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Expertos reclaman perspectiva de género en patología dual ante la elevada prevalencia de trauma, que afecta al 80% de las pacientes

Jorge Pastor Arrizabalo
Entre el 50% y el 80% de las mujeres con patología dual presenta antecedentes de abuso sexual infantil, violencia física, violencia de pareja o negligencia emocional. Esto evidencia que los trastornos mentales y las adicciones en mujeres requieren incorporar la perspectiva de género tanto al diagnóstico como al tratamiento.

Este ha sido uno de los mensajes más destacados de la jornada R-Conecta, organizada este miércoles por San Juan de Dios en Madrid, bajo el título Patología dual en la mujer: enfermedad mental y adicciones desde una perspectiva de género.

El Dr. Álvaro Pico, director médico de San Juan de Dios Ciempozuelos y del Hospital Nuestra Señora de la Paz, ha señalado durante el encuentro que «la forma de aproximación al consumo de sustancias en las mujeres suele ser diferente». Mientras ellos consumen más alcohol o drogas, ellas registran tasas más elevadas de consumo de benzodiacepinas. Además, las mujeres suelen iniciar el consumo más tarde, pero progresan con mayor rapidez hacia la dependencia y desarrollan antes complicaciones físicas, psicológicas y sociales.

El Dr. Álvaro Pico ha señalado durante el encuentro que «la forma de aproximación al consumo de sustancias en las mujeres suele ser diferente»

Asimismo, ha agregado que «las mujeres con patología dual tienen unas altísimas tasas de presencia de violencia y de traumas, tanto en la infancia como a lo largo del proceso vital, que condicionan la evolución de los trastornos». Por ello, ha defendido que incorporar la perspectiva de género es fundamental en el ámbito de la salud mental.

El Dr. Pablo Vegas, vicepresidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), ha señalado que la investigación tradicional sobre adicciones se ha construido a partir de estudios en hombres, lo que condicionó la comprensión de estos trastornos durante décadas. «Cuando empezamos a estudiar con población femenina observamos que muchas de estas trayectorias de consumo estaban relacionadas con el trauma, la ansiedad, la depresión o la violencia».

Estas diferencias también provocan que muchas mujeres lleguen más tarde a los recursos especializados, cuando la enfermedad ya presenta una mayor gravedad clínica y social. El estigma, la culpa y la dificultad para reconocer el problema o pedir ayuda contribuyen a retrasar el acceso al tratamiento.

Dr. Pablo Vegas: «Cuando empezamos a estudiar población femenina observamos que muchas de estas trayectorias de consumo estaban relacionadas con el trauma, la ansiedad, la depresión, la violencia»

Al respecto, Beatriz Mesías, subdirectora general de Adicciones del Instituto de Adicciones Madrid Salud, ha destacado que la exigencia que afrontan las mujeres a nivel social es mayor a la que afrontan los hombres: «Las mujeres probablemente tenemos que ser mucho más responsables y mucho más entregadas. Esto hace que cuando una mujer consume una sustancia esté más penalizada y aún más cuando desarrolla una adicción».

En esta línea, ha explicado que «cuando las mujeres desarrollan una adicción sienten bastante culpa, bastante vergüenza, están poco apoyadas por la sociedad y por la familia y tienen muchísima dificultad en acceder a los centros de atención a las adicciones. Normalmente acceden a un centro de salud mental o a los centros de atención primaria, con una sintomatología difusa». Por ello, la subdirectora general ha incidido en la necesidad de incorporar la detección de violencia de género en la atención a las adicciones.

Beatriz Mesías: «Cuando las mujeres desarrollan una adicción sienten bastante culpa, vergüenza, están poco apoyadas por la familia y tienen muchísima dificultad en acceder a los centros de atención a las adicciones»

Además de adaptar el diagnóstico, han reclamado recursos específicos para las mujeres. Entre las medidas que han propuesto figuran la creación de espacios seguros, grupos terapéuticos exclusivos para mujeres, recursos residenciales no mixtos y dispositivos que permitan compatibilizar los tratamientos con la maternidad.

Al respecto, el Dr. Pico ha señalado que las mujeres tienen «una tasa de retención más de diez puntos respecto a la media de los hombres» cuando acceden a recursos especializados y adaptados a sus necesidades, lo que demuestra la eficacia de abordar la patología dual con perspectiva de género.

Rocío Rodríguez, representante de la Asociación Estatal de Patología Dual (Asepadual), ha resaltado que muchas mujeres sufren un «triple estigma»: por la adicción, por el trastorno mental y por no ajustarse a los roles tradicionales de género. «A los hombres se les trata como un enfermo y se les intenta quitar responsabilidad, eso no sucede con las mujeres».

Por su parte, Yolanda Valero, coordinadora del Área de Atención Familiar de la Plataforma Madrileña de Entidades para la Asistencia a la Persona Adicta y su Familia (Fermad), ha defendido que la planificación de los recursos debe incorporar la perspectiva de género desde el inicio. «No debemos centrarnos solamente en el diagnóstico, sino en todas las circunstancias que rodean a estas mujeres».

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