El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, afirmó que la decisión de entregar al narcotraficante Sebastián Marset a agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés) y trasladarlo a Estados Unidos respondió a la fragilidad del sistema penitenciario boliviano.
Durante una conferencia de prensa, la autoridad explicó que mantener al capo del narcotráfico en una cárcel del país representaba un alto riesgo para la seguridad. Señaló que, de haber sido recluido en recintos como Palma Sola, El Abra o Chonchocoro, se habrían generado hechos de violencia dentro de los penales.
Sebastián Marset
“Se lo ha expulsado de manera inmediata porque nuestro sistema penitenciario es muy frágil. Marset detenido en uno de estos recintos hubiese producido muchos asesinatos y crímenes”, sostuvo la autoridad.
Oviedo también explicó que sobre Marset pesaba una orden internacional de captura con notificación roja de la Interpol, lo que permitió ejecutar su expulsión bajo procedimientos legales y administrativos.
El operativo de captura fue realizado por unidades especializadas de la Policía Boliviana en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Según la autoridad, la acción fue rápida y sin víctimas, tras una operación coordinada que permitió ubicar al narcotraficante en una vivienda de lujo.
DEA
Tras su detención, Marset fue trasladado inmediatamente al aeropuerto internacional de Aeropuerto Internacional Viru Viru, desde donde fue entregado a agentes de la DEA y posteriormente sacado del país.
El ministro destacó que la decisión se tomó cumpliendo la normativa vigente y en coordinación con instancias de migración e Interpol, con el objetivo de evitar riesgos dentro del sistema penitenciario boliviano y garantizar que el narcotraficante enfrente procesos judiciales en el exterior


