Indicadores, protocolos y datos en tiempo real, “la columna vertebral de la calidad asistencial”

Pablo Malo Segura
Ana Fernández Agüero (fotografías)
La calidad asistencial no puede entenderse sin la medición de resultados. Es necesario disponer de datos fiables y comparables para mejorar los procesos clínicos. Esta ha sido una de las principales conclusiones de una mesa de expertos, organizada por iSanidad en colaboración con el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), centrada en la XI edición del estudio RESA Indicadores de resultados sanitarios en la sanidad privada.

Ángel de Benito (Fundación IDIS).

Ángel de Benito, médico y director de Operaciones de la Fundación IDIS, resalta que el trabajo conjunto de las entidades participantes ha permitido homogeneizar indicadores, estandarizar metodologías y presentar resultados cada vez más amplios y sólidos. “Los protocolos, el esfuerzo de los profesionales y la implicación de las organizaciones hacen posible que hoy estemos en niveles de excelencia”, afirma.

Sonia Gutiérrez: “Conocer indicadores como la estancia media, la tasa de reingresos, la eficacia y eficiencia quirúrgica o las complicaciones nos proporciona herramientas objetivas para actuar”

“La medición de resultados es la columna vertebral de la calidad asistencial”, asevera Sonia Gutiérrez, directora de Gobierno Clínico y Docencia de Sanitas Hospitales y vicepresidenta de la Fundación de Investigación de Sanitas Hospitales, ya que permite a los centros saber con precisión dónde se encuentran y establecer comparaciones para mejorar. “Conocer indicadores como la estancia media, la tasa de reingresos, la eficacia y eficiencia quirúrgica o las complicaciones nos proporciona herramientas objetivas para actuar”, precisa.

En Sanitas la medición de resultados está totalmente integrada en la gestión diaria. “Esto nos permite implementar cambios, homogeneizar protocolos y reducir la variabilidad clínica entre hospitales”, afirma. La organización trabaja con protocolos homogéneos y acreditaciones internacionales como la de la Joint Commission International, considerada uno de los estándares más exigentes del mundo en seguridad del paciente.

Elena Seral (San Juan de Dios España).

Por su parte, Elena Seral, médico preventivista y subdirectora asistencial de la Unidad Territorial III en San Juan de Dios España, ha resaltado que la medición de resultados es la evidencia objetiva del funcionamiento real de los procesos. “La calidad consiste en transformar esos datos en información útil para rediseñar, mejorar, volver a medir y seguir avanzando”, asegura.

Elena Seral: “La calidad consiste en transformar esos datos en información útil para rediseñar, mejorar, volver a medir y seguir avanzando”

Datos en tiempo real y digitalización

La transformación digital ha permitido que muchos centros dispongan hoy de cuadros de mando y sistemas predictivos que facilitan decisiones prácticamente inmediatas. Elena Seral destaca que “la implantación de cuadros de mando en tiempo real ha permitido reducir la demora en la toma de decisiones y mejorar la calidad y seguridad de la atención”. Además, al tomar decisiones a partir de datos, enfatiza en la importancia de garantizar la robustez y la calidad de los mismos.

Al respecto, Ángel de Benito pone en valor el “enorme esfuerzo” que realizan los centros para implicar a los profesionales en la recogida de datos. “Uno de los elementos fundamentales es que estén involucrados en el diseño y la participación. Gracias a ello, el estudio RESA ofrece datos cada vez más fiables”.

Sonia Gutiérrez (Sanitas Hospitales).

En esta línea, Sonia Gutiérrez indica que la prioridad de las instituciones debe ser no añadir carga burocrática a los profesionales. Para ello, en Sanitas desarrollan sistemas de codificación del lenguaje natural en consultas que permiten elaborar un informe que posteriormente sea validado por el profesional. “Queremos que el profesional pueda mirar a los ojos al paciente y lo escuche”, resalta. Asimismo, detalla que tanto en consultas como en urgencias han apostado por modelos predictivos de tiempo de espera.

Registrar resultados “a pie de cama”, disponer de las mediciones directas desde un aparato o poder acceder directamente a la historia clínica suponen avances muy relevantes. “Toda la transformación digital y la innovación ha supuesto un salto cualitativo muy importante para los profesionales sanitarios desde el punto de vista de la seguridad, calidad y experiencia”, comenta Elena Seral.

Indicadores clave y propuestas

El director de Operaciones de la Fundación IDIS, subraya que uno de los aspectos más relevantes del estudio RESA son los tiempos de espera, que califica como “realmente espectaculares” si se comparan con otros ámbitos de la sanidad. Así, señala que, en urgencias, el paciente pasa el primer filtro en apenas seis minutos y es atendido por el servicio médico en una media de 18 minutos. A ello se suma que la primera cita con el especialista se sitúa en 14 días y una cirugía programada en torno a los 15 días.

Además, Ángel De Benito señala que la estancia media hospitalaria es de 2,8 días y que los reingresos tras el alta se sitúan en torno al 5%, lo que, según explica, indica que “se da de alta correctamente” incluso en cirugías o procesos médicos complejos. También pone en valor que el 90% de los servicios cuenten con acreditaciones y remarcó la importancia de los elementos de seguridad, como el control de infecciones o el uso de checklist, que reflejan “un nivel de calidad muy serio”. Respecto a los pacientes crónicos, recordó que, aunque ingresan más y presentan pluripatologías, su estancia media es de unos cinco días y reingresan menos del 7%, lo que “demuestra un buen manejo clínico y un seguimiento eficaz tras el alta”.

En urgencias, el paciente pasa el primer filtro en apenas seis minutos y es atendido por el servicio médico en una media de 18 minutos

Entre las propuestas para incorporar al estudio RESA, subraya que le gustaría poder llegar a publicar los resultados por centro, e incluso por servicio, para saber “quién hace las cosas mejor y peor” y así fomentar la mejora continua. Asimismo, señala que para el año que viene les gustaría proponer incorporar el indicador de mortalidad esperable, que permitiría comparar los resultados reales con los esperados en función de las características del paciente y del procedimiento. Este indicador, ya testado de forma interna, comenta que ya es habitual en otros países.

Elena Seral propone medir PROMs (Patient-Reported Outcome Measures) y PREMs (Patient-Reported Experience Measures), sostenibilidad y huella de carbono, analizar procesos completos y no solo episodios aislados, o registrar el uso de servicios digitales y telemedicina. Por su parte, Sonia Gutiérrez, identifica como los indicadores más relevantes aquellos que tienen que ver con la seguridad del paciente, mortalidad ajustada, reingresos, complicaciones o resolución asistencial. También coincide en trabajar más en la sostenibilidad y eficiencia energética. “Somos un sector muy contaminante y sería positivo que fuéramos transparentes con respecto a los esfuerzos que cada uno estamos haciendo”.

Ángel de Benito: «La transparencia es un ejercicio fundamental para todo el sector privado”

Procesos para mejorar la calidad asistencial

En San Juan de Dios España, la medición de la calidad asistencial se traduce en mejoras concretas a través de un modelo común de gestión por procesos, adaptado a la realidad de cada centro y con un marcado enfoque en la humanización de la atención.

Así lo explica Seral, mencionando iniciativas como la identificación y difusión de buenas prácticas entre hospitales, el desarrollo de proyectos de hospitalidad y acompañamiento en momentos especialmente sensibles (como el final de la vida o el duelo), así como la obtención de acreditaciones de calidad y medioambientales, entre ellas QH y FQM. “Garantizar la calidad técnica es imprescindible, pero también lo es introducir la humanización y cambiar la cultura institucional hacia modelos más empáticos”, remarca.

En Sanitas Hospitales, el foco está puesto en la gobernanza del dato como palanca clave para reducir la variabilidad clínica y reforzar la seguridad del paciente. Según precisa Gutiérrez, la implantación de sistemas sólidos de análisis y reporte ha permitido impulsar programas de cirugía segura, prevenir de forma sistemática errores e incidentes y avanzar en acreditaciones como PROA o Bacteriemia Cero.

En este sentido, remarca que la profesionalización del reporte de incidentes no solo facilita la corrección de fallos, sino que también incrementa la transparencia y la confianza del paciente: “Lo que no se conoce no se puede corregir”, expone. Ángel de Benito concluye enfatizando en que “la transparencia es un ejercicio fundamental para todo el sector privado”.

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