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Escolares señalan al colegio como el principal escenario de violencia

Más de la mitad de los escolares identifican las escuelas como el principal escenario donde sufren violencia física y psicológica. Así develó el estudio “Los rostros de la violencia en Bolivia”, presentado por varias instituciones que trabajan en la temática.

En Bolivia, el acoso escolar y las agresiones dentro del entorno educativo son problemas graves y recurrentes. Los centros educativos son percibidos por los propios alumnos como el espacio donde se registra con mayor frecuencia el maltrato y el bullying.

“La violencia escolar engloba a todas las formas de violencia que pueden ocurrir dentro o fuera del aula. Incluso en otros entornos, como los digitales. Se refiere a todas las formas de violencia que ocurren dentro o fuera de las aulas, en los alrededores de las escuelas, en el camino hacia o desde la escuela, así como en línea y otros entornos digitales”, señala parte del estudio.

Añade que los tipos de violencia que pueden agruparse dentro de la violencia escolar son la violencia física, psicológica y sexual. Estos tipos de violencia pueden ser ejercidas entre pares o provenientes de un docente.

Aunque los datos con respecto a la violencia escolar son escasos en el país, los documentos revisados por las instituciones que participaron en la investigación permitieron identificar que solo se cuenta con estudios departamentales que señalan algunas cifras y un estudio cualitativo que problematiza el origen de este tipo de violencia.

“Es importante poder visibilizar la temática. Las cifras que se muestran en el estudio son contundentes. Pues demuestran que la violencia sí existe y que está afectando a los niños, niñas y adolescentes”, remarcó Jimena Tito, de Save de Children Bolivia.

DATOS

En ese marco, el 70% de los adolescentes encuestados cree que la violencia ocurre porque no hay comunicación entre maestros y estudiantes. El 66,3% porque los maestros no saben tratar con niñas, niños y adolescentes y 65,2% porque existen altos niveles de estrés en los maestros.

Los adolescentes reconocen diversos mecanismos en los que se ejerce acoso escolar, como insultos, peleas y burlas. El tono de piel, la contextura física y la forma de vestir son razones recurrentes por las cuales un adolescente es vulnerable. Y, puede ser estigmatizado en el ámbito escolar.

Asimismo, el informe señala que el 62% de niñas, niños y adolescentes identifica la escuela como el principal lugar donde ocurre violencia psicológica y el 61,5% advierte sobre violencia física.

El 61,4% de los niños y niñas y el 78,4% de adolescentes en un grupo de escuelas de La Paz reconocen que dentro de sus unidades educativas existe bullying.

Diversos estudios realizados con el respaldo de la Defensoría del Pueblo han alertado que cerca del 30% de los estudiantes en Bolivia sufren de acoso escolar de manera directa, y un 60% de los alumnos testigos no denuncian ni defienden a sus compañeros

Mientras que el 43% de niños y adolescentes con discapacidad perciben que fueron víctimas de bullying en sus unidades educativas.

ACOSO CIBERNÉTICO

Otro 20,45% de adolescentes señaló haber percibido agresión y acoso por internet. Mientras que el 41,82% menciona haber recibido este trato en persona.

El estudio menciona que a medida que la exposición a la violencia incrementa; la ansiedad, depresión y síntomas psicosomáticos en las víctimas, es decir, los estudiantes, se incrementan también.

“Quienes sufren una agresión física, tienen dos veces mayor probabilidad de desarrollar indicadores de depresión. Quienes sufren de alguna agresión psicológica o son expuestos a agresiones sexuales y a entornos con bullying tienen tres veces mayor probabilidad de desarrollar indicadores de depresión”, se detalla.

Asimismo, los estudiantes que sufren de violencia física, psicológica y son expuestos a entornos violentos, tienen entre 44% a 73% más riesgo de desarrollar sintomatología vinculada a la ansiedad. La presencia de bullying y ciberbullying incrementan en dos veces más la probabilidad para el desarrollo de síntomas psicosomáticos.

Ante estas situaciones, el estudio considera importante asegurar la aplicación del protocolo de prevención, actuación y denuncia en casos de violencia física, psicológica y sexual en las unidades educativas, publicado desde 2019. Este documento especifica las responsabilidades y acciones preventivas que deben adoptar las autoridades educativas, el personal, y los padres, así como las rutas de actuación a seguir ante cualquier caso.

Se recomienda aplicar plenamente los Decretos Supremos 1302, del 1 de agosto de 2012, y 1320, del 8 de agosto de 2012, sobre la erradicación de la violencia, el maltrato y el abuso en las escuelas, y el enjuiciamiento de los autores de actos de violencia y discriminación en el sistema educativo.

APOYO

Asimismo, se considera importante instalar gabinetes psicológicos permanentes en todas las unidades educativas, con personal capacitado para brindar seguimiento, prevención, consejería y espacios de diálogo especializada a las niñas, niños y adolescentes afectados por violencia.

Estos espacios deben garantizar confidencialidad, acompañamiento y protocolos claros de acción ante cualquier tipo de maltrato, asegurando que la atención no sea solo ante la violencia, sino también preventiva y promotora de entornos seguros.

De manera complementaria, es necesario fortalecer las capacidades de las escuelas, incluyendo docentes, directivos y personal de apoyo, para identificar situaciones de violencia y realizar derivaciones correspondientes al Sistema. Esto puede acompañarse de apoyos constantes que permitan al personal gestionar sus propias emociones, evitando reproducir conductas violentas.

ESTRATEGIAS

Se requiere generar estrategias de promoción y prevención del ciberbullying. Se sugiere articular esfuerzos entre las escuelas, las familias y las entidades de prevención. Así, se busca identificar las violencias digitales que muchas veces se minimizan y normalizan.

El trabajo también debe involucrar a las niñas, niños y adolescentes. Medidas como defensores estudiantiles permiten que la formación y lucha contra la violencia les permita articularse.

En Bolivia, las denuncias por violencia física y psicológica de maestros a estudiantes se rigen bajo estrictos protocolos del Ministerio de Educación y normativas de protección a menores.

Los casos de agresión física implican la suspensión inmediata del docente, mientras que el maltrato psicológico conlleva sanciones administrativas y procesos legales.

La investigación concluye que la violencia contra la niñez no constituye un fenómeno aislado. Es una realidad que se manifiesta de manera simultánea en los entornos familiar, educativo, digital, económico y social. Además, advierte que muchas de estas expresiones permanecen normalizadas o invisibilizadas, lo que dificulta su identificación y atención oportuna.

Los resultados de “Los rostros de la violencia en Bolivia” representan así una advertencia sobre una problemática que afecta a miles de familias bolivianas. Y, al mismo tiempo, un llamado urgente a transformar la evidencia en acciones concretas para proteger a la niñez y adolescencia del país.

En el trabajo también participaron Save the Children, el Instituto de Ciencias del Comportamiento de la Universidad Católica Boliviana y la Alianza Joining Forces. El objetivo fue analizar la situación de protección de niñas, niños y adolescentes frente a la violencia y aportar información para fortalecer las respuestas institucionales.

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