El presidente Rodrigo Paz promulgó este martes el Decreto Supremo 5644, que autoriza de manera excepcional a personas naturales, empresas privadas y entidades públicas a importar diésel y gasolina para consumo propio o para su comercialización en el mercado interno, como parte de las medidas para enfrentar la crisis de abastecimiento de combustibles.
La norma establece que los carburantes importados podrán venderse en estaciones de servicio y otros puntos autorizados, pero sin subvención estatal, por lo que sus precios serán determinados por las condiciones del mercado.
Combustibles
Para acceder a este régimen, los importadores deberán obtener autorizaciones previas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que regulará los aspectos técnicos y comerciales de la actividad, y del Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas, encargado del control del ingreso de los combustibles al país.
El decreto también incorpora restricciones para evitar que los carburantes importados se mezclen con los combustibles subvencionados distribuidos por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Importación
El artículo 12 prohíbe expresamente que las estaciones de servicio o los puestos de venta trasvasen, combinen o realicen cualquier tipo de mezcla entre los combustibles importados y los comercializados por la empresa estatal. La única excepción prevista permite la incorporación de aditivos de origen vegetal producidos en Bolivia.
La disposición además regula la comercialización de grandes volúmenes de combustible. Cuando las ventas sean iguales o superiores a 5.000 litros, estas deberán realizarse directamente desde plantas de almacenamiento —propias o alquiladas— o desde refinerías hacia consumidores finales, estaciones de servicio o puestos de venta, de acuerdo con la reglamentación que emitirá la ANH.
Comercialización
La promulgación del decreto se produce poco más de una semana después de la declaratoria del estado de excepción y del levantamiento progresivo de los bloqueos de carreteras que se prolongaron por más de 50 días. Aunque el Gobierno asegura que incrementó el despacho de gasolina y diésel, las filas en las estaciones de servicio continúan, aunque con una tendencia a disminuir.
La medida retoma un mecanismo similar al aplicado en noviembre de 2024 durante la gestión del expresidente Luis Arce. En esa oportunidad, el Gobierno también autorizó por un año la importación y comercialización privada de diésel y gasolina, atendiendo la demanda de sectores productivos y del transporte, aunque la iniciativa no logró resolver los problemas de abastecimiento.
