El Gobierno puso en marcha el «Plan Frontera 2.0» con el despliegue de 230 efectivos policiales destinados a reforzar las labores de interdicción y patrullaje en el departamento de Santa Cruz. La iniciativa apunta a frenar el avance del crimen organizado, el sicariato y las redes del narcotráfico en zonas fronterizas y urbanas.
Durante el acto, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, ratificó las acciones operativas previas y advirtió a las instancias judiciales y fiscales.
“Esta gestión ha detenido y expulsado a uno de los dos narcotraficantes más grandes del mundo: el señor Marset. Esta gestión ha desestructurado una organización criminal que se apoderó de la Fiscalía General del Estado desde donde se dirigían abusos, extorsión y narcotráfico. No vamos a parar, este es un mensaje claro para jueces y fiscales”, afirmó.
El funcionario puso énfasis en el cambio delictivo que enfrentó el país en las últimas dos décadas y delineó el objetivo central del plan. “Bolivia, hace 20 años, no había sicariatos, no teníamos organizaciones narcoterroristas. El plan es devolver a Bolivia entera la tranquilidad. Los bolivianos somos gente buena y tenemos que erradicar el narcoterrorismo”.
Asimismo, Oviedo destacó al personal que engrosa las filas del orden en la región cruceña.
“Felicitar a los 230 hombres que se incorporan al departamento de Santa Cruz, que han venido voluntariamente. Gente joven y con experiencia profesional”, añadió.
Por su parte, el comandante general de la Policía Boliviana, Adrián Álvarez, garantizó una presencia sostenida y rotativa de las fuerzas del orden.
“Cada 45 días un nuevo contingente que refuerce con mayor presencia de policías la seguridad ciudadana. Hemos asumido un compromiso: vamos a luchar contra el crimen organizado, vamos a tomar el control que nunca se ha perdido”, indicó.
