El litigio que amenazaba con ser el más costoso en la historia de Meta terminó, contra todo pronóstico, en ocho días de juicio. La empresa de Mark Zuckerberg acordó pagar hasta $us 17.000 millones a lo largo de una década. Así, se cierra la demanda de 29 fiscales generales estatales que la acusaban de diseñar Facebook e Instagram para generar adicción en menores. Es, por mucho, el acuerdo extrajudicial más grande jamás alcanzado por una tecnológica con un grupo de fiscales estatales. Sin embargo, para Wall Street el dato relevante no fue lo que se pagó, sino lo que se evitó.
El acuerdo obliga a Meta a rediseñar partes centrales de su producto: límites diarios de uso para menores, bloqueos nocturnos, fin de los contadores públicos de «likes» y un feed cronológico alternativo al algoritmo de scroll infinito. Son cambios que tocan directamente las métricas de las que depende su negocio publicitario.
La cifra final resultó ser apenas una fracción de lo que ambas partes habían puesto sobre la mesa en algún momento del proceso. Los fiscales generales habían planteado en audiencias preliminares un monto cercano a los $us 200.000 millones. Meta, por su parte, calculaba en documentos internos una exposición máxima de hasta $us 1,4 billones en el peor escenario de veredicto adverso. Esta última es una cifra equivalente a su capitalización bursátil completa.
Impactos económicos
El acuerdo de consentimiento, aún sujeto a homologación judicial, terminó en un esquema escalonado. Un piso garantizado de entre $us 12.100 millones y $us 12.700 millones, con un techo entre los 16.700 a 17.100 millones de dólares si otras plataformas como YouTube o TikTok adoptan medidas de seguridad equivalentes. California, el estado que lideró la coalición, recibirá entre $us 1.500 millones y $us 2.100 millones. Contextualizado en el balance de Meta, el pago representa apenas unos 25 días de la facturación trimestral de la empresa, que reportó $us 60.800 millones en ingresos en el segundo trimestre. Esto equivale a algo más de seis dólares por acción, casi la misma cifra que su ganancia por acción del trimestre.
La reacción bursátil fue elocuente. La acción de Meta llegó a subir más de 4% en la apertura, alcanzando brevemente los $us 594. En gran medida porque el mercado interpretó el acuerdo no como un castigo, sino como la eliminación de un riesgo existencial. Analistas de Jefferies calificaron el pacto como «un gran evento de despeje que abre la puerta a la acción». Sin embargo, la euforia inicial se desinfló rápido. Meta anunció que registrará unos $us 10.000 millones en cargos legales durante el trimestre en curso. Además, está lidiando con enormes gastos en la carrera por la IA.
