Patricia Durán Carrasco
El síndrome del corazón roto, el burnout e incluso los cambios climáticos son algunos de los factores de riesgos que favorecen a la aparición de problemas cardiovasculares. La Dra. Ana Pastor, cardióloga en HM Cinac, analiza en esta entrevista las diferencias existentes entre hombres y mujeres en relación al diagnóstico y a la presentación clínica de la patología; además de explicar cómo las tecnologías de monitorización domésticas pueden ayudar a detectar un problema cardiaco.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo que influyen en la salud cardiovascular y cuáles están creciendo más en los últimos años? ¿Está cambiando el perfil de paciente que presenta eventos cardíacos?
Los factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular siguen siendo el tabaquismo y los factores de riesgo clásicos, como la hipertensión, la diabetes y las cifras elevadas de colesterol. Sin embargo, en los últimos años hemos observado un aumento muy significativo en la prevalencia de obesidad, sedentarismo y estrés crónico, tres factores cada vez mas presentes en nuestra sociedad y que sabemos tienen un impacto muy importante en el riesgo cardiovascular, situándose incluso por delante del tabaquismo en algunos estudios.
“Las enfermedades cardiovasculares presentan diferencias relevantes entre hombres y mujeres en cuanto a los factores de riesgo, las características de la enfermedad y la forma de presentación clínica”
El perfil actual de los pacientes con eventos cardiovasculares tiende a una edad de presentación más temprana, con una mayor carga de obesidad y estrés que en varias décadas atrás.
¿Qué diferencias existen entre hombres y mujeres cuando se sufre una patología cardiovascular? ¿Cuáles son los motivos por los que se diagnostica más tarde en ellas?
Las enfermedades cardiovasculares presentan diferencias relevantes entre hombres y mujeres en cuanto a los factores de riesgo, las características de la enfermedad y la forma de presentación clínica. En primer lugar, existen diferencias en el perfil de riesgo. Estudios recientes han permitido identificar factores de riesgo específicos de las mujeres, como las complicaciones del embarazo (preeclampsia, diabetes gestacional o abortos de repetición), el síndrome de ovario poliquístico y la menopausia prematura. Estos factores deben tenerse en cuenta al evaluar el riesgo cardiovascular en la población femenina.


Asimismo, se observan diferencias en los tipos de patología cardiovascular más frecuentes. Las mujeres presentan una mayor prevalencia de enfermedad coronaria no obstructiva y de disfunción microvascular, así como de insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada. Por el contrario, en los varones es más frecuente la enfermedad coronaria obstructiva y la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida.
“El perfil actual de los pacientes tiende a una edad de presentación más temprana, con una mayor carga de obesidad y estrés que en varias décadas atrás”
Por último, también existen diferencias en la presentación clínica. Las mujeres suelen manifestar síntomas más atípicos, como disnea, dolor epigástrico o fatiga, mientras que los varones presentan con mayor frecuencia el síntoma clásico de dolor torácico. Esta presentación menos típica, junto con una menor percepción del riesgo cardiovascular por parte de las mujeres, puede contribuir a retrasos en la búsqueda de atención médica y, en consecuencia, a un diagnóstico más tardío y a un peor pronóstico.
¿De qué manera afectan fenómenos como el síndrome del corazón roto y el burnout a la salud cardiovascular? ¿Cuál es la incidencia que tienen en la población?
El síndrome del corazón roto y el burnout afectan la salud cardiovascular a través de mecanismos relacionados con el estrés, aunque difieren en su naturaleza: el primero se asocia a estrés agudo, mientras que el segundo se vincula con estrés crónico.
El síndrome del corazón roto, conocido médicamente como Miocardiopatía de Takotsubo, es una entidad clínica bien reconocida que se caracteriza por una disfunción transitoria del ventrículo izquierdo desencadenada por un episodio de estrés emocional o físico intenso. Afecta con mayor frecuencia a mujeres posmenopáusicas y suele presentarse con síntomas y hallazgos clínicos similares a los de un síndrome coronario agudo, aunque sin evidencia de obstrucción significativa en las arterias coronarias. Se estima que representa aproximadamente entre el 2% y el 3% de los casos inicialmente sospechosos de síndrome coronario agudo. Aunque en la mayoría de los pacientes la función ventricular se recupera, la mortalidad hospitalaria puede alcanzar entre el 4% y el 5%.
“El uso intensivo de tecnología y redes sociales se ha vinculado con un aumento del sedentarismo y hábitos alimentarios poco saludables, lo que contribuye a la obesidad y a la disfunción metabólica”
Por su parte, el síndrome de burnout es un síndrome ocupacional caracterizado por agotamiento emocional, fatiga física y desgaste cognitivo, consecuencia de la exposición prolongada al estrés laboral crónico. Este estado se asocia con alteraciones fisiológicas relevantes, como disfunción del eje hipotalámico‑hipofisario‑adrenal, desequilibrios en el sistema nervioso autónomo y aumento de procesos inflamatorios sistémicos. Diversos estudios han demostrado que el burnout se relaciona con una mayor prevalencia de hipertensión arterial y con un incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular estimado entre un 21% y un 27%.
En conjunto, estos fenómenos evidencian cómo tanto el estrés agudo como el crónico pueden tener un impacto significativo en el sistema cardiovascular, subrayando la importancia de abordar los factores psicosociales como parte integral de la prevención y el manejo de la enfermedad cardiovascular.
Las nuevas tecnologías permiten otra forma de relacionarse con el mundo. ¿El uso y la exposición constante en redes sociales pueden influir en el aumento de casos de problemas cardiovasculares?
La revolución tecnológica en la que estamos sumergidos también influye en la salud cardiovascular. El uso intensivo de tecnología y redes sociales se ha vinculado con un aumento del sedentarismo y hábitos alimentarios poco saludables, lo que contribuye a la obesidad y a la disfunción metabólica, ambos factores de riesgo cardiovascular relevantes. Además, el uso de redes sociales se asocia con mayores niveles de estrés y marcadores de inflamación crónica, como la proteína C reactiva, que se relaciona con mayor riesgo de eventos cardiovasculares.
“El síndrome del corazón roto y el burnout evidencian cómo tanto el estrés agudo como el crónico pueden tener un impacto significativo en el sistema cardiovascular”
No obstante, organizaciones científicas, como la American Heart Association, destacan que estas mismas herramientas, cuando se utilizan de forma adecuada, pueden desempeñar un papel positivo. Las plataformas digitales y las aplicaciones de salud pueden facilitar la educación sanitaria, el seguimiento de la actividad física y la promoción de hábitos de vida cardiosaludables.
¿Cómo están ayudando a los profesionales los dispositivos domésticos, como relojes inteligentes, a la prevención y el seguimiento de los pacientes de riesgo? ¿Cree que puede generar, en ocasiones, falsas alarmas? ¿Contribuyen a que la población siga hábitos más saludables?
Los dispositivos domésticos de monitorización, como los relojes inteligentes capaces de registrar un electrocardiograma, están ampliando las posibilidades de detección precoz y seguimiento de alteraciones cardiovasculares en la vida cotidiana. Estos dispositivos permiten identificar de forma temprana irregularidades del ritmo cardíaco que pueden orientar hacia el diagnóstico de arritmias, especialmente de fibrilación auricular, lo que facilita que los pacientes consulten antes con un profesional sanitario y se inicie una evaluación clínica más completa.
No obstante, es importante subrayar que la información proporcionada por estos dispositivos debe interpretarse siempre en un contexto clínico y con validación médica, ya que no sustituyen al diagnóstico realizado por un profesional. En algunos casos pueden generar falsas alarmas o registros imprecisos, lo que puede provocar preocupación innecesaria o consultas médicas adicionales.
“Las olas de calor y de frío se asocian con un aumento de la mortalidad y morbilidad cardiovascular”
En cuanto a la adopción de hábitos más saludables, la evidencia sugiere que los relojes inteligentes pueden contribuir a mejorar el estilo de vida de la población, especialmente al fomentar la actividad física, el control del sueño o el seguimiento de parámetros de salud. Su impacto es mayor cuando se integran en programas estructurados de cambio de comportamiento y se acompañan de estrategias de motivación, como incentivos sociales y retroalimentación personalizada.
En los últimos años se están viviendo episodios climáticos extremos. ¿Cómo afectan las olas de calor y de frío al corazón? ¿Se ha visto un incremento de las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca? ¿Cómo podría la población prevenir el impacto de fenómenos climatológicos extremos?
Las olas de calor y de frío se asocian con un aumento de la mortalidad y morbilidad cardiovascular. Ambos extremos de temperatura pueden incrementar las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, infarto agudo de miocardio, arritmias y accidente cerebrovascular, especialmente en personas mayores o con enfermedades cardiovasculares previas.
El calor favorece la deshidratación y la vasodilatación, lo que puede provocar hipotensión y descompensaciones, mientras que el frío aumenta la vasoconstricción y la presión arterial, elevando la demanda de oxígeno del corazón. Ambos mecanismos pueden desencadenar eventos cardiovasculares. Para reducir el riesgo, se recomienda mantener una buena hidratación, evitar la exposición prolongada a temperaturas extremas, seguir las alertas de salud pública y prestar especial atención a las personas más vulnerables, como pacientes con enfermedades cardíacas o adultos mayores.
“Las plataformas digitales y las aplicaciones de salud pueden facilitar la educación sanitaria, el seguimiento de la actividad física y la promoción de hábitos de vida cardiosaludables”
¿Qué avances recientes en cardiología cree que tendrán más impacto en la prevención en los próximos años?
En los próximos años, el uso de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al análisis de grandes volúmenes de datos biomédicos permitirá integrar información procedente de múltiples fuentes, como la predisposición genética individual mediante polygenic risk scores, biomarcadores sanguíneos y parámetros derivados de técnicas avanzadas de imagen cardiovascular.
Este enfoque multimodal facilitará la identificación muy precoz de individuos con alto riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, incluso antes de la aparición de manifestaciones clínicas o de alteraciones estructurales evidentes. En este contexto, la cardiología preventiva evolucionará hacia un modelo de medicina de precisión, en el que las estrategias de intervención (tanto farmacológicas como basadas en cambios en el estilo de vida) podrán aplicarse de forma más temprana y personalizada, con el objetivo de prevenir o retrasar significativamente el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.


