Anuario iSanidad2025
Nieves Sebastián Mongares
Uno de los problemas en torno al síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es que todavía existe desconocimiento en torno al mismo. A pesar de que muchas mujeres en esta etapa lo presentan, tanto la falta de formación específica sobre esta condición como los tabúes que pueden manifestar las pacientes dificultan su identificación y posterior tratamiento.
Por ello, como explica la Dra. Ana Rosa Jurado, vocal de la Asociación Española del Estudio de la Menopausia (AEEM), doctora en Medicina y especialista en Sexología, en esta entrevista con el apoyo de Gedeon Richter, es necesario abordar las causas de este infradiagnóstico para poder ofrecer las soluciones disponibles a aquellas que lo manifiestan.


El SGM sigue siendo una de las manifestaciones más frecuentes de la menopausia y, aun así, continúa infradiagnosticado. ¿Cómo definiría el SGM y qué síntomas deberían alertar a las mujeres? ¿Por qué cree que sigue siendo un tema tan silenciado y con tanto impacto emocional, sexual y en la autoestima?
Es un conjunto de síntomas y signos que en mayor o menor medida se producen por el efecto del déficit estrogénico de la postmenopausia sobre los tejidos de los genitales y del aparato urinario.


Uno de los síntomas más consultados es la sequedad vaginal, que suele derivar en molestias durante las relaciones u otras disfunciones sexuales, aunque, en función a su tiempo de evolución, pueden aparecer otros, como picor crónico, aumento de la frecuencia de las infecciones urinarias, etc.
En la consulta, lo que suele observarse en una exploración son signos de atrofia vulvovaginal como palidez de mucosas, reducción del tamaño de los labios menores y/o mayores o pérdida de pliegues vaginales, entre otros.
La falta de formación específica sobre esta condición como los tabúes que pueden manifestar las pacientes dificultan su identificación y posterior tratamiento
¿Por qué cree que sigue siendo un tema tan silenciado y con tanto impacto emocional, sexual y en la autoestima?Clásicamente, en las mujeres no se favorece el autoconocimiento de sus genitales, y todo lo relacionado con sus procesos biológicos ha permanecido como un tabú. El asumir que pueda tratarse de un problema relativo a la edad tampoco ayuda a visibilizarlo pues socialmente el envejecimiento penaliza más a las mujeres que a los hombres.
El silencio en torno al SGM no favorece la actuación terapéutica y las soluciones que sin duda tiene, permitiendo la cronificación de los síntomas y la disfuncionalidad sexual. Todo lo relativo a la genitalidad y la capacidad de tener prácticas sexuales afecta directamente a la calidad de vida, no sólo por la presencia crónica de síntomas disruptivos, sino por el cuestionamiento de la autoimagen como seres sexuados con posibilidades de relacionarnos a través de nuestra sexualidad.
El silencio en torno a esta enfermedad no favorece la actuación terapéutica y las soluciones que sin duda tiene, permitiendo la cronificación de los síntomas y la disfuncionalidad sexual
A pesar de su alta prevalencia, muchas mujeres no lo identifican como una condición médica. ¿Qué reticencias observan todavía en consulta para hablar del SGM? ¿Perciben también cierta dificultad por parte de algunos profesionales al abordar la esfera sexual o preguntar de forma proactiva?
La escasa visibilidad del SGM redunda en reticencias para afrontar el problema de forma directa, tanto para las mujeres como para el personal sanitario que las atiende. Por parte de las pacientes, aparecen sentimientos de vergüenza y falta de confianza, sobre todo si el personal sanitario no aborda el tema con naturalidad y de forma proactiva.
Si una mujer está siendo examinada y los hallazgos encontrados no suscitan preguntas directas sobre la posible sintomatología por parte de la persona que explora, es difícil que se establezca la conexión entre los síntomas y su origen.
El personal sanitario también tiene sus propias dificultades para abordar temas relacionados con la genitalidad y con la sexualidad, sobre todo porque no sienten que tengan la capacitación adecuada. El abordaje del SGM requiere conocimientos específicos que no siempre están presentes en la formación sanitaria.
El abordaje del SGM requiere conocimientos específicos que no siempre están presentes en la formación sanitaria
¿Considera que los profesionales de atención primaria y ginecología cuentan con la preparación necesaria en sexología y salud menopáusica? ¿Qué aspectos formativos deberían reforzarse?
Tanto la sexología como la menopausia son temas reiteradamente ausentes en el currículum de las profesiones sanitarias, tanto en la formación básica, como en la especializada. Es difícil que el personal sanitario aborde temas sobre los que no ha recibido formación.
La AEEM se encarga de manera informal de la formación de profesionales en el postgrado, pero el acceso a esta formación no está incentivado, salvo por la mera voluntariedad. Si se pretende que las carteras de servicios sanitarios incluyan de forma eficaz la sexualidad y la menopausia, será de obligado cumplimiento incluirlos en los currículum básicos y en la formación continuada.
Con la estrogenoterapia local se consigue revertir gran parte de los signos y sobre todo los síntomas del SGM, pero quizás lo más importante es que se ha conseguido demostrar su seguridad en términos de salud
En los últimos años, la financiación de tratamientos hormonales locales ha supuesto un cambio significativo. ¿Qué opciones terapéuticas existen hoy para el manejo del SGM y cómo ha mejorado su acceso gracias a estas iniciativas de financiación? ¿Qué impacto ha tenido, por ejemplo, la financiación de algunos tratamientos impulsada inicialmente por Gedeon Richter?
Aunque existen productos no hormonales que pueden utilizarse como coadyuvantes (o en las escasas ocasiones en las que existan contraindicaciones), se ha avanzado mucho en la investigación para favorecer el uso de estrogenoterapia local vaginal, que aparece como tratamiento estrella en todas las guías clínicas. También hay tratamientos no hormonales eficaces, pero que actúan a través de los receptores hormonales.
Con la estrogenoterapia local se consigue revertir gran parte de los signos y sobre todo los síntomas del SGM, pero quizás lo más importante es que se ha conseguido demostrar su seguridad en términos de salud.


