Bolivia atraviesa uno de los momentos más exigentes de su historia económica reciente. La escasez de dólares y de combustibles, sumada a una inflación que erosiona el poder adquisitivo de las familias, ha puesto a prueba la capacidad de adaptación del aparato productivo nacional. En ese escenario, las micro, pequeñas y medianas empresas —columna vertebral del empleo en el país— enfrentan restricciones que van desde el encarecimiento de insumos importados hasta la dificultad para sostener sus planillas. Dentro de ese universo empresarial, las mujeres ocupan un lugar particular. No solo como generadoras de ingresos para sus hogares, sino como motores de empleo para terceros. Muchas veces desde emprendimientos que combinan formalidad, innovación y una resiliencia forjada a base de crisis sucesivas.
Para entender cómo se vive esta coyuntura desde el liderazgo empresarial femenino, Energías & Negocios, de La Razón, conversó con Marcela Caso Vaca Guzmán, presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (CAMEBOL). La institución que aglutina y representa a emprendedoras y empresarias de distintos rubros y regiones del país. Desde esa posición, Caso ha sido testigo directo de cómo miles de negocios liderados por mujeres ajustan sus estrategias para sobrevivir sin renunciar al crecimiento.
En esta entrevista, Caso repasa el impacto de la falta de divisas sobre los costos de producción y los precios al consumidor, y explica los esfuerzos de las empresarias afiliadas por preservar el empleo pese a márgenes cada vez más ajustados. También expone las propuestas concretas que CAMEBOL tiene frente a la crisis.
– ¿Cómo están viviendo las empresarias afiliadas a CAMEBOL esta compleja coyuntura de crisis económica con inflación alta y escasez de combustibles y divisas? ¿Cómo está afectando esto a la actividad empresarial?
La coyuntura económica que atraviesa nuestro país es compleja y está generando efectos importantes en las empresas lideradas por mujeres. Desde nuestra institución identificamos como principales dificultades el incremento de costos operativos, la escasez de divisas, las dificultades en el abastecimiento de combustibles, el encarecimiento de insumos y la disminución del poder adquisitivo de las familias.
Esta situación afecta directamente la planificación y sostenibilidad de las empresas, especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas, que constituyen una parte importante del tejido empresarial femenino.
Sin embargo, también queremos destacar la capacidad de resiliencia de nuestras empresarias. Las mujeres están buscando alternativas, diversificando mercados, incorporando herramientas digitales, optimizando recursos y generando nuevas estrategias para mantener sus negocios y preservar las fuentes de empleo.
Desde CAMEBOL consideramos fundamental que, frente a esta coyuntura, exista un diálogo permanente entre el sector público y privado para encontrar soluciones y alternativas que permitan recuperar la confianza, la inversión y la generación de empleo.
– La falta de dólares encarece las importaciones y frena la reposición de inventarios. ¿Cómo impacta esta situación en los costos de producción y en los precios finales que deben trasladar al consumidor?
La falta de divisas representa una dificultad significativa para las empresas que requieren importar materia prima, insumos, maquinaria, repuestos y productos necesarios para desarrollar sus actividades.
Cuando una empresa no puede acceder oportunamente a dólares, se incrementan sus costos y se dificulta la reposición de inventarios. Esto afecta su capital de trabajo, su capacidad de planificación y, en algunos casos, su posibilidad de cumplir oportunamente con sus compromisos comerciales y contratos.
El incremento de los costos inevitablemente genera presión sobre los precios finales. Sin embargo, nuestras empresarias están haciendo esfuerzos importantes para absorber parte de estos incrementos y evitar que todo el impacto recaiga sobre el consumidor.
Desde CAMEBOL consideramos necesario establecer mecanismos que permitan garantizar un acceso transparente, oportuno y eficiente a las divisas para el sector productivo, porque la actividad empresarial necesita previsibilidad para continuar invirtiendo y generando empleo.
– ¿Ha notado una reducción en la planilla de trabajadoras de las empresas afiliadas? ¿O, por el contrario, las empresarias están implementando estrategias innovadoras para preservar el empleo?
La generación y preservación del empleo constituye una de nuestras principales preocupaciones. Las mujeres empresarias no solamente generan ingresos para sus propias familias, sino que también son generadoras de empleo y oportunidades para otras personas.
Frente a la coyuntura actual, muchas empresas están realizando importantes esfuerzos para mantener sus planillas, aunque esto significa trabajar con márgenes más reducidos y buscar permanentemente mecanismos de eficiencia.
También estamos observando estrategias de adaptación: diversificación de productos y servicios, digitalización, nuevas modalidades de comercialización, alianzas empresariales y búsqueda de nuevos mercados.
Desde CAMEBOL creemos que preservar el empleo debe ser una prioridad nacional. Para ello se necesitan condiciones que permitan a las empresas mantenerse activas, acceder a financiamiento, contar con insumos y operar dentro de un marco de seguridad jurídica y económica.
– Ante la crisis actual, ¿qué medidas concretas espera CAMEBOL de parte del Gobierno nacional para aliviar la carga tributaria, garantizar el abastecimiento de combustibles o destrabar las importaciones para el sector productivo?
CAMEBOL tiene una posición clara: no queremos limitarnos a identificar los problemas; queremos ser parte de las soluciones.
Estamos planteando la necesidad de fortalecer el diálogo público-privado y trabajar en medidas concretas que permitan aliviar la situación de las empresas. Especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas.
Entre nuestras prioridades están facilitar el acceso a divisas, garantizar un abastecimiento regular de combustibles.. Además, agilizar los procesos de importación, reducir la burocracia, generar mecanismos de apoyo financiero para las mujeres y revisar aquellas cargas que actualmente dificultan la sostenibilidad de las empresas.
Asimismo, consideramos fundamental impulsar políticas de incentivo a la producción nacional y promover las exportaciones. Abrir mayores oportunidades de participación de las mujeres empresarias en las cadenas productivas y mercados nacionales e internacionales.
Nuestra propuesta es trabajar de manera articulada con el Gobierno, las instituciones empresariales y la sociedad civil. La recuperación económica requiere del esfuerzo conjunto de todos los sectores.
– En un contexto de crisis, la informalidad suele crecer. ¿Cómo están incentivando a las emprendedoras a mantenerse o ingresar a la formalidad, cuando la burocracia y los costos fijos se vuelven más difíciles de sostener?
La formalización continúa siendo uno de los pilares fundamentales de CAMEBOL. Estamos convencidas de que una empresa formal tiene mayores posibilidades de acceder a mercados, financiamiento, capacitación, alianzas comerciales y procesos de crecimiento.
Sin embargo, también debemos reconocer que en momentos de crisis los costos y la burocracia pueden convertirse en una barrera importante para las emprendedoras.
Por ello, planteamos la necesidad de avanzar hacia una formalización más sencilla, accesible y acompañada. Con procesos ágiles y políticas que incentiven a las emprendedoras a incorporarse a la economía formal.
No se trata únicamente de pedir a las mujeres que se formalicen. Debemos generar las condiciones para que la formalidad sea una verdadera oportunidad de crecimiento y no solamente una obligación.
Desde CAMEBOL trabajamos en capacitación, orientación y generación de oportunidades para que nuestras emprendedoras comprendan que formalizarse también significa abrir puertas hacia nuevos mercados y mayores posibilidades de desarrollo.
– Pese al panorama adverso, ¿qué historias frente a la crisis le han llamado más la atención entre sus afiliadas?
Una de las características que más destacamos de las mujeres empresarias bolivianas es su capacidad de adaptación. Hemos visto empresarias que, frente a las dificultades, han cambiado sus modelos de negocio, incorporado canales digitales, diversificado sus productos y establecido alianzas estratégicas.
También existen importantes experiencias en sectores como servicios, gastronomía, comercio, turismo, tecnología, producción y economía creativa.
Más que hablar de un único sector ganador, consideramos que las empresas que están logrando avanzar son aquellas que han entendido que innovar, digitalizarse, capacitarse y trabajar en redes empresariales ya no son opciones, sino herramientas indispensables para la sostenibilidad.
En CAMEBOL promovemos precisamente esa visión: que las mujeres no compitan solamente entre ellas, sino que puedan generar alianzas, complementarse, abrir mercados y crecer juntas.
– ¿Cuál es la mayor fortaleza que tiene el tejido empresarial femenino boliviano para superar la crisis?
La mayor fortaleza del tejido empresarial femenino boliviano es, sin duda, su capacidad de resiliencia, innovación y generación de oportunidades.
Las mujeres empresarias han demostrado que pueden transformar una dificultad en una oportunidad, adaptarse a los cambios y sostener sus emprendimientos incluso en escenarios adversos. Pero la resiliencia por sí sola no es suficiente: necesitamos condiciones económicas que permitan que ese esfuerzo se traduzca en crecimiento.
Seguiremos trabajando para fortalecer la capacitación, la formalización, la innovación, la transformación digital, el acceso a mercados y la generación de alianzas estratégicas para nuestras empresarias.
A las mujeres que hoy están pensando en emprender, les diría que no tengan miedo de comenzar. Y a quienes están luchando por mantener sus empresas, les diría que deben seguir trabajando con dedicación y constancia, sin desanimarse.
Desde CAMEBOL creemos firmemente en la fuerza de las mujeres empresarias y en nuestra capacidad de transformar Bolivia desde la generación de empleo, la producción y el desarrollo económico.
Nuestro mensaje es de esperanza, pero también de acción: debemos seguir trabajando, capacitándonos, innovando y uniendo nuestras capacidades. Cuando una mujer crece, genera oportunidades para muchas más. Y cuando las mujeres empresarias crecen, también crece Bolivia.
