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La inmunoterapia y la medicina de precisión impulsan una nueva revolución en el tratamiento del cáncer renal avanzado

Redacción
Con motivo del Día Mundial del Cáncer Renal, el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (Sogug) destaca el momento de transformación que vive el tratamiento del cáncer renal, impulsado por la inmunoterapia, las nuevas dianas terapéuticas y la medicina de precisión. En esta línea, los resultados presentados este año en el Simposio ASCO de cáncer genitourinario apuntan a una nueva etapa marcada por la medicina de precisión; tratamientos cada vez más adaptados a las características del tumor y del paciente.

“La inmunoterapia ha cambiado radicalmente el abordaje del cáncer renal avanzado; hoy podemos hablar de largos supervivientes, con alrededor de un 50% de pacientes vivos a los cinco años en enfermedad metastásica; ahora, asistimos a una nueva revolución terapéutica basada en dianas biológicas concretas”, explica la explica la Dra. Aránzazu González del Alba, presidenta del Sogug y coordinadora de la Unidad de Oncología Genitourinaria del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid.

Dra. González del Alba: “En estadios iniciales, la supervivencia puede alcanzar el 95% a cinco años”

Entre los resultados más relevantes del citado Simposio destaca el estudio Litespark-022, que evaluó la combinación de pembrolizumab y belzutifan en pacientes con carcinoma renal de células claras de alto riesgo tras cirugía. Los datos muestran una reducción del 28% en el riesgo de recaída o muerte frente a pembrolizumab en monoterapia. A los 24 meses, el 80,7% de los pacientes tratados con la combinación permanecía libre de enfermedad, frente al 73,7% en el grupo comparador. Mientras que, en enfermedad metastásica, el estudio Litespark-011 ha demostrado que la combinación de belzutifan y lenvatinib prolonga la supervivencia libre de progresión hasta 14,8 meses, frente a 10,7 meses con cabozantinib.

Más allá de los nuevos tratamientos, los expertos coinciden en que el futuro del cáncer renal pasa por una mayor personalización terapéutica. Los avances en investigación están impulsando el desarrollo de biomarcadores, así como la detección de enfermedad residual mínima y el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para identificar el riesgo de recaída y seleccionar la estrategia más adecuada en cada paciente. En la práctica, estas herramientas podrían ayudar a distinguir qué pacientes necesitan un seguimiento más estrecho o un tratamiento más intensivo tras la cirugía y cuáles podrían evitar terapias innecesarias y sus posibles efectos secundarios. Un ejemplo es el modelo K-Compass, que combina marcadores en sangre como KIM-1 y ADN tumoral circulante (ctDNA) con factores clínicos para estimar mejor el riesgo y orientar la toma de decisiones.

Una enfermedad silenciosa

La falta de visibilidad y su carácter silencioso en fases iniciales son los principales desafíos del tumor de cáncer renal. En 2026, se estima que se diagnosticarán 9.165 nuevos casos de cáncer de riñón en España, según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2026 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Asimismo, cerca de la mitad de los diagnósticos se produce de forma accidental al realizar pruebas de imagen por otros motivos.

“Esta falta de visibilidad podría frenar el diagnóstico precoz pues gran parte de la población desconoce los síntomas y no dispone de tanta información como en otros tipos de cáncer. A pesar de ello, la mayor parte de los casos se diagnostica en fase localizada susceptible de recibir un tratamiento curativo y las tasas globales de supervivencia son elevadas”, explica la Dra. González del Alba.

En España se diagnosticarán 9.165 nuevos casos en 2026, según la SEOM

Entre los principales factores de riesgo figuran el tabaquismo, el sobrepeso u obesidad, la hipertensión arterial y el uso abusivo de determinados analgésicos. Frente a ello, los expertos insisten en la importancia de adoptar hábitos de vida saludables y evitar la automedicación, además de acudir al médico ante signos como sangre en la orina, dolor lumbar o en el costado, cansancio persistente o pérdida de peso no explicada. “Cuando el cáncer renal se diagnostica en estadios iniciales, la supervivencia puede alcanzar el 95% a cinco años; de ahí, la importancia del diagnóstico precoz y de estrategias que reduzcan el riesgo de recaída en pacientes de alto riesgo”, señala la oncóloga.

Además, aunque la gran mayoría de los casos no están relacionados con síndromes hereditarios, algo menos del 5% de los tumores renales se desarrollan en este contexto. “Hay que sospecharlo ante una historia familiar de cáncer renal, cuando el diagnóstico llega a edad temprana, existe afectación bilateral e incluso aparecen otras lesiones fuera del riñón”, añade la Dra. González del Alba.

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