El encuentro entre los presidentes de Bolivia y Chile dio paso a una agenda de cooperación en comercio, minería, energía, conectividad y seguridad fronteriza, sin resolver las diferencias históricas.
El encuentro entre los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Chile, José Antonio Kast, abre la puerta a una nueva etapa de relaciones bilaterales, con acuerdos y compromisos en comercio, minería, energía, conectividad y seguridad fronteriza.
La reunión se desarrolló ayer en La Paz, durante una visita oficial que busca fortalecer el diálogo entre ambos países después de décadas de distanciamiento diplomático.
La visita de Kast, de 12 horas, tiene significado histórico, pues constituye la primera de un mandatario chileno a Bolivia desde agosto de 1955, cuando llegó el expresidente Carlos Ibáñez del Campo.
Además, ambos países mantienen relaciones diplomáticas sin representación de embajadores desde 1978, aunque conservaron canales consulares y mecanismos de cooperación en distintas áreas.
Uno de los principales compromisos está relacionado con la modernización del Acuerdo de Complementación Económica N.º 22 (ACE 22), vigente como marco de intercambio comercial.
Para ese propósito, los gobiernos suscribieron los términos de referencia que permitirán iniciar el proceso de actualización del instrumento, con el objetivo de profundizar el comercio y las inversiones.
La negociación tiene una primera fase centrada en preferencias arancelarias, facilitación del comercio, reglas de origen y medidas sanitarias.
Una segunda etapa podría incorporar áreas como servicios, comercio electrónico, telecomunicaciones, compras públicas y cadenas de valor, siempre que exista acuerdo entre las partes.
El proceso busca ampliar las oportunidades comerciales y facilitar el intercambio de productos entre ambos mercados.
La cooperación minera constituye otro eje de la agenda. Los gobiernos firmaron un memorándum de entendimiento para promover el intercambio de información técnica y geocientífica, impulsar iniciativas conjuntas y facilitar la cooperación en exploración y geología.
El instrumento también contempla atraer inversiones, fortalecer la participación de proveedores y fomentar la transformación y comercialización de minerales.
El acuerdo incluye asuntos vinculados con minerales críticos, transferencia de tecnologías y reducción de impactos ambientales.
La intención es ampliar la colaboración en un sector estratégico para ambas economías, mediante el intercambio de conocimientos y la identificación de oportunidades de desarrollo productivo.
En conectividad, Bolivia y Chile suscribieron un memorándum para desarrollar un corredor bioceánico de fibra óptica. El proyecto plantea estudiar una ruta terrestre desde la región chilena de Arica y Parinacota hacia territorio boliviano, con posibles conexiones a redes que permitan ampliar la comunicación digital entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Los estudios deberán establecer el trazado, las condiciones de tránsito, los permisos fronterizos y los estándares técnicos necesarios. La iniciativa pretende fortalecer la infraestructura digital sudamericana y mejorar las posibilidades de conexión de Bolivia con redes internacionales de telecomunicaciones.
A ello se suma una declaración conjunta sobre integración energética, que permitirá avanzar en los estudios para una eventual interconexión eléctrica entre ambos países.
La agenda energética también incluye avances en el proyecto de reversión del oleoducto Sica Sica-Arica. Esta iniciativa apunta a reforzar las condiciones de abastecimiento de combustibles para Bolivia mediante el aprovechamiento de esa infraestructura. Los dos gobiernos, además, expresaron su voluntad de mejorar la integración física, portuaria y logística para facilitar el transporte de mercancías.
En ese marco, ratificaron el compromiso de facilitar el libre tránsito boliviano por territorio y puertos chilenos, conforme a los acuerdos vigentes. También acordaron fortalecer la coordinación en los pasos fronterizos de Chungará-Tambo Quemado y Colchane-Pisiga, con el propósito de contribuir al flujo del comercio exterior y mejorar la articulación entre las autoridades competentes.
La seguridad fronteriza fue otro de los puntos centrales de la reunión. Ambos mandatarios plantearon reforzar la coordinación policial y el intercambio de información para enfrentar el narcotráfico, la trata y el tráfico de personas, el contrabando, el robo de vehículos y otras actividades del crimen organizado.
Sobre el futuro de los vínculos diplomáticos, ambos gobiernos encomendaron al Mecanismo de Consultas Políticas trabajar en la normalización plena de las relaciones.
La agenda incluye también cooperación consular, migratoria, cultural, educativa, científica y técnica.
El desafío será convertir los acuerdos y las declaraciones en acciones concretas, mientras mantienen abiertos los canales de diálogo sobre sus diferencias históricas.
