G.M.C.
Fotografía y vídeo: Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero
La nueva legislación que prepara el Ministerio de Sanidad en materia de medicamentos y su evaluación incorporan la voz del paciente en el proceso de revisión para que pasen a formar parte de la prestación sanitaria y buscan que el valor social que las innovaciones terapéuticas puedan aportar, más allá de su eficacia clínica, y se tenga en cuentan en la toma de decisiones de precio y financiación. Al menos, son objetivos que tanto el Ministerio de Sanidad como los actores implicados han puesto sobre la mesa.
Pacientes, compañías farmacéuticas innovadoras y clínicos llevan tiempo señalando que prima el precio por encima de lo que puede aportar una innovación terapéutica ya no solo en los aspectos clínicos, sino sociales y económicos a largo plazo.
«Mientras no incorporemos ese valor social a la evaluación de medicamentos estaremos hablando de la innovación como un coste, pero en el momento en que lo hagamos, empezaremos a ver que realmente esa innovación es una inversión». Es la visión de Santiago Lozano, director de la Unidad de Negocio de Neuropsiquiatría de la compañía farmacéutica Lundbeck y uno de los participantes en la mesa redonda Nuevas perspectivas, viejos obstáculos: los stakeholders del cambio celebrada durante la presentación del informe Ciclos Communis organizada por iSanidad en el Senado.
Santiago Lozano: «Mientras no incorporemos ese valor social a la evaluación de medicamentos estaremos hablando de la innovación como un coste»
Determinar cuál es ese valor social pasa, en su opinión, por tener en cuenta la carga de la enfermedad que va a tratar, aspectos como los días de hospitalización que genera la patología y la calidad de vida y funcionalidad de los pacientes. Pero suma, además, otras métricas a medir, como «los días de absentismo laboral que produce la enfermedad» o el impacto que supone una patología crónica que no permite al paciente reincorporarse al mundo laboral e incluso le deja en situación de dependencia. Son parámetros que el directivo de Lundbeck añadiría a los datos de efectividad y otros aspectos clínicos que aporta una innovación terapéutica.


“Deberíamos tener criterios transparentes”, reflexionó María Perelló, directora médica de Oncología de Daiichi Sankyo. Determinar los parámetros que se van a medir y que «involucren todas las dimensiones que afecten a los pacientes», además de los criterios farmacoeconómicos, para priorizar los medicamentos es para la directiva de Daiichi una de las claves para mejorar la evaluación de innovaciones terapéuticas.
María Perelló cree que «deberíamos tener criterios transparentes» para priorizar los medicamentos que «involucren todas las dimensiones que afectan a los pacientes»
Esta mejora se completarían con el desarrollo de «vías rápidas» de evaluación para medicamentos «con alto valor terapéutico» como ya ocurre en China o Estados Unidos, y con modelos para el análisis de datos en vida real «mucho más adaptativos» que permitan «seguir con una evaluación continua para poder ver si la financiación es correcta o no».


Desde la visión de José Nieves, consejero delegado de la Agencia de Contratación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, la financiación de la innovación implica «un claro concepto de inversión y no de gasto sanitario» por los efectos que produce en la salud y en la economía. «La recuperación de la salud de las personas es en sí mismo un valor social», reflexionó, ya que la prevención y la atención a la salud «es la esencia del sistema sanitario». Pero, a su vez, «tiene unos efectos económicos positivos» que implican muchos ámbitos, incluida la investigación y el desarrollo de la ciencia y la industria. «En el ámbito farmacéutico y de investigación este país es puntero y esto produce riqueza», apunto.
José Nieves: «La recuperación de la salud de las personas es en sí mismo un valor social» que también tiene «efectos económicos positivos»
Formalizar la participación de los pacientes
Las organizaciones de pacientes llevan años ganando relevancia en la toma de decisiones sanitarias, pero su participación en la evaluación de medicamentos se garantiza en el Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias que prepara Sanidad y que lleva más de un año de retraso. La evaluación de innovaciones farmacológicas es solo un ámbito de los muchos en los que las asociaciones quieren tener voz y voto. Consideran que la futura Ley de Organizaciones de Pacientes, cuyo anteproyecto salió a consulta pública previa el pasado mes de septiembre, «es una garantía que genera estabilidad» sobre su papel.


Así lo aseguró Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes, en su participación con el resto de los ponentes de la mesa redonda. Aunque confiaban que ya habría una primera propuesta de texto a finales de 2025 «que no acaba de llegar», apuntó, también apeló al «optimismo» en que la ley pueda salir adelante en una legislatura compleja. Para Lorenzo, el texto legislativo vendrá a otorgar «un reconocimiento explícito» a una colaboración con las administraciones sanitarias «codo con codo y de forma muy estandarizada» que, sin embargo, ahora depende de «la buena voluntad de los gestores y de las instituciones que nos invitaban a colaborar».
Para Andoni Lorenzo la Ley de Organizaciones de Pacientes dará «un reconocimiento explícito» a la colaboración que mantienen con las administraciones sanitarias
Además de garantizar la regulación jurídica, estas organizaciones esperan que la ley aborde dos aspectos que consideran fundamentales. «Por el papel que representamos en la sociedad y en el ámbito sanitario y social necesitamos financiación pública, que no nos llega», apuntó el representante de los pacientes. En segundo lugar, permitirá la formalización de un registro de asociaciones de pacientes al que cualquier persona «pueda acceder y encontrar la asociación específica para una patología concreta en su ciudad». Lorenzo destacó lo vanguardista de este proyecto legislativo, apuntando que «si llega a buen puerto, vamos a ser la envidia del resto de Europa».


