Visiblemente acongojado, el presidente Rodrigo Paz acompañó las exequias de su amigo y otrora colaborador Mauricio Aramayo, asesinado a sangre fría el miércoles en Tarija.
De paletón gris y una camisa blanca, el mandatario llegó a pie a la misa de quien, hasta hace unos días fue coordinador del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en Tarija.
Aramayo murió con dos tiros en el cuello cuando cruzaba en su vehículo en centro de la ciudad, cerca de las 21.00 de ese día. Dos personas a bordo de una motocicleta lo interceptaron en plena vía pública para dispararle dentro de su motorizado.


