El sincretismo entre la fe y las pasarelas provocó una ola de críticas en el país. La señorita Cochabamba, Antonella Maldonado, generó indignación en la comunidad católica tras modelar, en el Miss Bolivia, un traje de gala confeccionado similar al de la Virgen de Urkupiña. Durante la pasarela, la representante cochabambina cargó una figura del Niño Jesús en brazos y desfiló al ritmo de caporales.
La autoridad religiosa del templo de San Idelfonso de Quillacollo, Juan Carlos Molina, afirmó que las imágenes “son de Dios y merecen respeto”. Pidió un pronunciamiento de los obispos y exigió que los organizadores del concurso asuman medidas para evitar que, a su criterio, se vuelva a faltar el respeto a la fe de los devotos.
Asimismo, recordó que incluso algunos bailarines han intentado utilizar el templo como una pasarela de baile. Advirtió que “el templo no es una pasarela de modas, sino un lugar de oración”.
Por su parte, la joven defendió su participación y aseguró que su presentación respondía a una promesa de fe y devoción personal. Sin embargo, miles de creyentes e internautas no tardaron en condenar el espectáculo. Opinaron que la imagen de la Virgen no debe ser utilizada en una pasarela.
«Más que un traje llevo el nombre de la Virgen de Urkupiña como un compromiso que yo le hice a mi querida mamita de los milagros. Fue una decisión compartida con el diseñador no con la organización del certamen» explicó Maldonado.
PRONUNCIAMIENTO
La acción también provocó el rechazo del Consejo de Laicos, quienes calificaron la representación como una «aberración».
“Preocupante y alarmante es el hecho que una Miss haga una representación de la Virgen de Urkupiña. Se ha vesticfo como tal, como si fuera traje típico de su departamento o un disfraz. Por más buena que haya sido su intención de rendir homenaje, pasó de la línea de la admiración, al burdo abismo de la indignación y la profunda aberración. Es una gran falta de respeto a lo Sagrado y por ende a nuestra Fe Católica”, señala el pronunciamiento.
También se pronunció el presidente de la Asociación de Fraternidades Folclóricas Virgen de Urkupiña, René Valdés, quien rechazó la presentación y calificó el hecho como una «distorsión inadmisible» de la imagen de la Virgen.
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Señaló que la representación sobrepasó los límites de una expresión cultural y pidió preservar el respeto hacia la festividad religiosa.
El dirigente anunció que la asociación identificará a la fraternidad de caporales que participó en la puesta en escena para asumir las acciones que correspondan en el marco de sus competencias.
