Pablo Malo Segura
La sostenibilidad se ha convertido en un factor determinante para la viabilidad de los sistemas sanitarios, la equidad en salud y la prevención de enfermedades. «La evidencia científica sobre el impacto del cambio climático en la salud ya es aplastante». Así lo asegura en una conversación con iSanidad la Dra. María Neira, exdirectora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los últimos 20 años (2005-2025). «Los fenómenos meteorológicos extremos provocan muertes, desplazamientos forzados y pérdida de entornos habitables, con consecuencias inmediatas sobre la salud», resalta.
En este sentido, explica que el incremento de las temperaturas está modificando la transmisión de determinados vectores, como los mosquitos implicados en enfermedades como el dengue o la malaria, favoreciendo su aparición en regiones donde antes no existían. «Esto se traducirá en un aumento de enfermedades transmitidas por vectores o por el agua contaminada. A ello se suman los efectos sobre la salud mental asociados a los fenómenos adversos y la contaminación del aire que es responsable de más de siete millones de muertes cada año». Todo ello provoca una mayor presión asistencial sobre los sistemas sanitarios, que se sitúan como un actor relevante para liderar la transición hacia modelos más sostenibles y preventivos.


La evidencia científica sitúa la contaminación atmosférica y los efectos del cambio climático entre los principales factores de carga de enfermedad evitable, con un impacto creciente en la presión asistencial y los costes sanitarios. A nivel global, el sistema sanitario es responsable de casi el 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero. «Si el sector sanitario fuera un país, estaría entre los diez mayores emisores del mundo», señala la exdirectora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS.
«Tenemos que reducir la huella de carbono que genera el sistema sanitario», añade. Para ello, considera necesario construir y gestionar infraestructuras más eficientes en el uso de recursos, optimizar el transporte hacia los centros sanitarios y apostar por sistemas de energía sostenibles.
Dra. María Neira: «Si el sector salud fuera un país, estaría entre los diez mayores emisores de gases de efecto invernadero»
«Cada vez vemos más hospitales que incorporan energías renovables, como paneles solares, lo que puede ser clave en regiones donde muchos centros de salud aún no tienen acceso a electricidad, como ocurre en algunas zonas de África». Por otro lado, subraya la importancia de realizar una vigilancia epidemiológica que permita tratar a tiempo las enfermedades que van a aumentar como consecuencia de las temperaturas y de estar preparados para ofrecer refugios climáticos ante olas de calor. El objetivo es reforzar la prevención para generar un sistema más sostenible frente al desafío que supone el cambio climático. «Invertir en sostenibilidad no es una cuestión de activismo ecológico, sino que va a generar un beneficio económico y social que protege y promueve la salud».
Formación de profesionales y transición hacia un modelo preventivo
La formación y concienciación de los profesionales sanitarios es uno de los aspectos esenciales para rediseñar los sistemas sanitarios del futuro con criterios de sostenibilidad. «Los profesionales sanitarios afrontan muchos desafíos formativos y, tradicionalmente, nos hemos centrado más en la parte curativa que en la preventiva. Gracias a iniciativas como la Alianza para la Acción Transformadora sobre el Clima y la Salud (Atach) de la OMS cada vez más profesionales de la salud se preguntan cómo pueden reducir el uso de plásticos, disminuir el consumo energético o generar electricidad de forma más sostenible en sus centros», expone la Dra. María Neira.
Maite Martín, presidenta de la Plataforma One Health y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, considera que «la imprecisión en el uso de los términos de salud y sanidad ha llevado a que culturalmente entendamos que nuestra salud depende principalmente de lo robustos que sean nuestros servicios sanitarios, cuando no es así».


En este sentido, explica que la salud, según la definición de la OMS, es un estado de bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedades o afecciones, mientras que la sanidad hace referencia al conjunto de servicios y acciones encaminados principalmente a curar las enfermedades, es decir, a recuperar la salud que previamente hemos perdido. «Nuestra salud depende en gran medida del entorno en que vivimos y las circunstancias socioeconómicas en que nos hallamos cada uno de nosotros, lo que ahora llamamos determinantes sociales de la salud», precisa.
La presidenta de la Plataforma One Health aboga por pasar de una gestión basada en el tratamiento de la enfermedad a una orientada a la prevención para disminuir la carga de enfermedad y garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios
El enfoque actual centrado en el tratamiento resulta insuficiente en un contexto marcado por el aumento en la diversidad y la cantidad de agentes contaminantes, los efectos del cambio climático, la generación y diseminación de resistencias antimicrobianas o la expansión de vectores transmisores de enfermedades. España combina una elevada esperanza de vida con altos niveles de desigualdad y una creciente presión ambiental. «Todo hace prever que la carga de enfermedad se irá acrecentando cada vez más, lo que no sólo pondrá en riesgo (si no lo está haciendo ya) la sostenibilidad de nuestros sistemas sanitarios, sino que evidenciará, más si cabe, la ineficiencia del modelo actual para alcanzar una mayor protección de la salud», pronostica.
La presidenta de la Plataforma One Health comenta a iSanidad que este escenario hace imperativo impulsar un cambio de modelo para pasar de una gestión basada principalmente en el tratamiento de la enfermedad a una gestión orientada a la prevención para conseguir disminuir la carga de enfermedad, y con ello, poder garantizar la sostenibilidad de nuestros servicios sanitarios. «Para que en el contexto actual la prevención sea realmente efectiva es necesario ampliar el foco y superar el concepto de políticas sanitarias, que tienen un radio de acción muy limitada, para empezar a pensar en clave de políticas intersectoriales de salud vertebradas en torno al enfoque One Health», remarca.
Retorno en salud en salud pública de la prevención
Uno de los principales obstáculos para avanzar en prevención es que no proporciona datos visibles. «Ante un problema de salud, podemos dar datos de fallecidos, son datos claros, impactantes según el caso, pero no podemos proporcionar datos de ‘no fallecidos’. Podemos hacer comparativas con años anteriores de la evolución de la enfermedad, pero estos datos tampoco reflejan de forma precisa el beneficio de las acciones implantadas dado que también hay otros elementos que pueden intervenir. Lo que no se ve no resulta rentable políticamente, y eso es lo que dificulta que la prevención esté en la agenda pública», advierte Maite Martín.
La presidenta de la Plataforma One Health afirma que uno de los casos de mayor de éxito en España de políticas basadas en One Health es el Programa de Vigilancia y Control de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) de la Junta de Andalucía. Tras el brote de 2020, la implantación de una estrategia basada en vigilancia ha permitido un mayor control de la transmisión del virus en los años sucesivos. «El beneficio medible es claro: menor número de casos con relación a los casos que se estarían reportando si no se aplicase dicho plan y de fallecidos, así como una reducción de costes sanitarios derivados de la FNO y de bajas laborales por la FNO. El gran reto es como dar visibilidad a estos beneficios en salud ante la ciudadanía para que esta le dé el valor que tiene la prevención».
Modelo One Health como estrategia de prevención y sostenibilidad
El enfoque One Health (Una sola salud) integra la salud humana, animal y ambiental. Según Maite Martín, el mayor obstáculo para que este modelo pase del marco teórico a la implementación operativa es de tipo cultural. «La realidad demuestra que continuamos con un abordaje de la salud limitado a las actuaciones y políticas sanitarias, que tienen un alcance limitado al quedar restringidas a lo que es su ámbito de actuación. Los temas relativos a la salud se continúan gestionando de forma compartimentada y sólo considerando los aspectos más inmediatos, sin una visión de conjunto», lamenta.
Para conseguir superar esta compartimentación, destaca que «resulta esencial la creación de una Subcomisión ‘Una Sola Salud’ en el Congreso de los Diputados con el objetivo de promover la alineación interministerial e intersectorial de las políticas públicas de Salud con enfoque One Health». En su opinión, el enfoque One Health supone un gran cambio de paradigma ya que implica pasar de un modelo en el que la toma de decisiones se realiza principalmente en base a la rentabilidad económica a corto plazo a un modelo en el que se debe primar la salud y la justicia social. «Esta es la realidad, y de ahí surge la gran dificultad de alcanzar la implementación efectiva y a nivel estructural del enfoque One Health», asevera.
Maite Martín: «Resulta esencial la creación de una Subcomisión ‘Una Sola Salud’ en el Congreso de los Diputados con el objetivo de promover la alineación interministerial e intersectorial de las políticas públicas de Salud con enfoque One Health»
Además, insiste en que «la vía más eficiente y eficaz» para enfocar este gran reto que supone la mitigación y adaptación al cambio climático sin dejar a nadie atrás es a través de estrategias intersectoriales que busquen tratar el problema desde diferentes perspectivas: desde las acciones orientadas a la transición ecológica, los aspectos sociales y la vivienda, los precios de los alimentos y las medidas encaminadas a garantizar la resiliencia del sector agropecuario y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y detección de riesgos mediante la integración de datos de salud humana, animal y medio ambiental entre otros. Todo ello, con una atención especial a los colectivos más vulnerables.
En esta línea, hace referencia el complejo escenario geopolítico actual, donde lamenta que se está produciendo un claro retroceso en las políticas climáticas y sociales. «Únicamente mediante la formulación de políticas intersectoriales basadas en One Health seremos capaces de reducir la brecha de desigualdad», concluye.
Buenas prácticas en sostenibilidad con impacto en salud
Por su parte, la Dra. María Neira comparte ejemplos de buenas prácticas en sostenibilidad y su impacto positivo en la salud de los ciudadanos y el sistema sanitario. «En las ciudades que se han impulsado políticas para reducir el tráfico privado y potenciar el transporte público, se ha observado una disminución inmediata de la contaminación del aire y de los ingresos hospitalarios por enfermedades relacionadas con la exposición al aire contaminado como el asma o las enfermedades respiratorias agudas«, enfatiza.
Asimismo, expone que en los lugares donde se han peatonalizado calles, también se ha incrementado la actividad física y reducido el sedentarismo. Países como China, que llegó a registrar niveles de contaminación extremadamente altos en sus grandes ciudades, han logrado reducciones muy significativas de la contaminación del aire sin frenar su crecimiento económico. «La dicotomía de que si se invierte en sostenibilidad se perjudica la economía es totalmente equivocada. Al revés, podemos generar beneficios múltiples en el aspecto social, económico y, por supuesto, en la salud pública».
Finalmente, María Neira recuerda que los grandes cambios sociales suelen nacer de la ciudadanía y los gobiernos responden a esa demanda social. «Es fundamental que se escuche la voz de los profesionales sanitarios por su credibilidad. Utilizar la salud como argumento positivo es clave para impulsar políticas más ambiciosas, avanzar hacia una sociedad más sostenible y proteger nuestro futuro«.


