Redacción
Una investigación sobre una vacuna oral contra la variante Zaire del virus del Ébola ha confirmado que es posible inducir una respuesta del sistema inmunitario y protegerse frente a una exposición letal de esta enfermedad. Liderado por el Instituto de Investigación del complejo (i+12), junto con el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC y el Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Hamburgo (Alemania), el Hospital público 12 de Octubre de la Comunidad de Madrid ha probado esta vacuna en ratones.
“La vacuna está formada por partículas similares al virus que contienen las proteínas más importantes para desencadenar la respuesta inmunitaria, pero carecen de material genético infeccioso, por lo que no pueden causar la enfermedad”, explica Rafael Delgado, investigador y microbiólogo del Hospital 12 de Octubre.
La nueva vacuna contiene proteínas pero no material genético, por lo que no pueden causar la enfermedad
Las respuestas inmunitarias en estos animales han sido comparables e incluso ligeramente superiores a las de los que fueron sometidos a la vacuna intramuscular convencional, la cual presenta desafíos logísticos significativos en entornos de brotes, como la necesidad de personal capacitado y una cadena de frío estricta. Esto no ocurre con la oral que se perfila como una estrategia atractiva ya que “no requeriría personal sanitario especializado y además podría conservarse sin necesidad de mantener una estricta cadena de frío, un aspecto clave en muchos de estos países”, añade Delgado. Asimismo, se conseguiría un mayor cumplimiento del paciente y escalabilidad. También cabe destacar su potencial para inducir inmunidad tanto sistémica como en las mucosas, que es la principal vía de entrada del virus Ébola.
De manera paralela, el laboratorio del Instituto de Investigación del 12 de Octubre ha comenzado a desarrollar una nueva generación de vacunas denominadas mosaico. Están diseñadas para proteger contra virus que muta rápidamente y se denominan así porque contienen antígenos o material genético de múltiples cepas o variantes diferentes de un mismo virus. Al unir estas piezas, se entrena al sistema inmunológico para reconocer una amplia variedad de versiones del patógeno.
Estudios complementarios
Asimismo, el Ejecutivo autonómico ha participado, junto a la Comisión Europea y el Instituto de Salud Carlos III, en la financiación de dos estudios complementarios, sobre este compuesto que contiene partículas similares al virus, pero sin carga genética infecciosa. El primero de los estudios demostró que la inmunización oral es suficiente para que el cuerpo active toda su capacidad de defensa contra el Ébola. Por su parte, el segundo evidenció una tasa de supervivencia del 67% en los ratones a los que se les administró la vacuna. Una sola dosis logró inducir anticuerpos neutralizantes específicos contra la glicoproteína del Ébola, aunque la respuesta fue significativamente más potente con el régimen de tres de ellas.
Una las consecuencias destacadas de la investigación con este compuesto es una ralentización en la progresión de la enfermedad en los animales vacunados, así como una menor pérdida de peso y la reducción significativa de la carga viral en sangre y órganos como el bazo, hígado y pulmones.
