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La coexistencia de insomnio y apnea del sueño aumenta hasta un 71% el riesgo de mortalidad

Redacción
Entre un 9% y un 12% de la población adulta padecen un trastorno llamado Comisa (Co-morbid Insomnia and Sleep Apnea, por sus siglas en inglés) en el que los pacientes padecen tanto insomnio como apnea obstructiva del sueño (AOS). Así lo indican varios estudios, como el de Sleep Medicine, publicado en la revista Science Direct y que cuenta con datos de prevalencia en Suiza, India y Benín.

Además, tres investigaciones realizadas en amplias cohortes de Estados Unidos y publicadas en European Respiratory Journal, Nature and Science of Sleep y Journal of Sleep Research concluyen que las personas con este trastorno presentan un aumento del riesgo de mortalidad de entre el 47% y el 71% en comparación con quienes no padecen estos trastornos del sueño.

Se ha puesto de manifiesto en la ponencia Comisa: el abordaje clínico de la coexistencia del insomnio y la apnea del sueño, presentada por la Dra. Guadalupe Silveira, neumóloga del Hospital del Mar, de Barcelona, en la XLIII Diada Neumológica, celebrada del 16 al 18 de abril en Sabadell (Barcelona).

Durante la ponencia, se advirtió de déficits y retrasos en el abordaje del insomnio y de comisa en Cataluña y en el resto del país. Esta situación ha favorecido una elevada prescripción de hipnóticos frente a la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, considerada el tratamiento de primera línea por la Guía Europea del Insomnio y diversas sociedades científicas internacionales.

La Dra. Silvela ha explicado que la falta de visión conjunta de ambas patologías «ha favorecido el infradiagnóstico de comisa y ha retrasado la aplicación del tratamiento recomendado para este trastorno»

La Dra. Silveira, ha señalado que «las unidades de sueño han estado centradas en el abordaje de la apnea, mientras que el insomnio ha recibido una menor atención». Esta falta de visión conjunta de ambas patologías, según ha indicado, «ha favorecido el infradiagnóstico de comisa y ha retrasado la aplicación del tratamiento recomendado para este trastorno».

Respecto al tratamiento, ha destacado que «en la comunidad científica nadie duda de que la terapia cognitivo-conductual es el mejor tratamiento para el insomnio». Sin embargo, ha advertido de que este abordaje solo se aplica en unos pocos hospitales de alta complejidad, cuando debería estar disponible desde la atención primaria.

La relación entre ambas patologías es directa, ya que se potencian mutuamente, como ha explicado la Dra. Silvela: «La apnea provoca microdespertares continuos durante la noche, lo que favorece el desarrollo de insomnio, mientras que el sueño fragmentado y superficial característico del insomnio puede facilitar la aparición o el empeoramiento de las apneas».

«En la comunidad científica nadie duda de que la terapia cognitivo-conductual es el mejor tratamiento para el insomnio», ha destacado la Dra. Silveira

El estudio publicado en Journal of Clinical Sleep Medicine ha demostrado, además, que padecer comisa aumenta hasta cuatro veces el riesgo de desarrollar hipertensión arterial respecto a las personas que no sufren trastornos del sueño. Y eso se agrava cuando el insomnio se asocia con un descanso inferior a las seis horas.

Desde la Societat Catalana de Pneumología (Socap) han destacado que esta combinación es la forma más grave de insomnio y los resultados apoyan la necesidad de evaluar no solo la apnea obstructiva del sueño, sino también la duración real del sueño para mejorar el diagnóstico y tratamiento del comisa.

Tratamiento para estas patologías

En cuanto al tratamiento, los estudios publicados en Journal of Clinical Sleep Medicine y en European Respiratory Journal han demostrado que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio puede reducir entre un 15% y un 22% la gravedad de la apnea obstructiva del sueño.

Para este trastorno, el tratamiento habitual es la CPAP, un dispositivo que administra aire a presión para evitar el colapso de la vía aérea durante la noche. Sin embargo, los pacientes con insomnio asociado presentan con frecuencia una menor adherencia a este tratamiento.

Por ello, los neumólogos reclaman un abordaje multidisciplinar que incluya a especialistas en neumología, profesionales formados en terapia cognitivo-conductual y una mayor implicación de la atención primaria.

Al respecto, la Dra. Silvela, ha concluido que «es necesario incorporar el sueño como parte de la evaluación rutinaria de los pacientes en la atención primaria, incluyendo preguntas sobre la calidad del descanso, la duración del sueño, la presencia de ronquidos o los despertares nocturnos».

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