor. El tabú. Los hombres hablamos poco de nuestra salud en general y aún menos de nuestra próstata. Acudimos menos al médico, retrasamos las revisiones y, demasiadas veces, llegamos tarde a una conversación que podría haber cambiado nuestro futuro.
«Los avances diagnósticos y la inteligencia artificial permiten plantear hoy un cribado del cáncer de próstata más preciso, seguro y equitativo»
Pero no todo puede recaer en la responsabilidad individual. España sigue sin contar con un programa de cribado poblacional del cáncer de próstata, pese a ser el tumor más frecuente en hombres y a que la Comisión Europea ya ha señalado la necesidad de avanzar en esta dirección. Durante años, la ausencia de un programa de cribado se justificó por la complejidad del diagnóstico, el riesgo de imprecisión o la posibilidad de generar intervenciones innecesarias. Sin embargo, hoy el contexto es distinto.
Los avances diagnósticos permiten plantear una detección más precisa, segura y equitativa. El acceso a pruebas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética, junto con el uso de herramientas de inteligencia artificial como apoyo a los profesionales sanitarios, abre la puerta a un modelo de cribado del cáncer de próstata en el Sistema Nacional de Salud. La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro: es una herramienta disponible para optimizar recursos, mejorar la toma de decisiones clínicas y detectar antes la enfermedad. Lo que falta, por tanto, no es capacidad técnica. Lo que falta es decisión política.
La Red Española de Registros de Cáncer estima que en 2026 se diagnosticarán en España casi 35.000 nuevos casos de cáncer de próstata. Pero detrás de cada cifra hay mucho más que una estadística. Hay una persona. Una familia. Un proyecto de vida. Y en muchos casos, secuelas que acompañan durante años.
«El diagnóstico precoz no puede depender de la suerte, de la insistencia de un paciente informado o del código postal en el que uno viva»
Cuando el cáncer de próstata se detecta a tiempo, las opciones de tratamiento son más amplias, los abordajes pueden ser menos agresivos, las secuelas son más manejables y la calidad de vida posterior puede ser mucho mejor. Por eso, el diagnóstico precoz no puede depender de la suerte, de la insistencia de un paciente informado o del código postal en el que uno viva.
Hoy, en el Día Mundial del Cáncer de Próstata, quiero pediros tres cosas:
A los profesionales sanitarios: seguid impulsando la prevención y hablando con claridad con vuestros pacientes. Vuestra palabra es capaz de desmontar miedos y tabúes.
A los hombres: dejemos de esperar. Dejemos de pensar que, si no duele, no pasa nada. Hablar con nuestro médico, preguntar y acudir a una revisión puede cambiarlo todo.
Y a las autoridades sanitarias: es hora de avanzar hacia un cribado real, equitativo y basado en la evidencia. Hoy es técnicamente posible. Ahora hace falta voluntad para hacerlo realidad.
Detrás de cada diagnóstico a tiempo hay una vida que continúa. La mía es una de ellas. Y por eso escribo estas líneas: para que muchos otros hombres tengan también la oportunidad de seguir viviendo.
